El abogado que llevaba y traía mensajes de los capos narco y se movía en colectivo
Iván Méndez quedó al descubierto cuando los guardiacárceles descubrieron su número de teléfono en la orden para matar a un transa de drogas
3 minutos de lectura'

Al revisar los movimientos del abogado Iván Carlos Méndez, los guardias del penal federal de Marcos Paz advirtieron que no coincidían con los hábitos de un letrado que defiende a narcos.
Llegaba en colectivo, no utilizaba ninguna camioneta de alta gama o algún vehículo llamativo. No era porque no quería llamar la atención, sino porque no trabajaba de abogado: su colaboración con algunos de los traficantes más pesados de la Argentina, alojados en penales federales, consistía en otra cosa.
Méndez no usaba trajes caros ni lucía relojes llamativos. Al contrario, se vestía con lo básico: jeans y zapatillas. Tampoco vivía en un country. Su casa estaba en el barrio 1-11-14, del Bajo Flores porteño. Siempre visitaba a los narcos alojados en los pabellones de “alto riesgo”.
A partir de la investigación encarada por efectivos del área de Inteligencia del Servicio Penitenciario Federal (SPF) se determinó que Méndez operaba como “mensajero” de los narcos: concurría a los tribunales y llevaba misivas de un penal a otro o actuaba como nexo con los subordinados de los jefes de las bandas de traficantes que seguían con las actividades de la banda fuera de los penales.
El seguimiento de los guardiacárceles puso al descubierto la existencia de un plan pergeñado por René “El Brujo” Ungaro para matar a un narco rival. En una carta secuestrada por los agentes penitenciarios a un familiar del narco rosarino figuraba el celular del abogado.
A partir de ese hallazgo, los responsables de la cárcel federal radicaron la denuncia ante el juzgado federal de Rosario que tenía a cargo la causa contra Ungaro. El magistrado remitió el expediente a la fiscalía federal de Rosario y a la Procuración con la Narcocriminalidad (Procunar).
Con la investigación, que comenzó en enero de 2025, la Justicia determinó que Méndez era un “nexo sistemático” entre líderes de organizaciones narcocriminales detenidos bajo regímenes de seguridad y sus estructuras en el exterior.
Los representantes del Ministerio Público establecieron que “incurrió en un empleo abusivo y desleal de su condición de abogado para eludir los controles del SPF, triangulando comunicaciones y directivas para la gestión de bienes de origen ilícito”.
Méndez, que se recibió de abogado en el Centro Universitario Devoto (CUD), consiguió quebrar el aislamiento de los otros jefes narco, como Ariel y Uriel Cantero, líderes de Los Monos; Mario Segovia, “el rey de la efedrina”, y el expiloto de avión peruano Julio Rodríguez Granthon, entre otros. Llevaba y traía información delicada, como los nombres de las personas que debían ser asesinadas.
Recientemente, el juez federal de Rosario Carlos Vera Barros condenó a Méndez a seis años de prisión y la inhabilitación por ocho años para el ejercicio de la profesión. La sentencia se resolvió mediante un juicio abreviado presentado por la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario.
Para la Justicia, Méndez fue considerado responsable de seis delitos: asociación ilícita, encubrimiento agravado por ánimo de lucro y habitualidad, lavado de activos agravado por haber sido cometido como integrante de una banda, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, confabulación para el tráfico de drogas y acopio de piezas y municiones de armas de fuego.
- 1
2Chicles de marihuana llevaron a cuatro personas al hospital y al vendedor, que vivía en un country, a la cárcel
3Los intendentes piden un mayor rol en seguridad y avanzan con el gobierno bonaerense para tener una policía municipal fuerte
- 4
La ministra Monteoliva anunció que gendarmes y prefectos tendrán cobertura sanitaria aportada por Medicus



