El detenido por el caso de Tania Suárez afirmó que tenían un vínculo previo y negó que se tratara de un secuestro
Hay un hombre detenido y su abogado asegura que hay “pruebas” de que se conocían hacía cuatro años
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CÓRDOBA.– Néstor Maldonado, de 57 años, trabajó como mozo, es separado y padre de tres hijos, y es el hombre detenido e imputado por privación ilegítima de la libertad en el caso de Tania Suárez. La mujer estuvo desaparecida dos días y apareció maniatada en La Cumbre después de haber mandado mensajes preocupantes a su familia cuando llegó a lo que dijo que era una cita con un hombre que conoció por Facebook Parejas. Ahora el caso parece dar un giro: el abogado del acusado asegura que se conocían hace cuatro años y que “no fue un secuestro”.
Carlos Nayi, defensor de Maldonado detenido el viernes pasado por la tarde, señaló a LA NACION que el hombre y Suárez se conocían hacía cuatro años, que incluso él le hizo varias transferencias de dinero porque ella le pedía ayuda por diferentes temas. “Por ejemplo, una hija enferma, una sobrina intoxicada —agrega—. Incluso una sobrina hizo los giros a Suárez, según consta en las pruebas que hay. Hasta en un momento ella le dice de ir a vivir juntos, trasladaron muebles, pero después le plantea que no”.
El hombre vive en Yocsina, a unos 25 kilómetros de la ciudad de Córdoba, con su madre. Según el abogado, la mayor parte de estos cuatro años mantuvieron una relación por mensajes, con pocos encuentros personales. “No fue un secuestro”, respondió ante la consulta de qué pasó el domingo 11 de este mes, cuando Suárez señaló a su hija y a su hermana que iba a una cita en el Parque Sarmiento.
A ellos los muestran las cámaras de seguridad de la terminal de ómnibus de Córdoba. En las imágenes se ven a la mujer y a Maldonado subiendo a un colectivo hacia Cosquín, que está a unos 35 kilómetros de donde Suárez apareció maniatada, boca abajo, con su cartera a unos tres metros y su teléfono móvil sin chip y roto.
Hasta este lunes Suárez no declaró ante la Justicia por recomendación de los médicos y psicólogos que la atienden. Desde que apareció el martes pasado está internada. Tenía, según sus familiares, golpes en la pierna y en la cabeza.
Ese martes por la tarde un hombre avisó en el cuartel de bomberos que había visto moverse un bulto cerca del río, a unos cien metros del lugar. No fue identificado ni contactado por la Justicia. El abogado no da precisiones sobre ese punto, pero enfatiza que el encuentro de ambos fue “consensuado”.
“A pesar de que llevaban un tiempo sin contacto, ella lo convence y se encuentran en la terminal. No en el Parque Sarmiento”, sostuvo el abogado, quien agregó que la mujer supo que la estaban buscando.
“Tomé el caso porque no puede ser que se banalice la violencia de género, que es gravísima y a la que todos tenemos que combatir en la primera línea. Nos hace mucho daño a todos, a las víctimas de esta violencia”, añadió.
La abogada Daniela Morales Leanza, contactada por la familia de Suárez para que la representara, explicó que todavía no habló con la mujer y que los datos que maneja son los que le contaron su hermana, su hija y su madre. “En base a eso fue que hice el planteo de que podría existir un intento de femicidio, de violencia de género”, apuntó. La causa quedó a cargo de Sabrina Ardiles, fiscal de Cruz del Eje.
El domingo, al llegar a lo que ella sostuvo que era el Parque Sarmiento, Suárez empezó a mandarles mensajes de WhatsApp a su hermana y a su hija. El primero fue alertando que el hombre no se parecía al de las fotos de la aplicación. “Nada que ver con la foto de perfil, tiene cara de Sajen”, le dijo a su hija adolescente, en referencia al violador serial Marcelo Sajen, que asoló a la ciudad de Córdoba entre 2001 y 2004.
Más tarde escribió “asco me da, ya le dije que a las 20.30 me voy”, y después “hija, se está poniendo denso. Yo, si veo algo raro, te aviso”. También comentó que había llegado un segundo hombre y “me dio un agua que tenía gusto a mierda”. A las 22.47 describió que estaban comiendo un choripán en el parque. Fue el último contacto.
La familia hizo la denuncia de la desaparición ante la Justicia el lunes, preocupada precisamente por todos esos textos. El martes estaban por comenzar una marcha pidiendo por ella cuando les avisaron que había aparecido en La Cumbre.
El bombero que la encuentra es el que da algunos detalles de lo que decía, aunque aclarando que tenía confusiones. Habló de un Audi gris, de que se hizo la muerta para salvarse y agradeció que la hubieran hallado (“menos mal que me encontraron”). Esa misma tarde, horas después, fue trasladada a un hospital de Córdoba capital, donde sigue internada.
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