
Jury a los fiscales del caso Dalmasso: Daniel Miralles sostuvo que “nunca” fue “indiferente” al caso
Su colega Di Santo rechazó todos los cargos y Pizarro, el tercer acusado, aseguró que no le dieron recursos
7 minutos de lectura'


CÓRDOBA.- Después de las demoras en el inicio del jury de enjuiciamiento a tres de los fiscales que intervinieron en la causa del femicidio de Nora Dalmasso, todos rechazaron las acusaciones de “negligencia grave” y “mal desempeño” en sus actuaciones.
El viudo Marcelo Macarrón y su hijo Facundo llegaron a la sede de la Unicameral de Córdoba -donde se lleva adelante el proceso- casi dos horas después de comenzado. Siguieron las presentaciones desde una sala separada de donde se realiza la audiencia.
El fiscal Daniel Miralles repasó que él tomó a cargo el caso cuando la investigación llevaba una década -sucedió a Javier Di Santo, también acusado, quien estuvo desde el 26 de noviembre de 2006, día del crimen, hasta 2015- y aseguró: “Jamás obré de manera negligente ni con mal desempeño ni en esta causa ni en otras; muy por el contrario, en esta investigación siempre fui diligente, le di curso a la causa, nunca me manifesté despreocupado, nunca tuve indiferencia ninguna respecto de la causa".
Planteó que por el momento en que tomó el caso no pudo ir a revisar la escena del crimen, por lo que empezó con “una lectura de todo lo que investigó esos diez años” su colega Di Santo, lo que le insumió trabajar “incluso los fines de semana”.
“Teníamos que investigar la presencia de ADN de Macarrón en gran parte de la habitación. Principalmente había una en una zona crítica vulvo-vaginal y debía investigarse cómo había llegado hasta ahí. Primero se sospechó que era semen, pero no fue así. Los estudios demostraron que eso pertenecía a Marcelo Macarrón. Esa era la prueba madre que tomé”.
En marzo de 2016 imputó al viudo por el homicidio sobre la base de esas pruebas; creyó que el viudo había hecho un viaje relámpago desde Punta del Este hasta Río Cuarto, había mantenido relaciones con su mujer y la había matado, para enseguida volver Uruguay a jugar la última ronda del torneo de golf que había ido a jugar y que ganó.
Indicó al respecto: “El único que no estaba en una foto jugando al golf era Marcelo Macarrón". También señaló que los peritajes señalaban que el asesino era, probablemente, del círculo íntimo de la víctima, ya que ninguno de los accesos a la casa había sido forzado y nada estaba revuelto. "Yo me pregunto si con todo esto no había que investigar a Marcelo Macarrón: claro que sí“, afirmó Miralles.
Luego se refirió al aspecto central de la acusación que encadenó responsabilidades compartidas y concatenadas en los tres fiscales: haberse enfocado esencialmente en las sospechas contra la familia y no haber investigado a fondo otras opciones, como la de la participación en el crimen de alguno de los operarios y obreros que habían estado trabajando en la casa de la víctima los días previos al homicidio.
Los Macarrón hicieron hincapié especialmente en el hecho de que ellos, en 2007, y a instancias de un informe privado encargado a una agencia norteamericana, pidieron a la Justicia que se convocara a aquellos operarios a un cotejo genético con respecto a las muestras halladas en la escena del crimen. No lo hicieron y recién a finales de 2024 una prueba de ADN situó al parquetista Roberto Bárzola no solo en la escena, sino con rastros suyos en la bata que vestía Nora Dalmasso cuando la mataron.
Sobre eso, Miralles respondió: “La prensa se pensó que la causa estaba resuelta, como ahora que tal vez piensan que está resuelta con lo de Bárzola, que ni siquiera empezó. Macarrón era una línea investigativa a abordar de manera ineludible. Y en esa línea puse todo mi empeño por un año y medio”.
En 2017 Miralles renunció después de que la defensa de Macarrón pidiera su apartamiento del caso. Lo sucedió Luis Pizarro, que avanzó en la línea de la presunta participación del viuda como instigador del crimen. Esa teoría fue puesto ante un jurado popular y Marcelo Macarrón terminó absuelto; el fiscal del juicio se abstuvo de acusarlo por falta de pruebas.
Antes de Miralles fue el turno de Di Santo, quien enfatizó que realizó su trabajo “de forma seria y honesta” y que lo acusan por cuestiones que ahora “parecen obvias”, pero que no lo fueron en los primeros tiempos de la causa ni para él, ni para la policía ni para los jueces que intervinieron en la supervisión del expediente.
“Quieren hacer parecer como obvias circunstancias que no son obvias. No lo fueron no solo para mí, sino para ninguno de los otros fiscales que intervinieron en la causa, para la División de Investigaciones, para el juez de Control ni para los camaristas que intervinieron”. Agregó: “Tampoco fue obvio para la fiscalía general”.
Se refería puntualmente al señalamiento hecho por Marcelo Macarrón y sus hijos, Facundo y Valentina, en cuanto a que la Justicia omitió someter a los operarios que habían estado trabajando en la remodelación de la casa del barrio Villa Golf, donde se produjo el femicidio, a peritajes de comparación genética.
La familia los había solicitado en 2007, menos de un año después del asesinato de Nora, a instancias de un informe de un exagente del FBI que trabajaba en una agencia privada norteamericana consultada por los deudos. Entre esos sospechosos estaba Bárzola, el parquetista que a fines de 2024 fue situado en la escena del crimen por la presencia de su ADN en la bata que llevaba puesta la víctima cuando la violaron y la mataron.

Di Santo rechazó de plano todas las acusaciones en su contra y afirmó que la investigación sobre la posible participación de Bárzola en el crimen fue “seria, profunda y acabada”.
El último en hacer su descargo fue Pizarro quien tomó el caso en setiembre de 2017, un año después agravó la acusación contra el viudo acusándolo de haber contratado a un sicario para matar a su esposa y en septiembre de 2019 elevó la causa a jucio.
En su presentación ante el jury afirmó: “A 11 años de la muerte de Nora Dalmasso no era la prioridad. Con lo que tenía elevamos la causa a juicio”. Se quejó de la falta de apoyo logístico para llevar adelante su tarea en el caso. Precisó que le asignaron solo una prosecretaria.
Ninguno de los fiscales cuestionados estimó necesario someter a Barzola a la prueba comparativa de ADN. Fue otro fiscal, Pablo Jávega, quien lo acusó formalmente en diciembre de 2024.
El año pasado la Justicia cordobesa consideró que el caso respecto del parquetista está prescripto por el paso del tiempo. El femicidio de Nora Dalmasso ocurrió el 26 de noviembre de 2006; la acusación contra el operario llegó 18 años después.

Cuestionamientos
En el inicio del jury las defensas de los tres fiscales cuestionaron la legitimidad de la fiscal general adjunta, Bettina Croppi, para formular la acusación. Indicaron que debe hacerlo el fiscal general.
Después de una breve deliberación, el jurado integrado por los legisladores Julieta Rinaldi (presidenta), Facundo Torres Lima, Miguel Nicolás y Walter Gispert y la vocal del Tribunal Superior de Justicia Aída Tarditti resolvió, por unanimidad, desestimar todos los planteos de nulidad y continuar con la acusación.
El meollo de la acusación es el presunto direccionamiento de la acusación hacia la propia familia de la víctima en perjuicio de serios indicios presentes casi al principio de la investigación que sugerían la participación de personas ajenas al círculo íntimo de Nora Dalmasso; concretamente, hacia el grupo de trabajadores que realizaba tareas de refacción en la casa del barrio Villa Golf.
Las audiencias continurarán hasta el 27 de este mes, y serán escuchados 37 testigos ofrecidos por las distintas partes. Los alegatos se realizarían a partir del 10 de mayo e inmediatamente después el tribunal de enjuiciamiento tendrá la responsabilidad de emitir su veredicto. El 28 de mayo -fecha límite para el proceso- se leerán los fundamentos. Si no se cumple con ese cronograma, se cae el proceso.
Las opciones son solo dos: la absolución y continuidad de los fiscales en sus cargos o la remoción definitiva.






