El "Madoff argentino" pidió la nulidad del juicio y el sobreseimiento de la causa por una estafa multimillonaria

Enrique Blaksley
Enrique Blaksley Crédito: hopefundsestafados.blogspot.com
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20 de mayo de 2020  • 15:11

El tribunal que juzgará al empresario Enrique Juan Blaksley Señorans, conocido como "El Madoff argentino", detenido por supuesto lavado de dinero y por unas 300 estafas con su empresa "Hope Funds", rechazó dictar su sobreseimiento por inexistencia de delito y ratificó que los hechos deben debatirse en un juicio oral y público.

La defensa del empresario se presentó en plena feria extraordinaria por el coronavirus y pidió que su cliente sea sobreseído y, por lo tanto, que la preparación del juicio quede sin efecto. Su argumento es que la acusación no encuadra en ningún delito previsto en el Código Penal, según la resolución a la que accedió Télam. Sobre la base de ese fundamento reclamó la "excepción de falta de acción por inexistencia de delito" y el consecuente sobreseimiento.

Blaksley, de 55 años, está procesado con prisión preventiva por "lavado de activos" provenientes de ilícitos y se lo acusa de al menos 300 estafas a inversores a través de "Hope Funds", por un monto estimado de $1500 millones.

Los jueces del Tribunal Oral Federal N°4, Guillermo Costabel, Daniel Obligado y Jorge Gorini, rechazaron los planteos de la defensa y remarcaron que las acusaciones "reclaman la ineludible sustanciación del debate oral y público".

Por orden de la Cámara Federal de Casación, el mes pasado se habilitó la feria extraordinaria por la pandemia para proseguir con la etapa de presentación de pedidos de prueba de todas las partes, previa a fijar fecha de inicio al juicio.

El defensor de Blaksley, Mariano Varela, había argumentado que "los hechos imputados en el requerimiento acusatorio de elevación a juicio" son "atípicos" y no encuadran en lo previsto por el artículo 303 del Código Penal, que castiga el lavado de activos de origen ilícito.

La defensa sostuvo que Blaksley debería ser acusado por un delito más leve, "encubrimiento" de lavado de dinero, que a esta altura ya estaría prescripto, argumento que rechazó el Tribunal.

El mes pasado ya le habían rechazado un pedido de prisión domiciliaria por el coronavirus

Blaksley fue investigado en primera instancia por la jueza federal porteña María Romilda Servini, quien lo procesó por los delitos de "asociación ilícita, estafas reiteradas en al menos 318 oportunidades, lavado de activos de origen ilícito y captación de ahorros no autorizada agravada por haber sido cometido mediante oferta pública".

Servini consideró que Blaksley creó estructuras empresariales complejas que le permitieron defraudar tanto a privados como al fisco, y con las sumas de dinero que le habían sido confiadas "amplió aún más esa estructura mediante la inversión en diferentes emprendimientos y la creación de nuevas sociedades, muchas de las cuales eran y son solo cáscaras, es decir, sociedades con nombre y capital social, pero sin funcionamiento alguno".

Según la investigación judicial, Blaksley, en su carácter de titular de la firma Hope Funds, en un principio cumplió con el compromiso asumido en los contratos y de esa manera se ganó la confianza de sus clientes, quienes a su vez promocionaban a la empresa, sin saber lo que en verdad ocurría en ella, y le acercaban nuevos interesados.

Así se firmaban los contratos mutuos en pesos y dólares, según adónde se dirigiera la inversión, y se arreglaba un porcentaje de rédito, el cual debió haber guardado relación con el destino del dinero, pero que muchas veces no lo hacía.

La asociación ilícita, que operó entre 2007 y 2016, habría estado constituida por unas 15 personas que desde sus respectivos roles aportaron para la producción del desfalco, y también por alrededor de 60 sociedades comerciales, muchas de ellas constituidas en distintos países, entre ellos, los Estados Unidos y Panamá.

Otro de los productos ofrecidos eran participaciones o construcciones futuras en emprendimientos urbanísticos, como departamentos en Nordelta y en el barrio privado Verazul, de Pilar, que nunca se pudo construir.

Para lograr sus fines, Blaksley se mostraba como un hombre de negocios exitoso: accedió a encuentros con los papas Francisco y Benedicto XVI y organizó eventos deportivos, entre ellos, los partidos de tenis entre Roger Federer y Juan Martín del Potro y la visita del velocista Usain Bolt para correr contra el Metrobús.

Blaksley, que está preso desde el 10 de abril de 2018, será sometido a juicio junto a otros 16 imputados, entre ellos, varios de sus familiares directos: el gerente administrativo de Hope Funds, Federico Dolinkué; el encargado de formar las sociedades en el exterior, Alejandro Miguel Carozzino, y la gerente comercial, su cuñada Verónica Vega.

También quedaron en la misma situación Francisco, María Rita y Juan Pablo Blaksley, hermanos de Enrique, a quienes la jueza Servini les atribuyó los mismos delitos y los consideró miembros de la asociación ilícita, al igual que a la mayoría de los 16 imputados.

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