Etchecopar: "Mi corazón no daba para ver morir a mi hijo"

El conductor y actor pidió a la audiencia que lo "ayude a seguir viviendo"
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3 de abril de 2012  

"Yo vi morir a mi hermano y mi corazón no daba para ver morir a mi hijo", aseguró ayer el conductor Angel "Baby" Etchecopar en su regreso a Radio 10, a tres semanas del asalto y tiroteo en el que él y su hijo Federico, de 24 años, resultaron gravemente heridos, al igual que un asaltante, y un delincuente terminó muerto.

Entrevistado en los estudios de la radio por su colega Oscar González Oro, Etchecopar recordó a su hermano Carlos, que participó hace 30 años de la guerra de Malvinas: "Hace tantos años, dos pibes que no se conocían tiraban para adelante. Ahora, también estamos en la misma trinchera, pero tirándole al otro".

"Carlos [su hermano] estuvo en Malvinas, era diez años menor que yo; lo hundieron, volvió al continente y murió. Cuando abracé a mi hermano, que llegaba de la guerra, abracé un cuerpo, pero no a mi hermano", recordó Etchecopar. Agregó: "A mi hijo trato de besarlo todos los días, pero veo que sus ojos están pálidos. Tiene 24 años y cinco tiros, y nadie está preparado para tener cinco tiros".

"¿Por qué tenemos que quedar todos heridos? ¿Por qué hay tanto odio? No me queda odio a nadie; al contrario, me queda un poco de pena de no poder atrasar el reloj 24 horas y arrancar de nuevo. Hasta juro que pensé en haber hablado con este chico [el delincuente al que mató en defensa propia], haberlo conocido, no sé, ¿por qué tuvo que pasar esto? Ese chico tiene una mamá, que trabaja en casa de familia, y un papá, que es albañil, que también están sufriendo. ¿Por qué tenemos que estar dolidas todas las familias si se puede hacer un país mejor?", reflexionó.

"Es como volver de la guerra", definió así su regreso tras el violento episodio del 12 de marzo pasado, en la casa del conductor en San Isidro. Etchecopar, quien recibió tres disparos, sostuvo: "Estaba preparado para un palo en la ruta, que me patee un caballo domándolo o que se hunda un barco, pero nunca para ver cómo vuelan pedazos de cuerpos".

"Lo que me pasó... La violencia... Un tipo tirado en un charco de sangre, yo con una pierna colgada y el pecho de él [su hijo] chorreando sangre [...] No tomé conciencia de la catástrofe que tuvimos en mi familia, en mi casa [en la que decidió que ya no vivirá]. Algo nos está pasando a los argentinos. No entiendo qué, en qué fallamos para que haya tanto odio y esta costumbre de morir", dijo. Y concluyó: "Vine a pedir a la audiencia que me ayude a seguir viviendo, porque también me morí un poco. Que la gente me ayude y que no me recuerden más lo que pasó, porque no se lo deseo a nadie. Dentro mío se murió la alegría, las ganas de seguir luchando".

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