
Femicidio de Aixa Mili: cómo se logró ubicar a Alejandra Sofía y qué evidencias tienen en su contra
El sospechoso fue detenido por la policía bonaerense y en las próximas horas será indagado por la fiscal Mariela Miozzo
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Tras el crimen, Alejandra Sofía, el sindicado homicida de Aixa Mili, durmió en una zona de “monte”, en el límite entre los partidos bonaerenses de Tigre y Escobar. Estuvo oculto entre la vegetación. Pero finalmente fue atrapado por detectives de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en la casa de su abuela y en las próximas horas será indagado por la fiscal Mariela Miozzo, funcionaria judicial a cargo de la investigación.
Para atrapar a Sofía fueron clave las imágenes de las cámaras de seguridad aportadas por la Municipalidad de Tigre que captó al sospechoso después del homicidio de Mili, de 20 años, y el rastrillaje que hizo el personal policial, coordinado por el comisario general Lucas Borge, jefe de la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Norte I de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Así lo informaron a LA NACION fuentes de la investigación. Del operativo que terminó con la detención de Sofía participaron personal de las comisarías de Tigre y detectives de la Subdelegación Departamental de Investigaciones (SubDDI) Tigre y Dirección Investigaciones contra el Crimen Organizado.
Como se dijo, Sofía fue detenido en el altillo de la casa de su abuela, en Dique Luján, en Tigre. La mujer fue detenida e imputada por el delito de encubrimiento.
“La casa de la abuela ya había sido inspeccionada en horas de la madrugada. En ese momento, el sospechoso estaba en el monte. Antes de que empezaran los rastrillajes en esa zona, decidió esconderse en lo su abuela”, sostuvo un investigador.

Primero, a Sofía se lo buscó en un descampado situado en la ruta 26 y Brasil, en el límite entre Escobar y Tigre, un lugar que solía frecuentar.
“Se hicieron rastrillajes con perros K9 del municipio de Escobar. Hubo rastros de que había dormido en la zona, pero no se lo encontró”, agregaron las fuentes consultadas.
Pero había dejado rastros. El olfato de los perros indicaba que no podía estar muy lejos.
“Empezamos a trabajar con las comunicaciones y las activaciones de las antenas telefónicas. Dicho análisis nos orientaba a un kilómetro de distancia del campo”, dijo un detective del caso.
Finalmente, se decidió allanar la casa de la abuela, situada en Dique Luján, donde estaba escondido en el altillo. Hubo graves incidentes porque los vecinos lo querían linchar.
Sofía fue trasladado a la comisaría 2° de Tigre, en la localidad de General Pacheco, donde pasó la noche.
Hoy sería indagado por la fiscal Miozzo, si es que se puede resolver un problema técnico con el sistema informático que dejó de funcionar en el Departamento Judicial de San Isidro.
El cuerpo de Aixa había sido encontrado por su padre cuando regresó a su casa de trabajar. El homicida intentó simular que la chica se había ahorcado para que se pensara que se había tratado de un suicidio.
Tras la muerte de su exnovia, Sofía le habría mandado un mensaje de WhatsApp a un amigo para decirle que se “había mandado una cagada”.

Aixa ya había denunciado a Sofía por episodios de violencia. El 3 de diciembre de 2025, el sospechoso había sido imputado por lesiones leves y amenazas coactivas en una causa en la que la joven figuraba como denunciante.
A partir de esa denuncia, permaneció detenido durante ocho meses. Recuperó la libertad el 16 de julio de 2026, poco más de dos meses antes del crimen que ahora se investiga. La propia Aixa había hecho referencia públicamente a esa situación. En diciembre de 2025 escribió en sus redes sociales que ya había realizado la denuncia y que contaba con una medida perimetral de 300 metros.


