
Abuso
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Finalmente, el empresario Marcelo Porcel, acusado de haber abusado de diez alumnos del Colegio Palermo Chico, compañeros de estudio de sus hijos, fue citado a prestar declaración indagatoria. La audiencia se desarrollará de manera virtual el 18 de este mes. Su convocatoria a responder a las acusaciones llegará 20 meses después de la primera denuncia.
Así lo informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente. El jueves pasado, el fiscal Pablo Turano había solicitado la indagatoria de Porcel por diez hechos de abuso sexual gravemente ultrajante.
La decisión de indagar al empresario de 51 años fue tomada en las últimas horas por el juez nacional en lo Criminal y Correccional Carlos Bruniard, que interviene en el expediente.
“En la citación a prestar declaración indagatoria no figuran hechos ni calificaciones; se las impondrá en el acta misma de audiencia”, explicaron las fuentes consultadas.
La indagatoria está prevista para las 10 del próximo 18 de marzo y, como quedó dicho, Porcel no deberá concurrir a los tribunales, ya que la audiencia será virtual. En la resolución donde decidió citar al empresario, hijo del fundador de la histórica tarjeta de crédito Argencard, Bruniard no dispuso nuevas medidas restrictivas como retención de pasaporte o prohibición de salida del país.
Esta es la segunda oportunidad en la que el representante del Ministerio Público Fiscal solicita que Porcel sea citado a prestar declaración indagatoria como imputado de abuso sexual ultrajante en perjuicio de varios compañeros de colegio de sus hijos.
El 3 de diciembre pasado, en el primer pedido para que Porcel sea citado a prestar declaración indagatoria, Turano le había imputado siete casos de abusos. En el nuevo dictamen sumó las denuncias de otras tres víctimas presentadas en enero último.
Desde el inicio de las actuaciones rige una medida cautelar que prohíbe al imputado cualquier tipo de contacto con las presuntas víctimas, sus familias y los testigos, y le impide acercarse al Colegio Palermo Chico y al club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA). No puede estar a menos de 300 metros de ellos.
Los abusos investigados habrían ocurrido entre 2022 y 2024 y consistieron en “tocamientos con connotación sexual en las partes pudendas al realizar masajes con cremas sobre sus integridades físicas”, según el expediente judicial.
Tras las declaraciones de las víctimas en Cámara Gesell, el abogado Pablo Hawlena Gianotti, que en el expediente representa a la querella, dijo a LA NACION: “Hubo algunos relatos demoledores”.
Hawlena Gianotti contó que incluso existen imágenes de contenido sexual en el celular que le fue secuestrado a Porcel.

“Algunas de las víctimas ya son mayores de edad, porque cumplieron años estos últimos meses, con la investigación ya iniciada”, dijeron fuentes de la causa.
La investigación comenzó el 5 de julio de 2024, cuando la primera denuncia contra Porcel fue radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo de Bruniard, con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1.
La hipótesis que se analiza ubica los hechos entre 2022 y 2024 y describe escenarios que incluyen un departamento del piso 26 de la Torre Le Parc −en la zona de Godoy Cruz y Cerviño, Palermo Chico–, otro frente a ese mismo edificio, propiedad de la madre de Porcel [ya fallecida], y una oficina del imputado situada en un emblemático edificio del barrio porteño de Retiro.
El expediente comenzó con el relato de seis compañeros de uno de los hijos del denunciado y, con el correr de los meses, se incrementó el número de personas que se presentaron ante la Justicia hasta llegar a diez víctimas y sumar a otros menores como testigos de los hechos, según informaron fuentes judiciales.
“Los progenitores de los menores han efectuado oportunamente, a través de sus respectivas presentaciones, una descripción de los hechos que damnificaron a sus hijos menores de edad, de los cuales tomaron conocimiento por dichos de los propios menores y/o padres de otros compañeros, instando la acción penal y relevando de juramento a las profesionales que asistieron a sus hijos en sus tratamientos psicológicos”, se sostuvo en el expediente judicial, al que tuvo acceso LA NACION.
Los testimonios incorporados en la causa hablan de una dinámica que habría arrancado con reuniones en el domicilio particular de Porcel, “juntadas” en las que el imputado, al que las víctimas conocían por ser padre de compañeros de colegio, les proveía bebidas alcohólicas (vodka y tequila, entre otras) y los incentivaba a beber en una suerte de “competencia de resistencia” a cambio de dinero.
“Cuando nosotros entrábamos en la casa, cuando arrancaba la juntada el que nos daba el alcohol era Marcelo Porcel, que es el padre de los chicos [sus compañeros], y él era el que nos organizaba la juntada, básicamente. Nos organizó la juntada con alcohol, nos dio… bueno, creo que en esa juntada hubo vodka y creo que tequila hubo también, y bueno, eh… Marcelo Porcel nos daba, nos hacía juegos para que nosotros tomáramos. Por ejemplo, ‘si te tomás todo este vaso yo te doy 1000 pesos′ y nosotros, bueno, un cago de risa; nosotros fuimos sin dimensionar que estaba ahí un padre, un padre que estaba organizando todo esto. Si yo lo veo con los ojos de ahora te digo, ‘bueno, cualquier cosa’, pero en ese momento yo no me daba cuenta y, bueno, todo el grupo no nos dábamos cuenta de que Marcelo Porcel era el que estaba organizando todo esto y lo tratábamos más como…, era como que pasaba como un amigo más. La juntada siguió, nosotros tomábamos", dijo una de las víctimas en Cámara Gesell.
La víctima también contó que en la primera juntada se creó un grupo de WhatsApp llamado Agente P, del que participaba Porcel. Las reuniones continuaron. El adolescente contó que en una ocasión el empresario los llevó a su oficina. “Creo que se llama Rulero [por el edificio situado en la avenida del Libertador y Carlos Pellegrini]. Ahí empezamos a tomar de vuelta con todo lo de las apuestas, dándonos plata para que tomáramos. Cada vez nos incentivaba más para que nosotros tomáramos y, bueno, nada, justo en esta juntada la cosa se desvirtúa un poco más porque él nos ofrece una gran cantidad de plata, no me acuerdo cuánto es el monto, pero nos dice ‘si corren alrededor de la mesa en culo…', o sea así, bueno, en culo, sí, en culo…, ‘les doy tanta cantidad de guita’. Sí, alrededor de la mesa. Nosotros dijimos ‘bueno lo hacemos’, lo hicimos todos menos uno", detalló.
También el muchacho afirmó que Porcel les transfería dinero a cuentas de billeteras virtuales para que hicieran apuestas online. Después reveló: “Hubo más situaciones con Marcelo [por Porcel]. Más situaciones relacionadas con el contacto físico, como por ejemplo, masajes. Yo tuve dos situaciones con él así, de masajes, y no fui el único”.
En el expediente se incorporaron los resultados de los peritajes hechos por especialistas de la Superintendencia de Lucha contra el Cibercrimen de la Policía de la Ciudad sobre los dispositivos electrónicos secuestrados al imputado.
“Se determinó la existencia de cuatro imágenes obtenidas de los teléfonos”, según dijeron fuentes del caso.
En dos de las fotografías “se visualizaba a una persona del sexo masculino, totalmente desnuda, parada en el interior de una bañera o cuadrado de ducha de doble puerta de vidrio traslúcido en un ambiente de baño”. Las imágenes correspondían a uno de los denunciantes, según lo reconocieron los padres de las víctimas ante los funcionarios judiciales.
La víctima, después, también se reconoció en las imágenes. Sostuvo que nunca había autorizado a que le sacaran esas fotos y dijo que el lugar donde fue captado por las cámaras era uno de los baños de la casa de Porcel.
“Cabe agregar que las restantes dos fotografías se tratan de una persona de espaldas, de la cual solo se observa el sector de la cola (supuestamente en una ducha), y de una persona del sexo masculino totalmente desnuda, colocándose un calzoncillo, al cual no se le observa el rostro, ya que tiene su cabeza inclinada hacia abajo”, según se desprende del expediente judicial.
Ahora, el 18 de este mes, Porcel será indagado, como esperaban las víctimas, y le pedirán explicaciones por todo lo que denunciaron los adolescentes.



