Investigan como un secuestro la desaparición de Damián Stefanini

La causa pasó de la justicia ordinaria al fuero federal de San Isidro; fue detenido en Santiago del Estero un hombre que extorsionó a la familia; no dio datos sobre el paradero del empresario
Gustavo Carabajal
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12 de enero de 2015  

La desaparición del empresario Damián Stefanini comenzó a ser investigada como un secuestro extorsivo. Cinco días antes de que finalizara 2014 el expediente pasó del Ministerio Público de San Isidro a la fiscalía federal del distrito, que investiga esa clase de delitos. A casi tres meses de la desaparición de Stefanini, la causa judicial sumó dos detenidos, pero ninguno aportó datos sobre el empresario ni participó de la desaparición: ambos fueron detenidos por extorsionar a la familia del empresario.

Hasta el 26 de diciembre pasado el sumario estaba a cargo de la fiscal Mariela Miozzo, quien al advertir que la familia había recibido una serie de mensajes de Facebook en los que le pedían dinero a cambio de revelar el nombre de la persona que tenía secuestrado a Stefanini, declinó su competencia y le envió los seis cuerpos del sumario al fiscal federal de San Isidro, Fernando Domínguez. El caso, así, dejaba de ser una investigación por averiguación de paradero a una por secuestro extorsivo.

Si bien existieron una extorsión y un pedido de dinero, no se presentó en este caso un elemento común en un secuestro extorsivo clásico: el llamado para pedir una determinada suma de dinero por la liberación. Según allegados al empresario desaparecido el 17 de octubre pasado, la familia nunca recibió un pedido de rescate; no hubo negociación ni prueba de vida.

No obstante, el sumario quedó a cargo del fiscal federal Domínguez, quien luego de que el extorsionador en Facebook fuera rastreado hasta la ciudad de La Banda, en Santiago del Estero, ordenó a los efectivos de la delegación local de la Policía Federal que detuvieran al dueño de la computadora desde la que fueron enviados los mensajes extorsivos.

Hace una semana ese extorsionador fue apresado, trasladado a San Isidro e indagado. No aportó ninguna pista sobre el paradero de Stefanini. Se comprobó que sólo habría pergeñado la maniobra para quitarle dinero a la familia.

A mediados de noviembre pasado la policía había aprehendido, en Berazategui, a un hombre que por la misma red social había extorsionado a la mujer de Stefanini. Ese hombre tampoco tenía información alguna sobre el real paradero del empresario.

Mientras, la desaparición y el paradero del hombre de negocios siguen siendo una incógnita. En casi tres meses de investigación, Miozzo tuvo que lidiar con la falta de cooperación de algunos oficiales de la policía bonaerense.

Por ejemplo, la fiscal mandó a peritar la tablet hallada en el Audi A 4 de Stefanini, abandonado en Florida, partido de Vicente López, a un grupo de policías de la Delegación de Investigaciones de San Isidro; debían establecer si en los archivos de esa computadora personal había algún dato sobre los negocios y relaciones de Stefanini.

Sospechosa pereza

Según informó a LA NACION una calificada fuente de la investigación, después de 45 días sin respuestas pidió que le remitieran la computadora. Los técnicos de la policía bonaerense justificaron su demora en que no habían logrado desbloquear la computadora porque carecían de la contraseña y porque varios de los archivos habían sido encriptados.

Entonces, la fiscal decidió enviar la tablet a peritos de la Policía Federal, quienes, en menos de cuatro días, desbloquearon la computadora y entregaron el detalle del contenido de los archivos encriptados.

Antes que la fiscal Miozzo le remitiera el expediente al fiscal federal Domínguez, y con la única colaboración de un reducido grupo de policías de su confianza, reconstruyó qué hizo Stefanini en las horas previas a su desaparición.

Se sabe que concurrió al astillero de San Fernando en el que el empresario había encargado la construcción de tres barcos. Sólo una de esas embarcaciones figuraba a nombre de Stefanini. Se trata del barco cuya construcción estaba más avanzada.

Al interrogar a los responsables del astillero, la fiscal confirmó que el día de su desaparición Stefanini pasó por el amarradero y revisó cómo avanzaba la construcción. También comprobó que las tres embarcaciones no eran propiedad exclusiva de Stefanini, sino que pertenecían a una sociedad de hecho de la que participaban otros dos empresarios. Uno de ellos se apartó del proyecto y quedaron Stefanini y un hombre de negocios muy poderoso, dueño de emprendimientos inmobiliarios en la zona norte del conurbano, Formosa, Chaco, Santa Fe y Córdoba.

Con este empresario se reunió Stefanini cuando salió del astillero, el 17 de octubre a la mañana. Según pudo establecer la fiscal hubo cinco llamadas telefónicas hechas por ese empresario que despertaron sospechas sobre su presunta vinculación con la desaparición de Stefanini.

Esas cinco comunicaciones fueron realizadas desde el celular del empresario amigo de Damián Stefanini al teléfono de uno de sus colaboradores.

Cuando la familia de Stefanini comenzó a buscarlo se comunicó con el socio en el negocio de ploteado de sillas y sombrillas con publicidad, con el ex compañero de la secundaria que era su socio en la "cueva" financiera que tenía en Olivos, con el contador (cerca de su oficina quedó abandonado el Audi de Stefanini) y, por último, con el empresario que compartía la propiedad de los barcos que se construían en el astillero de San Fernando.

Como respuesta a la pregunta sobre el paradero de Stefanini, ese empresario dijo que debía hacer una llamada y consultar. Minutos después se comunicó con el celular de su colaborador, el mismo con el que había hablado antes, durante y después de la reunión con Stefanini; finalmente, le dijo al familiar del desaparecido que hiciera la denuncia.

A partir de la investigación sobre este empresario, amigo de un importante funcionario del Poder Ejecutivo Nacional -su nombre se mantiene en reserva porque todavía no fue imputado formalmente en la causa-, se estableció que Stefanini le debía cerca de dos millones de dólares. La familia siempre negó la existencia de esa deuda.

Además, en la pesquisa se determinó también que Stefanini cambiaba cheques en las financieras de dos empresarios, en Sarmiento al 700 y al 500. En esas mismas "cuevas" operaba Sebastián Forza, uno de los tres asesinados en General Rodríguez en un caso relacionado con el tráfico de efedrina a gran escala.

Tres meses de una pesquisa de pocos avances

Damián Stefanini

Empresario

  • El 17 de octubre pasado desapareció luego de haber pasado por un astillero de San Fernando donde era construido un barco para él
  • Su auto, un Audi A4, apareció abandonado muy cerca de la oficina de su contador, en Florida, partido de Vicente López
  • En noviembre pasado un hombre fue detenido en Berazategui por extorsionar a la mujer de Stefanini
  • La semana pasada fue detenido en Santiago del Estero un hombre que, vía Facebook, pidió dinero a la familia de Stefanini a cambio de decir quién lo había secuestrado. Era un estafador, no tenía datos reales
  • La Justicia investiga por el caso a un empresario con el que Stefanini se había asociado para la construcción de un barco. Durante la pesquisa se estableció que el desaparecido le debía su socio cerca de 2 millones de dólares

Del editor: cómo sigue. El cambio de fuero podría dar a la pesquisa el impulso que hasta ahora no tuvo; podría, además, echar luz sobre las causas de la desaparición.

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