Jugar con el peligro: cuáles son los delitos que les podrían imputar a los hinchas que se arrojaron sobre el micro... si los identifican
Todavía no se inició ninguna investigación penal para determinar quiénes fueron los responsables de poner en riesgo la integridad física de los futbolistas del seleccionado argentino de fútbol
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Intimidación pública, daños o lesiones en grado de tentativa, esos son los tres delitos por los que podrían ser acusados los tres hinchas que se arrojaron sobre el colectivo en el viajaban los futbolistas del seleccionado argentino durante los festejos por la obtención del campeonato mundial de fútbol realizado en Qatar.
La primera de las conductas tiene la pena más grave. Según el Código Penal, se castiga con dos a seis años de prisión al que “para infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común, o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos”.

Hasta el momento, ninguno de los tres simpatizantes que, con diez horas de diferencia, saltaron desde dos puentes situados en la autopista Riccheri, sobre el colectivo desde el que los futbolistas saludaban a la multitud que los esperaba a ambos lados de la autovía, fue identificado, según afirmaron fuentes oficiales.
Esto significa que, los episodios que pudieron terminar con alguno de los futbolistas del seleccionado argentino lesionado, que en el último de los hechos, constituyó uno de los factores que tuvieron en cuenta los deportistas para suspender la caravana y que habría provocado una avalancha entre la gente que esperaba, apretada, el paso del colectivo, podrían quedar impunes y sin nadie condenado.
Aunque existen imágenes de ambos incidentes, hasta el momento, ningún representante del Ministerio Público inició una investigación para tratar de identificar a los tres simpatizantes que, con sus conductas, pusieron en riesgo la integridad física de los futbolistas campeones del mundo.
Según fuentes judiciales, el camino para que, eventualmente, el Ministerio Público instruya una causa penal de oficio, no aparece del todo allanado. Antes de iniciar una investigación debe determinarse si existió delito y en caso de que las conductas adjudicadas a los hinchas estuvieran tipificadas entre las acciones castigadas por el Código Penal, si se trata de un delito de acción pública o de instancia privada.

Si se trata de un delito de acción pública, un fiscal podría iniciar una investigación de oficio. Pero si considera que fue un delito de instancia privada, para que un representante del Ministerio Público instruya un expediente, se requiere de la denuncia del particular damnificado que, en este caso serían futbolistas o la AFA.
Sin embargo, debido a que no hubo lesiones denunciadas, ni tampoco daños, no habría una instancia privada de impulse la acción penal. Entonces, la única alternativa que queda para que se realice una investigación apunta a que algún fiscal decida iniciar un sumario por el delito de tentativa de intimidación pública. Circunstancia que hasta el momento no se concretó.
No obstante, en caso que se decida investigar la posible comisión de dicho delito, debería fijarse la jurisdicción. Todas las fuentes consultadas por LA NACION coincidieron en que el último de los incidentes ocurrió el martes, después del mediodía en el puente de la calle Olavarría y el cruce sobre la autopista Riccheri. Aunque existen versiones que indican que se trató de otro puente, en territorio porteño.
Si se determina que el incidente ocurrió en el puente de la calle Olavarría, debería investigar el Ministerio Público de La Matanza. Pero si se establece que los hinchas se arrojaron sobre el colectivo en el puente que está en jurisdicción porteña, el sumario quedará a cargo de la Justicia Nacional de Instrucción.
Según fuentes oficiales, el hincha que saltó del puente y cayó dentro del colectivo en el que estaban los futbolistas no fue identificado porque “la prioridad era sacarlos de la cápsula y resguardar a los futbolistas”. En ese momento fue reducido por uno de los integrantes del grupo de seguridad de la AFA y por un oficial de la Policía Federal que estaban en el ómnibus.
Sorprendidos, los futbolistas le exigieron al intruso que se retirara del colectivo. En forma simultánea, el custodio de la AFA y el oficial de la Policía Federal le pidieron al conductor del ómnibus que detuviera la marcha y sacaron al fanático del colectivo. Cuando el intruso descendió del ómnibus, escapó a pie y se perdió entre la multitud que, en ese momento, se había agolpado en la calzada de la autopista y en los terraplenes.
Fuentes de la fuerza de seguridad afirmaron que el simpatizante nunca llegó a la Escuela de Cadetes de la Policía Federal Juan Ángel Pirker, donde los futbolistas del seleccionado abordaron los helicópteros que los trasladaron de regreso al predio de la AFA.

Tampoco se inició una investigación interna en cada una de las fuerzas de seguridad para establecer si hubo fallas en el operativo de seguridad. En ninguna de las órdenes de servicio en las que se dispone la asignación del personal, los objetivos que deben custodiar y los lugares que deben cubrir, se consignó la necesidad de custodiar y controlar los puentes sobre la autopista Riccheri y de la avenida General Paz.
La custodia del ómnibus en el que viajaban los jugadores del seleccionado argentino constaba de tres anillos de seguridad. El primer anillo estaba a cargo de efectivos de la Policía Federal que rodeaban el colectivo en una cápsula, formada por diez motociclistas y por personal que seguía la caravana a pie y en vehículos no identificados. Además, en el ómnibus se asignó a un subcomisario que, con un equipo de comunicación, le indicaba al conductor la ruta a seguir, a medida que los policías en moto liberaban el camino.
Mientras que los efectivos de la Gendarmería estaban a cargo del segundo anillo de seguridad. El operativo se completó con personal de las Jefaturas Departamentales de Lomas de Zamora, La Matanza, San Martín y de zona norte que debían cortar los cruces de la autopista Riccheri y la avenida General Paz. Mientras que los efectivos de la Policía de la Ciudad se harían cargo de ese tercer anillo a partir de la bajada de la avenida General Paz, en Lugones, cerca del estadio de River.
Pero, la cápsula de seguridad se rompió cuando un hincha cayó en el colectivo. Esta circunstancia habría constituido uno de los factores que derivó en la decisión de los responsables del operativo de seguridad de desviar el recorrido del ómnibus.
Diez horas antes del incidente que tuvo mayor trascendencia pública, otro hincha se había arrojado en el colectivo que trasladaba a los futbolistas desde el aeropuerto de Ezeiza hasta el predio de la AFA. En este caso, el intruso también fue reducido por la custodia privada de la AFA y por un efectivo de la Policía Federal que lo bajaron del ómnibus.
Este incidente, el primero de los dos episodios en los que hubo riesgo para la integridad física de los futbolistas, ocurrió en el puente El Trébol, en jurisdicción de Ezeiza. Hasta el momento, tampoco existe un sumario abierto para tratar de identificar al intruso.
No hubo tampoco una causa penal por el hecho que terminó con la caída del segundo simpatizante que se arrojó sobre el ómnibus en el puente de Olavarría y Riccheri. Si bien, fuentes del Gobierno porteño indicaron que el hincha herido fue trasladado en una ambulancia del Same provincial al hospital Paroissien, en Isidro Casanova, partido de La Matanza, no existe un sumario por lesiones.

El relevamiento realizado por un oficial superior de la Jefatura Departamental de La Matanza en los hospitales Paroissien y Balestrini determinó que no fue atendido ningún herido con lesiones provocadas por semejante caída. Aunque, las fuentes consultadas no descartaban la posibilidad de el simpatizante se hubiera retirado del hospital por sus propios medios antes de que lo atendieran.
Los protocolos establecen la obligación de que todos los heridos deben ser identificados en el momento de ser recibidos en las guardias de los hospitales debido a que, por tratarse de hechos violentos, pueden ser objeto de investigaciones penales. Por este motivo no se explica por qué al hincha que terminó en la calzada de la autopista Riccheri no se le requirió su nombre.
Sin embargo, resulta por lo menos extraño que, a más de 48 horas de ambos episodios, las identidades de los tres hinchas que pusieron en riesgo la integridad física de los futbolistas campeones del mundo siga siendo un absoluto misterio, casi como un secreto de Estado.
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