Juicio a tres policías acusados de encubrir a un compañero en un episodio de "gatillo fácil"

Rosa Jiménez pide justicia junto a su familia
Rosa Jiménez pide justicia junto a su familia Crédito: Fabián Marelli
Casación revocó sus sobreseimientos y los envió a debate oral junto con el autor del disparo que segó la vida de Matías Banuera, de 14 años; la familia pide una dura condena
Gastón Rodríguez
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18 de noviembre de 2019  

A Rosa Jiménez no le bastó que el policía bonaerense que mató a su hijo de 14 años de un tiro en la cabeza fuese enviado a juicio acusado de homicidio agravado de Matías Banuera. Quería que los otros tres que estaban con él, que habían sido absueltos en la instancia de apelación, pagaran sus culpas porque también habían disparado sus armas reglamentarias y habían tratado de imponer su versión, la teoría de una legítima defensa que no era tal. Su reclamo de justicia fue escuchado: el Tribunal de Casación revocó los sobreseimientos de esos tres agentes y los envió a debate oral por encubrimiento. "No nos conformamos -avisa Rosa- y por eso vamos a pedir la ampliación de las imputaciones para dos de ellos como coautores del crimen de Mati".

El 29 de julio de 2017, a la 1.30, Cristian Alejos, Maximiliano Aguirre, Lucas Bullosa y Manuel Argañaraz, todos miembros de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) de la policía bonaerense -fuerza especial creada en 2017 para actuar en zonas "calientes" del conurbano- salieron de una fiesta en una casa situada en Vélez Sarsfield y O'Higgins, del barrio La Terraza, Quilmes.

En el camino se cruzaron con un grupo de adolescentes, entre ellos, el hijo de Rosa. Según las declaraciones de testigos, los policías, que no se identificaron como tales, comenzaron a hostigar a los chicos y a insultarlos. A Matías su carácter le jugó una mala pasada y reaccionó.

"Los policías empezaron a decirle cosas, que era un negro de mierda, que qué hacía en el barrio. Aunque fuese chico, Matías era una persona que no se dejaba maltratar, sobre todo porque no había hecho nada. Estaba con tres amigos más, y dos salieron corriendo. Él se quedó discutiendo", cuenta la madre.

Los policías estaban decididos a darles un escarmiento a los jóvenes. Por eso volvieron a la fiesta, tomaron sus armas y salieron en una suerte de "cacería". Solo encontraron a Matías y al amigo que se había quedado con él.

"Mi hijo iba caminando -continua Rosa- porque nunca pensó que llegarían a tanto. Los policías empezaron a tirarles desde atrás y un balazo le dio en la cabeza. Después salieron corriendo y a Mati lo dejaron tirado".

Según la versión de los policías, los adolescentes habían intentado robar la moto de una de las personas que estaba en la fiesta con ellos, y entonces dispararon para defenderse de una "agresión ilegítima".

Sin embargo, en la escena no se secuestró ningún arma de fuego relacionada con las víctimas y los peritos no pudieron encontrar rastros de que los adolescentes hubiesen disparado al menos una vez.

Matías iba a la Escuela Secundaria Básica Nº 28 de Berazategui y era uno de los nueve hijos de Rosa y de José. Le gustaba jugar a la pelota y aún hoy todos coinciden en recordarlo como un "chico alegre".

"Dijeron que mi hijo les había disparado, que había querido robar una moto; no sé qué más inventaron para justificar lo que hicieron. Lo único que Mati llevaba encima esa noche era un encendedor", se lamenta Rosa ante LA NACION.

"Toda una vida por delante"

La instrucción judicial no tardó en concluir que se había tratado de un caso de "gatillo fácil". Un año después la causa fue elevada a juicio oral. A pesar de que tres de los cuatros policías reconocieron ante la fiscalía que habían disparado contra el grupo de adolescentes, solo Alejos -autor del disparo letal- fue imputado por el homicidio agravado de Matías y el homicidio en tentativa del amigo de la víctima. Los otros tres efectivos fueron acusados de encubrimiento.

Si la familia de Matías ya estaba disconforme con la imputación que recibieron los compañeros de Alejos, lo que vino después los colmó de bronca e indignación: la Cámara de Apelación y Garantías de Quilmes respondió de manera favorable a una presentación de las defensas y dictó el sobreseimiento de los tres policías acusados de encubrir el crimen de Matías.

En ese momento, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que actualmente patrocina a las familias de Matías y de su amigo herido, rechazó la decisión de la Cámara por entender que "hubo una lectura irracional de la prueba y que el sobreseimiento significaba la privación del acceso a la justicia y constituía un acto de gravedad institucional, más aun cuando se está investigando la participación de funcionarios públicos".

"Sostuvimos que había pruebas suficientes sobre la responsabilidad de todos los imputados en el encubrimiento del crimen. Ninguno había dado aviso a sus superiores ni mucho menos denunciado a su compañero de fuerza por haber disparado contra los adolescentes. Incluso, en sus declaraciones posteriores, ellos mismos reconocieron que también habían disparado", remarcó Margarita Jarque, directora de Litigio Estratégico de la CPM.

También quedó demostrado que luego del crimen los cuatro policías se fugaron (fueron detenidos recién a la noche) gracias a la identificación del amigo de Matías y de algunos vecinos que habían presenciado la escena y los auxiliaron.

Además de inventar que los jóvenes habían intentado robar una moto y les habían disparado, los agentes declararon que no habían visto que Matías estaba herido en el suelo y que tampoco habían escuchado los gritos de su amigo pidiendo ayuda.

Finalmente, el máximo tribunal penal bonaerense le dio la razón a la familia y a la CPM, revocó el sobreseimiento de los tres policías y ordenó que el proceso pase a la etapa de juicio oral y público.

"Lo único que pedí siempre -concluye Rosa- es que investigaran lo que hicieron con mi hijo, que se haga justicia y que todos los responsables de su muerte paguen. Era una criatura de 14 años. Tenía toda una vida por delante".

Pruebas "suficientes"

Los jueces de Casación Ricardo Borinsky y Víctor Violini destacaron que las pruebas valoradas por el juez de Garantías en la instrucción eran "suficientes para la realización del juicio". En septiembre de 2018, el magistrado de Quilmes Martín Nolfi, había imputado a los cuatro policías acusados de matar a Matías Banuera. "No fueron secuestradas en el lugar armas de fuego ni hay rastros del uso de armas por parte de las víctimas, no existiendo ningún elemento que permita inferir que estas se hallaban en posesión de un artefacto similar y que efectivamente lo emplearon contra aquel policía", argumentó esa vez el juez de Garantías.

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