La caída del clan narco que dominó el abastecimiento de cocaína

Los hermanos José y Erwin Loza controlaron durante tres décadas las rutas locales del abastecimiento de estupefacientes
Germán de los Santos
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12 de octubre de 2019  

ROSARIO.- Durante 33 años, una cofradía narco integrada por argentinos, bolivianos y peruanos y liderada por el clan Loza dominó el abastecimiento de cocaína a organizaciones criminales de peso, como el grupo que estuvo detrás del tráfico de drogas conocido como Carbón Blanco, y controló una aceitada maquinaria de contrabando de esa sustancia a Europa en grandes cargamentos, que cruzaban el Atlántico en aviones y barcos.

Tras la caída de ese clan quedaron al descubierto los engranajes de una especie de holding narco que empezó a funcionar a mediados de los 80 distribuyendo cocaína en el Mercado Central de Buenos Aires y que llegó a jugar en las grandes ligas de ese negocio ilícito al enviar cargamentos de cocaína a España desde la Argentina, Colombia y Perú.

Los fiscales Diego Iglesias, titular de la Procuración de Narcocriminalidad (Procunar), y Pablo Turan pidieron en los últimos días al juez en lo penal económico Pablo Yadarola la elevación a juicio de la causa contra el clan Loza.

Durante más de tres décadas los hermanos José y Erwin Loza fueron invisibles o intocables para la Justicia y las fuerzas de seguridad y lograron acumular una fortuna que se dimensiona con el embargo de bienes por $7.500.000.

La detención de este clan surgió de un trabajo conjunto entre la Justicia y las fuerzas de seguridad de España, Italia y Argentina, luego de que organismos de inteligencia en Europa pusieran a los Loza en la mira. Pero en esta causa por lavado de dinero con once personas procesadas, las fuerzas de seguridad argentinas nunca lograron secuestrar un solo cargamento de los que -según se desprende del expediente- salieron del país y de otros puntos de Sudamérica.

"Sin perjuicio de los variados antecedentes policiales que poseían los imputados, siendo sindicados como una gran organización narcocriminal, lo cierto es que con el correr del tiempo no se logró interrumpir esa actividad", se señaló en el requerimiento de elevación a juicio. Uno de esos cargamentos fue detectado en Lugones, en la región española de Asturias, el 2 de octubre de 2017. Los 2500 kilos de cocaína habrían sido trasladados a España en un velero que fue comandado por un teniente de corbeta argentino, identificado como A. A. y de 38 años, cuyo pedido de captura aún no fue dispuesto por las autoridades españolas, pero cuyo nombre figura en la investigación que se realizó en ese país. Este miembro de la Armada fue ascendido a teniendo de corbeta en 2010, según se registró en el Boletín Oficial, y tendría residencia en Paraná, Entre Ríos.

La llegada del clan a España es parte del final de una historia que comienza 30 años antes. La cofradía liderada por los Loza se conformó cuando el negocio del contrabando de cocaína recién comenzaba a dejar dividendos a pesar de los riesgos que representaba ese negocio ilegal. En el requerimiento de elevación a juicio, que elaboró la Procunar, figura que en 1986 y 1990 "José Gonzalo Loza y su hermano Valdemar se encontraban relacionados con el secuestro de 515 gramos de cocaína".

Con el paso del tiempo, los Loza empezaron a ganar terreno y peso en ese negocio ilícito. El 3 de marzo de 1993 a los hermanos salteños les secuestraron 20 kilos de cocaína. Según el requerimiento de elevación a juicio, "no surge que hayan sido condenados". En otra causa del año 95 se profería que "Loza era un conocido narcotraficante que desplegaba su actividad en varios barrios de la Capital Federal".

El 29 de mayo de 1998 llegó a la Justicia una denuncia anónima que indicaba que los Loza, que manejaban la distribución de droga en el Mercado Central, preparaban un envío de cocaína a Europa. Se inició la causa 989/98, que determinó que "las personas que estaban realizando las actividades ilícitas eran Valdemar y Gonzalo Loza y Rafael y Delfín Castedo".

Estos dos últimos están presos en la cárcel de Güemes, Salta, acusados de narcotráfico. Delfín Castedo fue atrapado el 22 de julio de 2016, con el documento falso de Eduardo Lungo, luego de permanecer más de 10 años prófugo. Fue otro engranaje de la red narco que logró pasar inadvertido durante casi dos décadas.

"Delfín Castedo es la persona que gestionó, procuró y proveyó los estupefacientes secuestrados en las causas conocidas como Carbón Blanco I y II", se consignó el documento judicial. La organización que adquirió el rótulo de Carbón Blanco, liderada por los fallecidos Carlos Salvatore y Patricio Gorosito, condenados en 2015 a 21 y 19 años, respectivamente, realizó entre 2005 y 2012 contrabandos de cocaína a España y Portugal de una tonelada de cocaína por embarque.

El nombre de José Loza es mencionado en otra causa (el expediente 9715 del juzgado federal de La Plata) que derivó en la detención de este hombre oriundo de Salta el 13 de junio de 2000. La Justicia perdió luego su rastro. Los Loza también aparecen vinculados con otro clan narco del norte del país, liderado por Ernesto Motok, alias Manco, condenado por el transporte de 753 kilos de cocaína secuestrados en la localidad bonaerense de José C. Paz, en 2005. Según se probó en la investigación, la droga se encontraba oculta en un cargamento de bananas que ingresó en el país desde Bolivia y que iba a ser recibido por el hermano de Ernesto, Alejandrino Motok.

De acuerdo con el expediente, José Loza aparece conectado en 2011 a otro grupo narcocriminal liderado por Carlos Oroño, quien fue condenado a seis años de prisión en 2014. En la investigación que realizó la Policía Federal se señala que Oroño estaba "íntimamente relacionado" con "una familia jujeña de apellido Loza-Caravajal".

En otro operativo llamado Leones Blancos, en el que se secuestraron el 29 de diciembre de 2013 en estatuas de felinos 481 kilos de cocaína a un grupo colombiano en La Reja, partido de Moreno, también estuvo involucrado como supuesto proveedor Erwin Loza, hermano de José, y uno de los líderes de la cofradía proveedora de cocaína. Después de 30 años en las sombras, la DEA dio pistas en 2017 que iniciaron la caída del clan.

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