Los Monos, otra vez en guerra: ahora, por la venta de éxtasis en boliches de Rosario

Rastros del tiroteo en el que murieron dos personas ligadas a la banda de los Monos
Rastros del tiroteo en el que murieron dos personas ligadas a la banda de los Monos Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Germán de los Santos
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21 de julio de 2019  • 21:10

A las 6 de la mañana en el boliche Pool 8, en la zona sur de Rosario, todavía resonaban las canciones de Luz Mattioli, hermana de Leo, fallecido en 2011. De pronto se escucharon las ráfagas de disparos provenientes de un auto blanco. Fueron 17 tiros. La lluvia de proyectiles se cobró la vida de Tiziana López, de 17 años, y de Gustavo Candia, de 35, sobrino de Lorena Verdún, la expareja Claudio "Pájaro" Cantero, el líder de Los Monos asesinado en la puerta de un boliche el 26 de mayo de 2013. Las balas de los sicarios hirieron a otras tres personas.

El ataque a balazos contra otro miembro de Los Monos se inscribe en un nuevo capítulo del extenso recorrido de violencia que gira en torno al narcotráfico en Rosario. Esta vez, la guerra de los Cantero es con otro clan, el de Esteban Alvarado. Según los investigadores, el nudo gordiano de la puja es la venta de drogas sintéticas en boliches.

El viernes pasado, a las 7 de la mañana, otro miembro de la banda, Carlos Señuque, fue asesinado de ocho tiros cuando intentaba ingresar su auto a la cochera de un departamento en pleno centro de la ciudad. Señuque manejaba boliches en Rosario, donde se sospecha que estaba vinculado a la distribución de estupefacientes de diseño, como LCD y éxtasis.

Los asesinatos de Candia, López y Señuque encienden alarmas sobre el inicio de una nueva ola de violencia en torno a los conflictos entre bandas vinculadas a la droga. El eje del problema parecen ser los negocios que se desarrollan en el contexto legal, como el de los boliches y los bares, pero que tienen que ver, en rigor, con la distribución y la provisión de estupefacientes.

Unas horas después de que se produjera el ataque con 17 balazos en Arijón y Balcarce, la expareja de Pájaro Cantero se presentó en la comisaría 21ª a retirar un Peugeot 308 que pertenecía a Candia, su sobrino acribillado, que murió durante la mañana en el hospital Roque Sáenz Peña.

Rastros del tiroteo en el que murieron dos personas ligadas a la banda de los Monos
Rastros del tiroteo en el que murieron dos personas ligadas a la banda de los Monos Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

Desde la semana pasada comenzó a tomar fuerza en la Justicia la hipótesis de que se habría desatado una especie de "guerra silenciosa" entre Los Monos y Alvarado, un hombre que está acusado del homicidio de un prestamista y al que se lo vincula con el manejo de droga en Rosario, donde habría ocupado territorios que históricamente controlaban los Cantero.

Alvarado está preso desde febrero pasado, cuando fue detenido en Embalse Río Tercero, Córdoba, donde estaba oculto. Los policías que lo aprehendieron recuperaron un iPhone 8 que arrojó al lago cuando se vio cercado.

En ese teléfono, cuya información fue recuperada en los Estados Unidos, se confirmó que había planeado una estrategia para culpar a Los Monos del homicidio de Lucio Maldonado y del atentado a balazos contra la casa de una funcionaria de la Fiscalía General, que se produjo el 31 de enero pasado.

Unos días antes desconocidos le habían dejado en la puerta de la casa la cabeza de un perro en una caja de cartón, como una clara advertencia de lo que le podría pasar. En la investigación que realizaron los fiscales Matías Edery y Luis Schiapa Pietra se determinó que a través de un sofisticado cruce de teléfonos Alvarado pretendía que culparan de aquellos hechos a Daniel Olivera, alias Chulo, sicario de Los Monos.

El miércoles pasado el propio Ramón Machuca, alias Monchi Cantero, actual líder de Los Monos, dijo desde la cárcel de Piñero, donde cumple una condena a 36 años de prisión, que gran parte de la causa que llevó a prisión a los miembros de la banda se basó en información que "volcaba Alvarado a los policías de la División Judiciales".

"Alvarado trató de perjudicarnos por una cuestión de negocios e intereses", afirmó Monchi a la radio LT8 desde su celda de "aislamiento".

Dos días después de dar esas declaraciones acribillaron de ocho balazos a Carlos Señuque, a quien se lo conocía en el ambiente de la noche como "Toretto", el personaje que el actor norteamericano Vin Diesel encarnó en la película Rápidos y Furiosos.

El departamento en el que vivía Señuque, en Brown 2857, pleno barrio de Pichincha, estaba a nombre de un miembro del clan Maradona, aliados históricos de los Cantero. Otro detalle que no pasó desapercibido en los peritajes realizados en ese departamento fue que en una pared estaba colgada y enmarcada la camiseta de San Lorenzo que el 31 de marzo de 2013 usó en su debut Ángel Correa, actual delantero del Atlético Madrid.

A ese partido en el Nuevo Gasómetro concurrieron varios miembros de la banda, capitaneados por Monchi, que incluso entró en el vestuario azulgrana para saludar al delantero. Correa declaró dos veces en la causa de Los Monos por las sospechas de que su pase pertenecía a la banda narco. Su hermana Julieta Correa fue detenida el 19 de febrero pasado junto al jefe de sicarios de los Cantero: Daniel Olivera, alias Chulo.

A Señuque lo esperaba en el departamento Agostina T, de 19 años, que estaba encerrada en el 5° C -no se sabe por qué- y salió por el balcón a gritar cuando escuchó los disparos que segaron la vida de su novio. Ella quedó detenida por orden de la Justicia federal, ya que estaba en libertad bajo fianza (pagó 50.000 pesos) luego de haber sido aprehendida el 11 de marzo pasado junto con otros cuatro hombres por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) cuando retiraron una encomienda con 10 kilos de marihuana del Correo Argentino de Rioja y España.

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