Más de 50 pruebas sustentarán la acusación que prepara la fiscal

El momento del arresto de los sospechosos, el 18 de enero en Villa Gesell
El momento del arresto de los sospechosos, el 18 de enero en Villa Gesell
El análisis del rastro genético detectado bajo las uñas de la víctima es uno de los elementos más contundentes que esperan los investigadores del asesinato en Villa Gesell
Gustavo Carabajal
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8 de febrero de 2020  

El destino de los diez acusados de asesinar a Fernando Báez Sosa comenzó a definirse en el laboratorio pericial de Junín. Allí se determinó el hallazgo de sangre debajo de las uñas de la víctima, que será comparado con el ADN de los imputados. Luego se conocerá si ese rastro encontrado en la víctima corresponde a uno o varios perfiles genéticos. Una vez separados esos ADN, serán confrontados con las muestras de sangre que aportaron los diez detenidos el 21 de enero pasado. Esa es solo una de las más de cincuenta pruebas que tiene la fiscal Verónica Zamboni para fundar el eventual pedido de prisión preventiva contra los imputados. En la lista de elementos que avalan la presunta responsabilidad de los acusados figuran diez grabaciones de cámaras de seguridad que registraron la presencia de al menos ocho de los diez imputados en la calle 3, en Villa Gesell, en el momento en que mataron a Fernando. Según consta en el expediente, la cámara de seguridad instalada en la esquina de calle 3 y Buenos Aires registró el paso de ocho acusados a las 4.44.

Otra cámara grabó un supuesto festejo de al menos ocho de los sospechosos que se abrazaron, minutos después del asesinato de Fernando, a metros del lugar del homicidio.

"A ver si volvés a pegar negro de m...", gritó uno de los agresores mientras golpeaba a la víctima, vestido con una camisa similar a la que habría usado Máximo Thomsen la madrugada del homicidio.

Una de las frases que incluyó la fiscal Zamboni al fundar las acusaciones contra los detenidos fue: "Adentro pegaban de atrás, ahora afuera a ver quién gana".

Para la representante del Ministerio Público, con esta frase, los imputados se arengaron entre sí para agredir a la víctima.

"Yo pude ver que lo iban a buscar a Fernando, la bronca era con él. Yo estaba a 15 metros. Pude ver cómo le pegaban patadas en la panza y la cabeza. Todo fue piñas y patadas", declaró uno de los testigos. Según fuentes de la investigación una cámara de seguridad registró la secuencia de agresión y determinó que a Fernando le pegaron durante 60 segundos, entre las 4.44 y las 4.45.

A tres semanas del homicidio de Fernando, los investigadores reunieron pruebas firmes que vinculan a ocho de los diez acusados en el lugar que mataron a Fernando en el momento del homicidio, que, según la descripción realizada por la fiscal, ocurrió entre las 4.41 y las 5.

Una de esas pruebas que los ubicó en la escena del homicidio surgió de las ruedas de reconocimiento en las que participaron los diez imputados en filas de detenidos ante catorce testigos.

Al finalizar dicha diligencia procesal, los testigos señalaron a cuatro acusados como los agresores directos de Fernando. En tanto que otros tres acusados fueron identificados al lado de la víctima, pero sin pegarle, aunque bloqueando cualquier intento de ayuda.

Máximo Thomsen fue señalado por siete testigos como uno de los que golpeaban a Fernando. Mientras que Tomás Enzo Comelli fue identificado por cuatro testigos como otro de los golpeadores. A Luciano Pertossi cinco testigos lo identificaron como el tercer agresor. En tanto, que Ciro Pertossi fue señalado por dos testigos como otro de los golpeadores y quien comenzó la pelea dentro del boliche Le Brique.

En el grupo de sospechosos que no pegaron, pero que estaban con los golpeadores y daban superioridad numérica, figuran: Blas Cinalli, señalado por un testigo; Matías Franco Benicelli, con cuatro reconocimientos positivos, y Ayrton Michael Viollaz, con cuatro identificaciones positivas.

El octavo sospechoso sobre el que aparecieron pruebas sería Lucas Pertossi, que si bien no fue identificado en las ruedas de reconocimiento, en el peritaje realizado en su teléfono celular se encontró una grabación de 15 segundos con una supuesta arenga que expresaba: "Péguenle, mátenlo", cuando lo sacaban del boliche y encontraron a Fernando frente al local bailable.

Hasta el momento, no trascendieron cuáles serían los elementos que vincularían a los otros dos detenidos: Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino. Ninguno de ellos fue señalado en las ruedas de reconocimiento. Tampoco aparecerían en las imágenes de las cámaras de seguridad que fueron incorporadas en el expediente.

No obstante, en el caso de Milanesi, tenía lesiones en sus manos que, según el informe del médico que lo revisó el día que lo detuvieron, corresponderían a arañazos.

También presentaba lesiones Guarino, el otro acusado no identificado en las ruedas de reconocimiento, aunque en su caso el médico describió la herida como compatible con una quemadura.

Si bien ni Guarino ni Milanesi fueron señalados en las ruedas de reconocimiento, para el abogado Fernando Burlando, quien representa a la familia de la víctima, existen evidencias contra los diez imputados.

Una de esas pruebas podría surgir de los peritajes de ADN que comenzaron a realizarse en el laboratorio del Ministerio Público, en Junín.

Ataque a traición

A partir de la reconstrucción del asesinato realizado por los investigadores con el cruce de las declaraciones de los testigos, el informe de la autopsia y las imágenes de las cámaras de seguridad, se determinó que no hubo una pelea, que Fernando fue rodeado por siete personas y que fue agredido por cuatro integrantes de la patota.

Pero aunque no hubo pelea, sí existió un intento de defensa de la víctima. Con los estudios de ADN se apunta a establecer si en esos movimientos defensivos el joven estudiante tomó contacto con algunos agresores y quedaron restos hemáticos debajo de sus uñas.

Con respecto a las lesiones halladas en los diez imputados, fuentes de la investigación aclararon que serán objeto de nuevos peritajes para establecer el tiempo en el que se provocaron. La necesidad de hacer este análisis se fundó en que las heridas pudieron haber sido de antes de la madrugada del homicidio.

Según fuentes judiciales, en caso de dar positivo estos estudios tienen un porcentaje de probabilidad superior al 99,99%, lo que convierte al análisis en una prueba indubitable.

Otro de los testigos que declaró en la investigación coincidió con los resultados de las ruedas de reconocimiento que ubicó a siete sospechosos.

"En la vereda observé cómo le comienzan a pegar a Fernando. Primero le pegan trompadas y luego cuando cayó la piso, casi inconsciente, comenzaron a patearle la cabeza. Le pegaron entre siete", describió el testigo.

Hasta el momento, los investigadores judiciales y policiales habrían determinado que Thomsen y Ciro Pertossi se abalanzaron sobre la víctima, para agredirlo. "Primero le pegaron desde detrás, todo ello en forma premeditada y con el fin de darle muerte", describió la fiscal en el dictamen con el que fundó los pedidos de detención de los imputados.

"Los dos agresores contaron para cometer el hecho con la necesaria intervención de otros sospechosos", Para Zamboni, todos "acordaron dar muerte a Báez Sosa previamente, facilitando y posibilitando estos la comisión del suceso delictivo al resultar superiores numéricamente y al rodear a la víctima y a sus amigos entre todos".

Además, en la descripción del hecho que consta en las indagatorias, la fiscal remarcó que de esa forma impidieron que Báez Sosa "pudiese defenderse por sí solo e incluso que sus amigos pudiesen hacerlo, quienes también fueron violentamente agredidos, recibiendo golpes en el cuerpo, causándoles a algunos de ellos lesiones corporales también".

En las ultimas horas, los investigadores judiciales se abocaron a elaborar una línea de tiempo y a confrontar las imágenes de las cámaras de seguridad con las declaraciones de los testigos para definir cuál fue la conducta de cada uno de ellos.

Zamboni afirmó que, luego del ataque, los imputados "se dieron a la fuga del lugar para lograr su impunidad", aunque luego fueron detenidos.

El recorrido que los acusados realizaron después del homicidio de Fernando fue grabado por varias cámaras de seguridad. En uno de los registros, cuatro de ellos aparecieron cambiándose de ropa y otros fueron grabados en una casa de comidas rápidas.

Algunas de esas prendas, con restos de tejido hemático, fueron secuestradas cuando los policías detuvieron a los imputados y serán sometidas a peritajes para determinar si corresponde a la víctima, quien fue hallado sangrando, después de la golpiza que le dieron.

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