Misiones. Protesta y acampe de policías en demanda de mejoras salariales

El Comisario General, Zenón Cabrera, jefe de la Policía de Misiones, dialoga ayer con los manifestantes. La charla fue pacífica.
El Comisario General, Zenón Cabrera, jefe de la Policía de Misiones, dialoga ayer con los manifestantes. La charla fue pacífica.
Martín Boerr
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2 de septiembre de 2020  • 16:06

POSADAS. Una gran cantidad de policías activos, retirados y sus familiares comenzaron una protesta en demanda de mejoras salariales que sigue sumando adhesiones y amenaza con extenderse a toda la provincia. Además de una importante manifestación, montaron carpas para hacer un acampe y presionar en la negociación, como lo hicieron en 2012.

La protesta aún no afecta el servicio de Seguridad en Misiones, pero cada vez más policías de uniforme se unían a los familiares, retirados y agentes de franco que se concentraban en la calle Félix de Azara y Tucumán, frente a la Jefatura de Policía de la provincia.

Este mediodía, el ministro de Seguridad, Marcelo Pérez, junto al jefe de la Policía, comisario Zenón Cabrera, y el diputado nacional Ricardo Wellbach, se reunieron con algunos de los representantes de la protesta para tratar de llegar a un acuerdo. También participó en algún momento el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán.

Pasadas las 16 continuaban las deliberaciones. "Están pidiendo mucho", señaló una fuente cercana al ministro de Seguridad. Auguraba, así, una dura negociación, de difícil pronóstico.

Los policías, según trascendió, están reclamando un sueldo mínimo de 44.000 pesos, que equipare el costo de la canasta básica alimentaria. Hoy, un agente recién incorporado a la fuerza gana un básico de bolsillo de 27.000 pesos.

También quieren conformar una Mesa de Diálogo que les permita monitorear el cumplimiento de los acuerdos y establecer un mecanismo más rápido para canalizar futuras demandas.

Se recortaron los adicionales

La cuarentena por el Covid-19 puso de manifiesto este atraso salarial debido a que se cancelaron todos los servicios adicionales que realizaban los uniformados y que les permitían completar sus ingresos. Ya no pueden custodiar boliches bailables, casamientos, fiestas de 15, partidos de fútbol u otras reuniones sociales.

El gobierno otorgó el sábado pasado un incremento de 12% para compensar esta falta de adicionales. Sin embargo, el aumento fue considerado "muy bajo" por los representantes policiales y la oferta, finalmente, caldeó aún más los ánimos.

Se instalaron baños químicos y los acampantes están preparados para aguantar más días si no hay una solución.
Se instalaron baños químicos y los acampantes están preparados para aguantar más días si no hay una solución.

"Nos tenemos que pagar el uniforme de nuestro propio bolsillo", dijo hoy a LA NACION Johana, una agente que se incorporó hace cinco años.

Esta protesta hace recordar a lo que sucedió en 2012, cuando se produjo una de las manifestaciones más importantes en la historia de la Policía de la Provincia de Misiones. En aquel entonces el acampe duró 9 días y se tomaron comisarías y la propia Jefatura.

Esta vez, en cambio, la protesta es menor y no hubo tomas, aunque crece. Incluso el comisario general Zenón Cabrera salió a dialogar con los manifestantes ayer a la tarde. Pero la "olla" parece ir sumando presión.

LA NACION recorrió hoy la manifestación y pudo comprobar que las personas están haciendo fuego en la calle, se instalaron baños químicos, van llegando familiares y agentes del interior y todos se preparan para acampar (abrigo, mate) otro día más si no les dan lo que piden.

"Tienen que cortarla ahora, no dejar que crezca, no es bueno que gente que porta un arma acumule frustración y cansancio. No tienen que sumarse los policías activos y que se pierda la disciplina", explicó un oficial retirado que vivió de cerca los hechos de hace ocho años.

La protesta de 2012 generó cambios profundos en la fuerza. Mejoras en la carrera (se creó el Instituto Universitario de Seguridad) y una importante recomposición salarial que transformó la profesión en un anhelo para miles de jóvenes que cada año baten récords de aspirantes. Además, creció el número de efectivos y se incorporaron muchas mujeres.

A ese interés por portar el uniforme policial también contribuye, claro está, la falta de oportunidades equiparables a nivel salarial y de estabilidad en otros sectores, incluido el Estado provincial, que casi no sumó agentes nuevos durante los últimos cuatro años.

Ajuste blando

Desde que terminó el anterior gobierno kirchnerista, Misiones se destacó por realizar una política de ajuste "blando" entre los empleados estatales, incluyendo a los policías. Consiste en otorgar aumentos con paritarias rápidas, pagar en tiempo y forma y no realizar despidos.

Frente de la Jefatura de la Policía de Misiones esta tarde. Ya hay más de 500 familiares, retirados y agentes activos acampando y aguardando respuestas.
Frente de la Jefatura de la Policía de Misiones esta tarde. Ya hay más de 500 familiares, retirados y agentes activos acampando y aguardando respuestas.

Misiones es una provincia que presume de su buena administración. Por ejemplo, desde que comenzó la cuarentena, con plazos fijos y otros depósitos se conformó un fondo anticíclico de 8000 millones de pesos, equivalente a más de dos meses de sueldos de estatales o más de un mes de ingresos por coparticipación y recaudación propia.

Jamás tomó deuda en dólares ni en pesos, y recibe por coparticipación menos que Formosa, que tiene la mitad de población.

La contracara de esos números azules es que los incrementos salariales, desde 2015, siempre fueron menores que la inflación. Las fuertes devaluaciones de 2018 y 2019 y su impacto en los precios y en el poder adquisitivo de los policías se siente cada vez más. La pandemia y el recorte de los adicionales hizo el resto.

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