Crimen de las israelíes: Gilad atacó a guardiacárceles como un gato y pedirán trasladarlo a un psiquiátrico

Pablo Mannino
(0)
13 de marzo de 2019  

MENDOZA.- Gilad Pereg cree que es un gato. Al menos así lo dejó en evidencia nuevamente dentro de la cárcel, donde recibió, desnudo y amenazando con maullidos, bufidos y manotazos a los guardiacárceles que debían llevar adelante una medida de control sanitario del hombre acusado de asesinar a su madre y a su tía, el día de su llegada a esta provincia desde Israel , previa escala en Buenos Aires, el 12 de enero pasado.

Los investigadores del caso creen que lo del "hombre gato" no es más que una actuación magistral con la que el procesado quiere mostrar que padece de serios problemas mentales. Sospechan que, en realidad, se trata de una estrategia de los abogados de Pereg para lograr que su defendido sea trasladado a un neuropsiquiátrico.

De esta manera, una vez más, Gilad Saroussy Pereg, de 36 años, que en esta provincia adoptó el nombre de Nicolás, apeló a su fanatismo y mimetización con los felinos (de hecho, tenía 37 gatos cuando lo detuvieron en su casa, dos semanas después del crimen), para lograr que lo saquen de la cárcel, donde está procesado por el doble asesinato de su madre, Pyrhia Saroussy, de 63 años, y de su tía, Lily Pereg, de 54.

"Presentaremos un habeas corpus pidiendo que lo deriven al hospital psiquiátrico El Sauce. El Servicio Penitenciario filtró un video y ahí se puede ver que no saben cómo actuar", indicó Maximiliano Legrand, uno de los abogados de Gilad.

La grabación, que comenzó a circular por todos los portales y redes sociales, fue difundida por el diario local El Sol, en la que se puede ver al acusado sentado y sin ropa dentro de su celda, haciendo el sonido de un gato enojado y largando manotazos a los penitenciarios que intentaban realizar un control.

Así, quienes lideran la pesquisa apuntan a una maniobra defensiva para hacerse pasar por "loco" y lograr que sea declarado inimputable, aunque las pericias psiquiátricas ya han alertado que comprende la criminalidad de sus actos.

El ciudadano israelí, que vive en Mendoza desde hace más de una década, está imputado por homicidio agravado por el vínculo, en el caso de su mamá, quien fue estrangulada con un lazo y recibió una fuerte golpiza, y por homicidio simple agravado por el uso de armas, en el caso de su tía, ya que la mujer recibió tres impactos de bala con un revólver calibre 38. Ambas fueron arrastradas hasta un pozo de su propiedad, donde quedaron tapadas con tierra y piedras. Además, sus cuerpos fueron atravesados con barrillas de hierros, sobre todo en la zona genital.

Pyrhia y Lily llegaron a tierra cuyana el viernes 11 de enero y se alojaron en un departamento céntrico. El sábado fueron a la casa del joven, ubicada a unos 5 kilómetros, en la comuna de Guaymallén, con quien pasaron todo el día, hasta que aseguró las acompañó a tomarse el micro. También, dijo que el domingo debía volver a verlas, pero contó que no logró ubicarlas. Por eso, el lunes, hizo la denuncia correspondiente. Finalmente, durante la búsqueda, que duró casi 15 días, se comprobó que mentía. El hombre arriesga la pena de prisión perpetua y se espera que sea condenado en un juicio por jurado popular. En tanto, las víctimas ya descansan en paz en su país natal, en un cementerio privado de la ciudad de Rejovot, a 20 kilómetros de Tel Aviv.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.