Se cierra el círculo de sospechas sobre el entorno de Ángeles
Hoy comenzarán a declarar como testigos los familiares de la víctima; existen diferencias entre el relato inicial sobre la desaparición de la joven y la realidad; creen que la mataron cerca de su casa
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Los investigadores del asesinato de Ángeles Rawson comenzaron a cerrar el círculo de sospechas sobre el entorno de la adolescente, de 16 años, cuyo cadáver apareció entre la basura en el predio de la Ceamse, en José León Suárez. Las dudas sobre los allegados a la joven se fundaron en las contradicciones que surgieron entre el relato de cómo fueron las últimas horas de la víctima y las declaraciones de algunos testigos que indicaron que la joven pasó por el departamento en el que vivía, antes de ser asesinada.
En el allanamiento que comenzó anteanoche y que terminó en la madrugada de ayer, los efectivos de la División Homicidios de la Policía Federal secuestraron un par de zapatillas blancas y un morral de la víctima. Este hallazgo confirmaría que, luego de salir de la clase de educación física, Ángeles pasó por su casa, se cambió las zapatillas y dejó el morral. Se trata de indicios que se contraponen con la versión que aportaron algunos miembros de la familia cuando realizaron la denuncia por la averiguación de paradero entre la noche del lunes y la madrugada del martes.
Según fuentes de la investigación, las amigas dijeron que Ángeles tenía zapatillas blancas cuando concurrió a la clase de educación física el lunes por la mañana, en el predio de Concepción Arenal y Cramer.
Allí había sido vista con vida por última vez por las compañeras y así lo afirmaron los diversos integrantes del entorno familiar de la adolescente. Sin embargo, cuando el cuerpo fue hallado el martes pasado en la cinta transportadora de basura en el predio de la Ceamse en José León Suárez, tenía puestas zapatillas grises, no blancas como las que describieron las compañeras. Así surgió la primera contradicción entre la versión inicial aportada por algunos familiares y los datos hallados por los investigadores.
Por esta contradicción, sumada a los testimonios de los encargados de varios edificios situados en el trayecto de doce cuadras entre el predio donde concurrió a la clase de gimnasia y la casa de la víctima que vieron a Ángeles regresar al edificio en el que vivía, fue que los responsables de la investigación decidieron allanar el domicilio familiar.
Hoy, por la mañana, los familiares de la víctima comenzarán a responder las preguntas de la fiscal María Paula Asaro para tratar de despejar esas dudas que fundaron la necesidad de realizar el allanamiento en la casa de la víctima. Luego de revisar el contenido de esas declaraciones testimoniales y de los resultados de los peritajes de los elementos secuestrados en el edificio de Ravignani 2360, la fiscal decidirá si existen pruebas para imputar a alguno de los integrantes del entorno familiar de Ángeles o no.
Los padres de Ángeles serán los primeros testigos en declarar, luego será el turno de los otros familiares. Las preguntas apuntarán a tratar de saber cómo era la víctima y cómo fue su conducta en los días previos al homicidio. En las declaraciones también se ahondará sobre las relaciones de Ángeles y con quiénes se vinculaba.
En esa contradicción entre el relato original sobre la desaparición de Ángeles y la realidad de los hechos que confirman que volvió a su casa, surgió una pista en las últimas horas que fortalece la sospecha que indica que la adolescente llegó de la clase de gimnasia, se cambió las zapatillas y salió.
La cámara de seguridad de un edificio situado sobre Ravignani habría registrado el paso de Ángeles con las zapatillas blancas. Luego llevaba calzado gris cuando fue hallado el cadáver.
A partir de estos indicios, los investigadores abonaron la sospecha de que Ángeles salió de la clase de gimnasia, fue a su casa, se cambió las zapatillas y salió para encontrarse con alguien que conocía y que la estranguló, la ató con hilo sisal, le puso una bolsa en la cabeza similar a la que entrega un supermercado de la zona, la metió en una bolsa de residuos y la abandonó en un contenedor de basura.
No obstante, los investigadores todavía no pudieron determinar quién mató a Ángeles ni por qué. A partir del informe de la autopsia se estableció que Ángeles no se habría defendido, por lo que se sospecha que conocía al asesino. Tampoco se encontró la escena del homicidio, aunque se presume que estaría cerca de su casa. Posiblemente la respuesta a esa pregunta pueda estar en algunas de las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona, que revelarían el recorrido que hizo Ángeles cuando salió de su casa.
Anoche, en tanto, surgió un nuevo elemento de prueba: fue hallado el cuaderno de comunicaciones del colegio de Ángeles a un costado de la General Paz, en Villa Lugano, que ahora es analizado por la fiscalía.
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