Semana clave para el adolescente detenido por la masacre de San Cristóbal
La Cámara de Apelaciones de Rafaela debe resolver si extiende la prisión preventiva de Nicolás C., acusado de participación secundaria en el tiroteo ejecutado por un menor inimputable
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SANTA FE.- Comienza una semana clave para el adolescente de 16 años detenido el mes pasado por su presunta participación secundaria en el ataque armado en la Escuela Nacional N°4 “Mariano Moreno”, de San Cristóbal, ejecutado por un chico de 15 años, inimputable por su edad, que derivó en el asesinato de un alumno de 13 y heridas en otros ocho estudiantes del histórico establecimiento.
El próximo jueves, la Cámara de Apelaciones de Rafaela revisará el fallo contra Nicolás C., señalado como partícipe secundario en el ataque perpetrado por Gino C, de 15 años.
Según se sabe, la fiscalía apunta a fundamentar que hubo un “aliento” previo de parte de Nicolás C. para que Gino decidiera, finalmente, cumplir con aquello que había anunciado en un grupo cerrado de la plataforma Discord. La defensa, en tanto, afirma que el adolescente fue una víctima más de la situación que se desencadenó a partir de las 7.20 del lunes 30 de marzo pasado.
La Oficina de Gestión Judicial ratificó que la audiencia de revisión se desarrollará el próximo jueves a partir de las 10.30 por pedido de la defensa del adolescente actualmente detenido en el pabellón juvenil de la cárcel de Las Flores, en esta capital. El acto será presidido por el juez Matías Drivet.
Durante la audiencia, según pudo saber LA NACION, se analizarán los riesgos procesales y el avance de las pruebas recolectadas hasta el momento para determinar si el joven imputado seguirá detenido o si se le otorgará algún tipo de morigeración respecto de su situación legal.
Los fiscales Carina Gerbaldo y Mauricio Spinoza sostienen la acusación basada en la conducta previa del joven y en su vínculo directo con el tirador.
Señalan la existencia de denominadas “referencias extremistas” asentadas en el intercambio de material fotográfico vinculado a masacres escolares internacionales (como la de Columbine), a lo que se suma un mensaje del atacante advirtiéndole que no asistiera a clases el día que había elegido para realizar el tiroteo a mansalva con la escopeta calibre 12/70 que había tomado subrepticiamente de un armario de la casa de su abuelo materno.
Para la fiscalía, las comunicaciones constantes funcionaron como un refuerzo psicológico o “aliento” para que el tirador ejecutara el plan.
Posturas antagónicas
El abogado Pedro Búsico intentó aclarar en varias entrevistas radiales que Gino C. y Nicolás C. “se conocieron por haberse encontrado algunas veces en el gimnasio”. Dijo que su cliente “se solidarizó con él porque dijo que era un chico retraído, que se infligía autolesiones”. Aclaró que “la relación virtual que tenían siempre fue iniciada por el otro chico”, por Gino, y que “no es cierto que Nicolás C. forme parte de ninguna agrupación con ideologías extremistas ni que tenga afición por este tipo de ataques”, aseveró.
Sin embargo, aceptó que “el error de Nicolás C. fue no intentar impedir el plan que tenía este chico, en razón de no creer que lo iba a cometer”.
Búsico explicó que el diálogo entre ambos con relación al ataque en la escuela “comenzó en diciembre del año pasado”. Agregó: “Ya había prometido hacerlo en otras oportunidades, pero Nicolás pensó que era una fantasía de este chico, que no lo iba a llevar adelante. Tal es así que este chico le envió un mensaje el día anterior [a la tragedia] diciéndole que no fuera a la escuela y Nicolás C. fue a clase con su hermana de 13 años y estuvo en la línea de fuego. Imagínense que alguien que creyera que eso iba a ocurrir faltaba o se escondía. Pero él estuvo allí y ayudó a sus compañeros. La conducta de él es absolutamente contraria al hecho que se le atribuye”, subrayó el defensor.
Para el abogado, la imputación de la fiscalía “carece de sustento”, ya que “no existen elementos” que sirvan para determinar que el menor realmente pudo haber advertido, con antelación al ataque, lo que el tirador planificaba hacer en la escuela.
Los fiscales, por su parte, acusaron al menor de 16 años de haber apoyado al joven tirador tras descubrir que le enviaba contenido y simbología asociada a distintos atentados escolares en distintas partes del mundo.
Por ejemplo, el 2 de febrero pasado, a través de un chat, el tirador le envió al adolescente detenido una fotografía en la que llevaba puesta una remera igual a la que utilizó Erick Harris, el joven norteamericano que en 1999, junto con Dylan Klebold, cometió la masacre escolar de Columbine que dejó 16 muertos.
El agresor
Poco se sabe hoy cómo y dónde pasa sus días el asesino de Ian Cabrera, el menor de 13 años, futbolista, arquero de las inferiores del Club Independiente de San Cristóbal, que recibió disparos de escopeta del victimario.
Hasta la semana pasada se encontraba alojado en un centro especializado para la atención de menores de la capital provincial, donde era sometido a una serie de análisis psicofísicos.
Desde su entorno y desde los abogados que ejercieron su defensa en las primeras instancias judiciales se señaló que “se encuentra tranquilo y recibe la visita semanal de sus padres”.
En tanto, avanza la posibilidad de que Gino C. retome el cursado del secundario sin asistir a clases presenciales (mucho menos en San Cristóbal), sino de manera virtual, vía Zoom, en conexión con una Escuela de Enseñanza Media para Adultos (Eempa).
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