
Simularon ser operarios de una empresa de electricidad, entraron a robar una casa y los echaron a golpes
Los delincuentes continúan prófugos; habían esperado a que el padre de la familia saliera del domicilio a pasear a su perro para realizar la entradera
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Una familia fue víctima de un robo cuando dos delincuentes se hicieron pasar por empleados de la empresa Edenor e ingresaron a la casa de una pareja de jubilados en Ciudadela. Los agresores se enfrentaron con el hijo del matrimonio, que logró echarlos del hogar. Por el momento permanecen prófugos.
Ocurrió el pasado miércoles al mediodía, cerca de las 13.20, en la casa en Cabildo y Juan Martín de Pueyrredón. El hombre había salido de la vivienda para pasear a su perro, momento que los delincuentes aprovecharon para tocar el timbre. Fue entonces que Olga, la mujer del matrimonio, abrió la puerta y los ladrones se presentaron como operarios de Edenor. La descripción coincidía con su vestimenta: ambos tenían el uniforme de la compañía.
Tras ello, ingresaron e inmovilizaron a Olga. “Quieta que esto es un asalto”, le dijeron. Sin embargo, los individuos no tomaron en cuenta que Donato, su hijo, estaba durmiendo en la habitación de al lado.
“La tiraron al suelo y le taparon la boca. Ella gritó y yo salí impulsivamente del cuarto. No me salió otra cosa que agarrarme a las trompadas con ellos”, relató Donato en diálogo con LN+.

Tras ello, los delincuentes se tiraron encima de él. “Me pegaron una piña cada uno. Mi vieja zafó y abrió la puerta y ahí me los llevé afuera a las piñas a los dos. Me dieron tantas piñas en la boca que no los pude salir correr. A uno por lo menos lo alcanzaba. Pero me dieron demasiado. Me rompieron el labio por adentro”, señaló. En diálogo con el canal televisivo, Donato mostró las cicatrices que le quedaron en los labios, que permanecían hinchados y sangrando, y que le sacaron un diente.
“Estamos bien porque estamos vivos. Me bajaron el diente y tengo cortaduras adentro [de la boca]. Los golpes iban a ser a mi madre. Hice lo que habría hecho cualquier hijo. Yo salí a defenderla”, reclamó.
Las cámaras de seguridad captaron el momento en el que, a los golpes, Donato logró sacar a los delincuentes de la casa de sus padres. En ese momento el padre también llegó a la escena y vio la situación. Los delincuentes lograron escapar, mientras que Donato tuvo que apoyarse contra un auto para recuperarse de los golpes.
“Yo con ellos no medié palabras. Fui a las manos directo. Ellos se vieron ofuscados con que no estaban solo dos jubilados. Me querían reducir a mí. Se encontraron después precintos con los que iban a atar a mi vieja y un destornillador con el que me quisieron dar dos puntazos. Vi el buzo perforado en el hospital”, contó.

Luego, remarcó que la inseguridad aumentó notablemente en la zona en el último tiempo y que hace pocas semanas habían robado una vivienda cercana con el mismo método: “Lo puede hacer cualquiera con un poco de valor. Vas a Liniers y Once y te venden el traje de policía prácticamente. Es moneda corriente acá. Cualquiera puede hacer cualquier cosa. Este barrio no era así. Hace un año y medio viene pasando esto. Y hace unos meses hay mucha entradera. Acá se liberó la zona hace rato”.
Señaló que la policía tiene “las capturas, el auto, la patente y los rostros”. “Hoy se bajaron las persianas y mis padres no quisieron salir ni a comprar pan. Solo salí yo porque no tengo miedo”, cerró.



