Tucumán: condenan a un fiscal por encubrimiento en el caso de Paulina Lebbos
Carlos Albaca fue sentenciado a seis años de prisión, aunque aún no irá preso porque puede apelar
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SAN MIGUEL DE TUCUMÁN. Carlos Albaca, el exfiscal que tuvo a su cargo la investigación por el femicidio de Paulina Lebbos, ocurrido en 2006 y que todavía permanece impune, fue condenado hoy a seis años de prisión, tras un juicio oral en el que un tribunal lo declaró culpable del delito de encubrimiento agravado.
Los jueces Fernanda Bähler, Wendy Kassar y Raúl Cardozo firmaron la sentencia por unanimidad contra el exfuncionario judicial, quien ya cumplió 70 años y podrá recurrir el fallo en libertad, debido a que no se dispuso su prisión preventiva.
En su alegato ante el tribunal, Albaca, que en 2014, con el aval del peronismo, logró acceder a la jubilación antes de ser sometido a un juicio político promovido por la oposición, negó haber participado de una maniobra para encubrir el brutal crimen de Paulina Lebbos. “Confío en la Justicia; confío en la mayoría de los integrantes de la Justicia. Considero que tiene que ser un fallo absolutorio”, expresó el exfiscal, que durante siete años mantuvo la causa paralizada y bajo estricto secreto de sumario.
Finalmente, el tribunal rechazó los argumentos de la defensa e hizo lugar al pedido del fiscal del juicio oral, Gerardo Salas, quien había solicitado la pena de seis años de prisión contra Albaca, que se convirtió en el primer exfiscal tucumano en ser condenado por irregularidades en su labor como funcionario judicial.
“Es un día importante, porque se hizo justicia después de tanto tiempo y ha sido un fallo con la máxima condena prevista por la ley”, dijo a LA NACION Alberto Lebbos, el padre de Paulina, luego de conocer la sentencia.
El referente de la Comisión de Familiares de las Víctimas de la Impunidad consideró que “a pasar de que hubo condena queda la sensación de que seis años de cárcel son muy poco para todo el daño ocasionado por Albaca, por lo que es imperioso que los diputados y senadores nacionales trabajen y sancionen una ley que agrave las penas para este tipo de delitos graves, como es el encubrimiento desde el Estado”.
Lebbos sostuvo que “durante el juicio se demostró totalmente la responsabilidad absoluta del exfiscal Albaca como parte de la banda de encubridores del crimen de Paulina que actuaron desde el Estado, comandados por José Alperovich, el principal encubridor, que por orden de la Justicia debe ser investigado por este hecho”.
Antes que Albaca, por el encubrimiento del crimen de Paulina Lebbos también fueron condenados el exsecretario de Seguridad de la provincia, Eduardo di Lella; el exjefe de Policía, Hugo Sánchez; el exsubjefe de la fuerza, Luis Nicolás Barrera; el exjefe de la Regional Norte de la Policía, Héctor Rubén Brito, y el exagente Hugo Waldino Rodríguez.
En la etapa de alegatos, Salas había afirmado que “no podrían ser casuales” las múltiples irregularidades que se cometieron durante la investigación que llevó adelante Albaca en el caso Lebbos y argumentó que advirtió “una desidia” por parte del exfiscal en el tratamiento de pruebas.
El fiscal recordó que Albaca estuvo a cargo de la investigación desde fines de abril de 2006 y “su primera medida fue dictar secreto de sumario, que se mantuvo durante siete años”. Y recordó, además, que “le quitó el rol de querellante a Alberto Lebbos, padre de la víctima, y se lo dio a César Soto, pareja de la joven, quien era considerado un posible sospechoso” del crimen.
Salas sostuvo que hubo “fallas y entorpecimientos en la investigación” mientras la causa estaba en manos de Albaca. Y dijo que “durante siete años no realizó los estudios de ADN en los siete pelos hallados en el cuerpo de la joven, ni de los hisopados que se realizaron”, dejando degradar la prueba y que se pierda el material genético.
Según el fiscal de juicio, Albaca tampoco “realizó una prueba de ADN en una toalla con sangre que se secuestró de la casa de César Soto, ni analizó restos de vegetación encontrada en la misma” que coincidían con especies (conocidas como abrojos) que también estuvieron presentes en la zona rural donde se halló el cuerpo de Paulina. Aseguró que cuando se quisieron peritar las pruebas mencionadas las muestras también estaban “degradadas”.
El fiscal Gerardo Salas indicó, además, que Albaca “tampoco investigó la llamada que se realizó desde el celular de Paulina tras su desaparición”, cuya ubicación “casi exacta” fue aportada por la compañía de telefónica, entre otras medidas que hubieran ayudado a aclarar el asesinato de la joven.
Alberto Lebbos apuntó desde un principio contra Albaca como uno de los principales responsables de que el crimen de su hija todavía permanezca impune. Además, sostuvo en innumerables ocasiones que los autores del femicidio siguen libres debido a que “pertenecen al entorno del poder”.
No obstante, en 2016 la Justicia tucumana descartó la pista sobre la posible participación de “hijos del poder” en el asesinato de Paulina, por lo que dictó el sobreseimiento definitivo de Gabriel Alperovich, hijo del exgobernador José Alperovich, quien había sido mencionado en el expediente.
El fiscal que “cajoneó” la causa Lebbos
Albaca se hizo cargo del caso Lebbos en 2006, luego de que el primer fiscal que tuvo la causa, Alejandro Noguera, fuera fotografiado una noche saliendo de la casa del entonces gobernador Alperovich.
Desde el momento en que asumió como fiscal de la causa, Albaca dictó el secreto de sumario y no permitió que nadie viera el expediente. Recién en 2013, tras una intervención del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, a través del abogado Bernardo Lobo Bugeau, Alberto Lebbos pudo leer las actuaciones.
Lobo Bugeau emitió un dictamen lapidario sobre la actuación de Albaca y sostuvo, entre otras cosas, que durante los siete años que estuvo al frente de la causa orientó la pesquisa en ocho hipótesis diferentes sobre el crimen de Paulina, pero no profundizó en la investigación de ninguna de ellas. En todo ese tiempo, además, se degradaron las muestras biológicas que habían sido recolectadas en la escena del crimen.
Paulina Lebbos tenía 24 años cuando desapareció, la madrugada del 26 de febrero de 2006, a la salida de un boliche, donde había concurrido con sus compañeras de la carrera de Comunicación de la Universidad Nacional de Tucumán para festejar que había aprobado una materia. Su cadáver apareció una semana después a la vera de la ruta 341, a la altura de Tapia, a 30 kilómetros de la capital tucumana. El cuerpo tenía rasgos de estrangulamiento, quemaduras de cigarrillo y estaba en un avanzado estado de descomposición.
Hasta el día de hoy no hay condenados por el brutal femicidio que sacudió los cimientos de la política de Tucumán.
En febrero de 2020, el Ministerio Público Fiscal (MPF) resolvió investigar a la expareja de Paulina, César Soto, y a Sergio Kaleñuk, hijo de un exsecretario de José Alperovich, por el asesinato de la estudiante universitaria.
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