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Un nuevo peritaje revela que el disparo que hizo Chocobar dio en el piso antes de matar al ladrón

Fuente: Archivo
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5 de noviembre de 2018  • 17:21

Un nuevo peritaje elaborado por expertos de la Policía Federal reveló que la bala que disparó el policía bonaerense Luis Chocobar y mató al ladrón que antes había asaltado y apuñalado a un turista norteamericano en la Boca, en diciembre de 2017, primero rebotó en el asfalto.

Fuentes policiales informaron a la agencia de noticias Télam que el peritaje, que ya fue incorporado al expediente, podría beneficiar a Chocobar, ya que indica que el policía no tiró directamente a matar cuando el 8 de diciembre último le disparó al ladrón Juan Pablo Kukoc, de 18 años. No obstante, fuentes judiciales ligadas al proceso recordaron que la Sala VI de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional, cuando confirmó el procesamiento del suboficial de la Policía Local de Avellaneda por homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego en exceso en el cumplimiento de un deber, dio por sentado que Chocobar disparó hacia las piernas de Kukoc (una zona "no vital") con "intención de reducirlo para evitar su fuga", y que cuando abrió fuego "para alertarlo tuvo la posibilidad cierta de efectuar [el tiro] de manera certera para quitarle la vida. Y no lo hizo".

El martes pasado, la Corte Suprema de Justicia había desestimado, por unanimidad, un recurso de queja presentado por la defensa de Chocobar, por lo que quedó firme su procesamiento y a un paso de ir a juicio oral. Allegados al policía destacaron que la defensa intentará hacer valer este nuevo peritaje en esa instancia para lograr el sobreseimiento del acusado.

El nuevo peritaje fue elaborado por expertos de la Unidad de Alta Complejidad de la Dirección General de Criminalística de la Policía Federal Argentina (PFA).

Según surge del peritaje -al que accedió Télam-, Kukoc recibió dos impactos, uno de ellos, "horizontal", en el muslo izquierdo, que le fracturó el fémur y lo hizo caer, y el restante, el mortal, en la zona de la baja espalda.

"Con respecto al disparo que recibiera la víctima en la región posterior del flanco derecho, y considerando el resultado de las pruebas realizadas, se informa que el mismo resulta compatible con el originado por un proyectil que ha sufrido una desviación de trayectoria por rebote", consigna el informe.

Los expertos agregaron que "el proyectil hallado y extraído del cuerpo del señor Kukoc traía al momento de su ingreso al organismo una alteración del movimiento giroscópico y una importante disminución de su energía cinética", que "no produjo orificio de salida" y "pese a haber impactado en estructuras óseas del cuerpo de la víctima, quedó alojado detrás del apéndice".

La clave para establecer que la bala había sufrido un rebote previo a ingresar al cuerpo de Kukoc estuvo en el análisis de las deformaciones y marcas que presentaba el proyectil.

"La deformación que presenta el proyectil que fuera extraído quirúrgicamente en vida al señor Juan Pablo Kukoc no resulta compatible con el impacto directo sobre el cuerpo, sino al impacto sobre una superficie ajena a éste, en forma previa, lateralizada y de una dureza considerable", afirmaron los peritos.

El proyectil, de calibre 9 milímetros, fue analizado en un microscopio de barrido electrónico del Centro Atómico Constituyentes, que depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y está situado en el partido de San Martín.

"Se detectó la presencia de silicatos incrustados en diversos sectores del proyectil. Esta presencia sería indicativa de un rebote sobre una superficie que contenga dichos elementos, los cuales son compuestos presentes en los componentes de la banda de rodamiento de las calzadas de circulación vehicular, tal como las del caso que nos ocupa", escribieron los expertos.

El peritaje -que tuvo en cuenta en análisis cuadro por cuadro de los videos del hecho, la reconstrucción del hecho y hasta los peritajes en laboratorio sobre las ropas de Kukoc-, también concluyó que "la carencia de elementos de los residuos de la deflagración de la pólvora en las prendas peritadas" permitieron determinar que Chocobar no tiró a quemarropa sino a una distancia "superior a 100 centímetros".

El hecho ocurrió el 8 de diciembre último por la mañana, cuando el fotógrafo norteamericano Frank Joseph Wolek, de 55 años, caminaba por la Boca y poco antes de llegar a Caminito, en Olavarría y Garibaldi, fue interceptado por dos asaltantes que le robaron su cámara. Al intentar retenerla, uno de los delincuentes lo acuchilló una decena de veces en el pecho y lo dejó gravemente herido, al borde de la muerte.

Ambos ladrones salieron corriendo, pero mientras uno logró escapar, el otro (Kukoc) fue interceptado tres cuadras más allá, en Irala y Suárez, por dos transeúntes que habían visto el ataque y lo retuvieron en el piso, al tiempo que intentaban quitarle la cámara que había robado.

Poco después, llegó al lugar Chocobar, que se sumó a la persecución cuando advirtió el hecho mientras iba a tomar un colectivo para dirigirise a tomar servicio en la Policía Local de Avellaneda. El suboficial, según consta en la causa, se identificó y disparó al aire. Con las detonaciones, los dos civiles que retenían a Kukoc se corrieron y el delincuente reemprendió su fuga. En ese momento Chocobar abrió fuego de nuevo porque, según declaró, pensó que iba a sacar un arma. Los jueces de la Cámara del Crimen, en cambio, sostuvieron que el policía disparó "aparentemente cuatro veces y sin que surja, al menos de momento en el legajo, agresión armada en su contra que explique la necesidad racional de hacerlo".

Kukoc murió varios días después por la gravedad de las heridas que le causó el proyectil que lo alcanzó en la zona lumbar y se alojó detrás de su apéndice. El otro asaltante, que era menor de edad, fue detenido días después.

Wolek, en tanto, fue trasladado de urgencia al hospital Argerich. Llegó casi sin vida, pero los médicos del centro asistencial público porteño lograron salvarle la vida. Veinte días después del hecho fue dado de alta y pudo regresar a su país, no sin antes hacer un público y efusivo agradecimiento tanto a los médicos y enfermeros que lo atendieron como al propio Chocobar.

En enero pasado, el juez de Menores N°1, Enrique Velázquez, procesó a Chocobar por "homicidio agravado por uso de arma y en exceso de la legítima defensa" y trabado un embargo de 400.000 pesos sobre sus bienes.

Cuando se conoció esa medida, el policía recibió el apoyo del presidente Mauricio Macri, que incluso lo recibió en la Casa Rosada, y del jefe de Gabinete, Marcos Peña; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo.

Luego, llegó la confirmación de la Cámara del Crimen, en febrero, que modificó la carátula a "homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber", delito para el cual se prevé una pena máxima de 5 años de prisión, similar a la del homicidio culposo.

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