Un policía y un narco muertos durante un allanamiento a un búnker de venta de drogas en San Martín
El enfrentamiento ocurrió en la Villa 18, el lugar que dominaba Miguel Ángel Villalba, alias “Mameluco”; otros dos uniformados resultaron heridos, uno de ellos, de gravedad
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Un oficial de Policía de la Provincia de Buenos Aires fue asesinado durante un allanamiento a un búnker de venta de drogas en La 18, asentamiento situado en la localidad de Billinghurst, partido de San Martín. Durante el procedimiento, en el que los uniformados se toparon con la resistencia armada de los dealers, murió un narco y resultaron heridos otros dos efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), uno de ellos, de gravedad.
El policía ultimado fue identificado como Santiago Oleksiuk, de 27 años. Su compañero Nicolás Muñoz fue trasladado al hospital Eva Perón debido a la gravedad de las heridas causadas por los disparos realizados por los narcos que resistieron a balazos el allanamiento. El sargento Jorge Cardozo, en tanto, fue internado en el hospital Diego Thompson.

El narco abatido fue identificado como César Ezequiel Ibarra, de 23 años, con antecedentes por tenencia de estupefacientes. Sí se informó que cayó muerto a pocos metros de distancia del búnker allanado, del que aparentemente estaba encargado de la custodia.
Fuentes de la investigación explicaron que el delincuente portaba una pistola calibre nueve milímetros con la numeración limada. En la propiedad allanada los uniformados hallaron un chaleco antibalas y dosis de cocaína listas para su comercialización al menudeo, modalidad típica de la zona.
Según pudieron reconstruir los investigadores, los tres policías circulaban en el móvil 31.663 de la UTOI cuando comenzaron a perseguir a dos sospechosos que se refugiaron en un búnker de venta de drogas del enclave dominado por la banda de Miguel Ángel “Mameluco” Villalba.

A partir de la reconstrucción del violento episodio realizada por los investigadores judiciales, se habría determinado que el tiroteo ocurrió minutos después de las 5 de ayer, cuando un grupo de efectivos de la UTOI irrumpió en una casa verde, de puerta blanca, situada en Sargento Cabral al 5000.

A pocos metros de allí había un automóvil incendiado, señalado como referencia del lugar donde se vendía droga. Según fuentes oficiales, los policías de la UTOI –entre los que estaban Oleksiuk, Muñoz y Cardozo– realizaban un operativo de “blindaje” en la zona después de una serie de enfrentamientos en el barrio atribuidos a presuntos ajustes de cuenta.
Cuando los efectivos del móvil 31.663 se acercaron, les dispararon desde adentro del búnker. Se inició entonces el enfrentamiento armado que se saldó con dos muertos y dos heridos.

La policía arrestó a tres sospechosos por el homicidio del policía Oleksiuk. Fuentes policiales identificaron a los detenidos como Mariano Martín Mendoza, Daniel Nicolás Mendoza y Reinaldo Pereira Mancuello. Quedaron a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 3 de San Martín, a cargo del fiscal Daniel Cangelosi, que deberá determinar si tuvieron alguna responsabilidad en el hecho.
Daniel Mendoza, de 19 años, tenía una “averiguación de paradero” activa, solicitada por el Juzgado Nacional de Menores N°5, según los voceros consultados.
Dado que en el enfrentamiento hubo personal de la fuerza de seguridad bonaerense involucrado, los peritajes balísticos y criminalísticos fueron encomendados a efectivos de la Gendarmería Nacional.

“Quioscos 24 horas”
El homicidio del policía Oleksiuk ocurrió en una de las zonas calientes del narcotráfico en San Martín, el asentamiento El 18, dominado por laberínticos pasillos a un costado de la vieja ruta 8. Este punto fue el histórico dominio de Mameluco Villalba, uno de los narcos más importantes de la zona, condenado a 25 años de prisión por tráfico de drogas y acusado por la venta de cocaína envenenada con carfentanilo que causó 24 muertes en febrero de 2022.
El mes pasado la jueza federal de San Martín Alicia Vence procesó con prisión preventiva a siete sospechosos vinculados con la organización de Mameluco por los delitos de “tráfico de estupefacientes, agravado por haber intervenido tres o más personas organizadas para cometerlo y de la tenencia de armas y municiones de guerra y de uso civil”.
Los sospechosos operaban en los asentamientos La 18, Curita y Puerta 8, distribuidos entre los partidos de San Martín y Tres de Febrero.

Uno de los sospechosos procesados, Daniel C., con la colaboración de su pareja y el cuñado de su madre, se encargaba de la contabilidad del dinero y rendición de cuentas, producto de la comercialización de estupefacientes" dentro de La 18, Curita y Puerta 8.
“Con relación a los descargos efectuados por los imputados [Daniel C. y sus dos máximos colaboradores] considero que el profuso cuadro cargoso reunido echa por tierra cualquier intento de defensa que se podría ensayar, que sin duda alguna tenía por finalidad mejorar sus comprometidas situaciones procesales. Es que a esta altura, sin demasiado esfuerzo, puedo concluir que si bien fueron contestes sobre el trabajo que realizaban y la forma en que lo organizaban, lo cierto y concreto es que sus dichos son mendaces al señalar que llevaban adelante la contabilidad de un maxikiosco. En ese sentido, Daniel C., quien dijo ser el responsable, no pudo indicar cuál sería la cadena de dicho rubro comercial y/o aportar el dato del contacto que poseía y de quien habría recibido instrucciones”, afirmó la jueza Vence en la citada resolución, que también lleva la firma del secretario penal Hernán Roncaglia.
Cuando fue indagado, Daniel C. había dicho que había comenzado a trabajar como encargado de controlar la recaudación de una franquicia de quioscos que atendía las 24 horas.
Los sospechosos habían sido detenidos a mediados de noviembre pasado en una serie de allanamientos hechos por detectives de la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía del Paraná, de la Superintendencia Investigaciones Contra el Narcotráfico de la Policía Federal Argentina (PFA).
La jueza Vence definió como “faena criminal” las actividades ilícitas que desplegaron los sospechosos. En el operativo de detención de los ahora procesados, la policía secuestró nueve kilos de cocaína, diez de marihuana, 100 dosis de tusi, –droga sintética conocida como “cocaína rosa”–, 490.000 dólares (dinero que se puso a resguardo hasta que se determine si es producto del negocio del narcomenudeo), 14.683.500 pesos, dos chalecos antibalas, un chaleco policial táctico, cinco pistolas, tres revólveres y municiones.
Como informó LA NACION en el momento de la detención de los sospechosos, el negocio del narcomenudeo que llevaba adelante la organización criminal se manejaba en turnos de 12 horas, en cada uno de los cuales se recaudaban unos 10.000.000 de pesos.
En los allanamientos hechos por la PFA se descubrió el singular escondite de los estupefacientes y del dinero: falsos desagües pluviales.
“Considero que se acreditó la intervención de los encausados en la operación revelada, como también el rol que cada uno de ellos desarrollaba de cara a la provisión, fraccionamiento, transporte y armado de las dosis de sustancia prohibida para su posterior comercialización; incluso [se acreditó] el movimiento de la suma de dinero recaudada, lo que sin duda alguna refleja las dimensiones de la organización delictual de la cual forman parte”, afirmó la jueza Vence al procesar a los sospechosos.
Según pudo reconstruir LA NACION de fuentes judiciales, la investigación que derivó en los allanamientos y la detención de los sospechosos comenzó en abril pasado a partir de una transferencia de dinero que recibió un agente que cumplía funciones en la Unidad 6 del Servicio Penitenciario Federal (SPF), de la ciudad de Rawson, Chubut, donde en ese momento estaba alojado Mameluco Villalba.
Era “dinero en ‘contraprestación’ para que el agente penitenciario ingresara en la cárcel teléfonos celulares, chips, gaseosas, cervezas, pastillas y cigarrillos para Mameluco”, afirmaron fuentes judiciales.
La investigación se centró en determinar la relación de la persona que transfirió el dinero con la organización criminal liderada históricamente por Mameluco: era Daniel C., el sospechoso ahora procesado.
“Los procedimientos [de mediados de noviembre pasado] se iniciaron con la interceptación de dos vehículos en el momento en que intercambiaban bolsas en la zona céntrica de San Martín. En el interior de las bolsas había paquetes con billetes. Se trataba de la recaudación de un turno de tres puestos de venta de drogas: $10.000.000”, informaron fuentes judiciales.
El dinero, según se desprende del expediente judicial, estaba separado por paquetes, cada uno con anotaciones como “fina”, “jama”, “tusi” y “Curita”. Para la jueza Vence y el secretario Roncaglia, los sospechosos llamaban “fina” a la cocaína y “jama” a la marihuana. Curita es uno de los asentamientos donde opera la banda.
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