Va a juicio el Rey Flor, el hombre que considera a la Cannabis sativa una planta sagrada

Christian Ferrer deberá enfrentar un juicio oral y público. Para el Ministerio Público Fiscal plantó y cultivó marihuana para comercializar su producto
Christian Ferrer deberá enfrentar un juicio oral y público. Para el Ministerio Público Fiscal plantó y cultivó marihuana para comercializar su producto Crédito: Diego Spivacow/AFV
Gabriel Di Nicola
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25 de julio de 2019  • 11:48

Él afirma haber logrado una "conexión especial" con la Cannabis sativa, a la que considera "una planta sagrada". Sostiene que elaboraba aceite cannábico medicinal que regaló para a padres de niños que sufren epilepsia refractaria y a pacientes que padecen artritis, cefalea en racimo, fibromialgia, cáncer y síndrome de Sjögren. Pero, para la Justicia, Christian Ferrer cultivaba marihuana para comercializar las flores. Parte de su producción terminó en poder de un supuesto dealer de droga y ahora deberá enfrentar un juicio oral y público donde, si es encontrado culpable, podría recibir una pena de entre 4 y 15 años de cárcel.

La causa donde el juez federal Sebastián Casanello procesó sin prisión preventiva a Ferrer, que está pronto a cumplir 42 años, fue elevada a juicio oral y público. El debate estará a cargo del Tribunal Oral Federal (TOF) porteño N° 5.

"Se pudo corroborar que Ferrer se dedicó, en el período de tiempo investigado, a la siembra y cultivo de plantas de marihuana con una finalidad comercial, habiéndose corroborado la existencia en poder del nombrado de elementos destinados a la producción y fabricación de estupefacientes", sostuvo el fiscal federal Franco Picardi en el requerimiento de elevación a juicio.

En febrero pasado, en una entrevista con LA NACIÓN, Ferrer dijo que confiaba en ser absuelto en el juicio oral y público. "Siento que me quitaron la posibilidad de ayudar a sanar", afirmó.

"Tenemos mucha expectativa puesta en esta causa y en el juicio. Creemos que lo que pase con Christian [por Ferrer] va a ser un mensaje para los muchos microproductores de aceite medicinal que hay hoy en la clandestinidad", afirmó Ezequiel Bodello, uno de los abogados defensores del denominado Rey Flor (bautizado así por cantidad de plantas que la Policía de la Ciudad le secuestró).

Las plantas de cannabis sativa que le secuestraron a Cristian Ferrer en una propiedad de Lanús
Las plantas de cannabis sativa que le secuestraron a Cristian Ferrer en una propiedad de Lanús Fuente: Archivo

En Lanús, donde Ferrer tenía las plantaciones indoor de marihuana, detectives de la División Precursores Químicos de la Policía de la Ciudad secuestraron 441 plantas de cannabis y 100 frascos de 10 mililitros de aceite hecho con las flores que cultivaba.

Los invernaderos, descubiertos en un allanamiento ordenado por Casanello en noviembre pasado, estaban en Hipólito Yrigoyen 450, frente a la estación de trenes de Lanús. Había dos en la planta baja y otro en el primer piso.

Según pudo saber LA NACIÓN, la defensa intentará demostrar en el debate que Ferrer es un investigador del aceite medicinal cannábico y no un comerciante de marihuana.

Desde la defensa de Ferrer explicaron que las plantas descubiertas por la Policía de la Ciudad no superan los 60 centímetros de altura y, están separadas la una unas de la otra por 20 centímetros de distancia porque, dijeron, así se cultiva cannabis medicinal. "Esto es necesario para que se filtre el aire y se logre una homogeneidad y lo más importante son plantas libres de plagas y pesticidas", sostuvieron.

El Rey Flor no es el único que estará sentado en el banquillo de los acusados. Hay otros cinco imputados. Entre ellos Abelardo Ferrer, su padre, de 75 años, y Jorge Juri, el presunto distribuidor que habría vendido las flores que cultivaba.

Según el fiscal Picardi, "en virtud de la intervención telefónica del abonado perteneciente a Juri se pudo acreditar que su proveedor de marihuana y aceite de cannabis era Christian Ferrer, quien con la ayuda de su padre poseía plantaciones de marihuana, contando con una copiosa cantidad de elementos destinados a su cultivo con capacidad germinativa como así también para la preparación de aceites de cannabis y la comercialización de distintas variedades de marihuana".

Según el requerimiento de elevación a juicio, para el fiscal Zoni "se tiene por probado que Abelardo Ferrer hizo un aporte no esencial en el comercio de estupefacientes llevado a cabo por su hijo como así también en la siembra y el cultivo de plantas de marihuana con finalidad comercial".

Christian y Abelardo Ferrer serán juzgados por comercio de estupefacientes y cultivo y siembra de marihuana destinada "a aquella actividad ilícita". El hijo, en calidad de autor; el padre, como partícipe secundario.

Ferrer hijo fue detenido el 18 de noviembre pasado en un departamento de Las Cañitas en un operativo personal de la División Precursores Químicos de la Policía de la Ciudad. Casanello lo procesó sin prisión preventiva. El magistrado, en su resolución, afirmó: "Ha quedado demostrado que la siembra y el cultivo de las plantas de marihuana indiscutiblemente eran para su empleo en la comercialización del material estupefaciente, es decir que aquella maniobra no era más que un eslabón en la cadena de tráfico".

La causa que derivó en el procesamiento de los Ferrer, Juri y los otros sospechosos comenzó en octubre de 2017, cuando personal de seguridad de un reconocido "club" de Palermo donde se hacen encuentros y fiestas de música electrónica dio aviso a la Policía de la Ciudad de que un joven había querido ingresar con "algo oculto entre sus ropas". Se descubrió que escondía 28 pastillas de éxtasis. Era el génesis de la investigación.

Con la intervención de la línea telefónica del presunto dealer se llegó a identificar a otros supuestos vendedores de droga y a su eventual distribuidor, Juri.

Al escuchar las comunicaciones de Juri se descubrió la relación con Christian Ferrer, su supuesto "proveedor de marihuana y aceite de cannabis".

Según consta en el expediente judicial, Ferrer le entregó parte de su producción de flores de marihuana a Juri, quien, a su vez, las vendió, según la investigación de la Policía de la Ciudad y lo que se desprende de la resolución de Casanello.

Ferrer nunca negó conocer a Juri. Es más, admite que le entregó flores de sus plantaciones. Pero afirma que pensó que aquel estaba experimentando con la elaboración de aceite cannábico.

El hombre al que la Policía de la Ciudad bautizó Rey Flor sostuvo que a Juri, a cambio de las flores, solo le pidió su colaboración para pagar la factura de la electricidad y el costo de la tierra que usaba. "A Juri solo le dije 'ayudame con la luz, ayudame a comprar la tierra'. Yo me había quedado sin un peso de mis ahorros", explicó en la entrevista con LA NACIÓN, en febrero pasado.

"Yo le daba aceite a la gente que conocía. No me enriquecí. Al contrario: gasté todos mis ahorros", sostuvo Ferrer, y eso es lo que intentará demostrar en el juicio oral y público.

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