“Acá se salvan vidas”: el fuerte reclamo al Gobierno por la crisis en un hospital clave para pacientes con cáncer
Profesionales del Instituto Roffo, autoridades de la UBA y gremios realizaron un abrazo simbólico al establecimiento por mejores salarios y más presupuesto para insumos, equipamiento e infraestructura
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A los reclamos públicos por la crisis que atraviesa el sistema de salud se sumó hoy el Instituto de Oncología Ángel Roffo, uno de los seis hospitales que dependen de la Universidad de Buenos Aires (UBA). A media mañana, después de un acto en el jardín interno, justo frente al auditorio, profesionales de la institución, autoridades de la UBA y gremios se movilizaron por la avenida San Martín hacia la avenida Nazca para rodear en un abrazo simbólico al centro especializado en cáncer. “El ajuste en salud enferma”, rezaba la bandera negra, con letras blancas, que encabezaba la columna.
Más allá de manifestarse como en el resto del sistema por un aumento de los salarios y la incorporación a planta de los profesionales que, a diario y desde hace años, cumplen ahí sus tareas –en el área de cuidados paliativos, por ejemplo, la mitad del plantel es monotributista por falta de apertura de contratos–, piden una mayor inversión en insumos, medicamentos e infraestructura. La semana pasada, el pabellón del laboratorio de patología –donde se estudian las muestras para diagnosticar una lesión tumoral y orientar en el tratamiento a seguir– tuvo que ser desalojado por riesgo de derrumbe. Una grieta pendiente de reparación desde hace tiempo casi provoca un desastre mayor.
Entre los profesionales que se movilizaron hoy, no hay dudas: el maltrato que recibe este centro de referencia en oncología más reconocido fuera que dentro del país lleva años y burocracia, como en 2022, cuando era necesario reparar equipos esenciales para el tratamiento del cáncer y las órdenes de compras demoraban en tramitarse. Eso demanda derivar pacientes a otros centros y atrasar tratamientos, como dio cuenta LA NACION en ese momento.
“No es la primera situación de crisis que atraviesa el Roffo. Pero es la más profunda que hayamos enfrentado”, dijo en diálogo con LA NACION el jefe del Departamento de Cirugía, Sergio Gianni.
En su servicio, un cirujano especializado en oncología en los primeros años de trabajo tiene un ingreso de unos $1,5 millones y trabaja 30 horas por semana. El salario básico es de casi $900.000. En tanto, un cirujano que ingresa a la residencia posbásica para seguir la especialización gana con extras $1,4 millones, con el doble de horas de trabajo por semana a modo de compensar la escasa diferencia salarial.
“El Roffo es el primer centro especializado en cáncer de América Latina. Acá se estudian y atienden 100.000 pacientes por año, y se abren 130 historias clínicas por mes. Es decir, que son 130 pacientes nuevos que se suman mensualmente. Como el resto de los hospitales de la UBA, es mucho más que el diagnóstico, la atención y el tratamiento lo que se ofrece. Se brinda educación de grado y posgrado, se hace ciencia y trabajo social hacia la comunidad”, dijo Ricardo Gelpi, rector de la UBA, que presidió el abrazo simbólico al instituto. “Aunque parezca mentira, no son cuestiones prioritarias para el Gobierno. Acá se forman los futuros profesionales especializados en oncología y se salvan vidas”, agregó.
Con él, participaron de la convocatoria Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA y exdiputado (UCR); los decanos Pablo Evelson (Facultad de Farmacia y Bioquímica), Ricardo Manetti (Facultad de Filosofía y Letras), Adriana Rodríguez (Facultad de Agronomía), Ana Arias (Facultad de Ciencias Sociales) y Alejo Pérez Carrera (Facultad de Veterinaria); la vicedecana Claudia Negri (Facultad de Ciencias Médicas); el director del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, Norberto Lafos, y el director del Hospital de Clínicas, Marcelo Melo.
También encabezaron la marcha alrededor del instituto Piera Fernández, expresidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA) que fue candidata en las últimas elecciones legislativas porteñas, y Priscila Vitale, presidenta de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), junto con grupos de la Asociación del Personal de la Universidad de Buenos Aires (Apuba); el secretario general del sindicato, Luciano Cagnacci; y la Asociación de Profesionales y Técnicos (APyT) del Hospital Garrahan.
Por la Federación Argentina del Trabajador de Universidades Nacionales (Fatun), Jorge Anró, dijo a LA NACION: “Seguiremos movilizándonos en defensa de la salud pública”.
UBA versus Casa Rosada
“La situación presupuestaria es crítica”, continuó el rector de la UBA. “Desde la última actualización hace un año, hubo un 70% de inflación acumulada y a los hospitales universitarios, [el Gobierno] le otorgó cero pesos de aumento. La situación salarial es cada vez más difícil, con un 40% de atraso interanual. Queremos visibilizarlo, no solo a las autoridades del Poder Ejecutivo, sino también apelamos a los legisladores en el Congreso para que aprueben el financiamiento universitario. Esto podría en parte solucionar la situación salarial de los docentes y los no docentes”, continuó Gelpi.
Es un segundo cruce público de la UBA con la Casa Rosada por el financiamiento en general y de los hospitales universitarios, en este caso. El del Roffo es el segundo abrazo simbólico convocado desde la UBA; el primero fue en el Hospital de Clínicas. Al respecto, desde el Ministerio de Capital Humano, del que depende la Secretaría de Educación, señalaron que el año pasado, versus 2023, aumentó un 300% la partida presupuestaria destinada a los hospitales de la UBA.
“Además, a fines de diciembre pasado, se otorgó para este año un refuerzo extraordinario de $3600 millones destinado específicamente al área de salud de la Universidad de Buenos Aires. Este año, está previsto que la UBA reciba $47.249.047.117 destinados específicamente al funcionamiento de los hospitales”, aclararon ante la consulta de LA NACION desde la cartera a cargo de Sandra Pettovello.
Para Roxana del Águila, directora general del Roffo, el instituto no cuenta con los recursos necesarios para afrontar su trabajo a la altura de los servicios que debería proveer. No cuenta, según mencionó, con un presupuesto actualizado -sin prorrogar- desde 2023, frente al aumento generalizado del costo de los insumos, los medicamentos y los servicios de mantenimiento de equipamiento, entre otros. “Esta situación está afectando la infraestructura del hospital, con deserción de profesionales altamente capacitados”, señaló la médica especializada en dermato-oncología.
“Pedimos a las autoridades y a los legisladores que recapaciten por la situación que vive este centro de excelencia en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer que, hoy, se volvió una enfermedad tratable y curable”, continuó la directora.
Como centro de derivación, en el Roffo se atienden pacientes de todo el país, con y sin cobertura. El 80% proviene del conurbano y el 20% restante, de la provincia de Buenos Aires y las demás jurisdicciones. Una gran proporción llegan por PAMI y la obra social bonaerense, IOMA, que no está transfiriendo los pagos por los servicios prestados a sus afiliados, según coincidieron directivos de la institución ante la consulta.
“Cuando la demanda está en aumento, los costos se incrementan y el recurso siempre es el mismo, hay que ajustar por la calidad de atención o la cantidad de pacientes que se atienden. Como la calidad no es negociable, tenemos que ajustar por cantidad y reducir el número de historias clínicas que se abren mensualmente. Son menos pacientes que se pueden atender –refirió Gianni durante el abrazo simbólico–. Todo el sistema de salud está colapsado, por lo que nos preguntamos qué pasa con esos pacientes”.
Como otros de sus colegas, concedió que “siempre fue maltratado” el instituto creado por Ángel Roffo. “Y siempre se intentó seguir sus pasos”, insistió Gianni, con visible orgullo de la historia de esos pabellones. Entre otros logros, Roffo es reconocido en el mundo por documentar ya antes de mediados del siglo pasado la relación entre el tabaquismo y el cáncer.
El equipo del Servicio de Cuidados Paliativos no dudó en expresar una “profunda preocupación” por el acceso de los pacientes, en especial los de menores recursos, a los medicamentos para el alivio del dolor: el trámite que ahora tienen que hacer ante el PAMI “demora bastante para lo que es su necesidad”. También, por la cobertura de prestaciones que obras sociales ahora no cubren, como la consulta en psicología, por la que pacientes tienen que abonar $10.000 de bolsillo.
En su caso, como otros, recurren al poliempleo para reforzar el salario que para el personal de planta “con varios años de antigüedad” arranca en $1 millón bruto, comparado con el ingreso de un profesional de igual cargo y años en un hospital dependiente del gobierno porteños, que es de $1,8 millones. “Son los salarios más bajos del Estado los del personal de los hospitales universitarios”, señalaron junto a Álvaro Sauri, que fue jefe del servicio durante 32 años. Viste el ambo de colores que distingue a los integrantes del voluntariado social del Roffo que, ahora, coordina.

A la par del abrazo del Roffo, se dio otra jornada de paro en el Hospital Garrahan. La medida de fuerza, cerrada la conciliación obligatoria, estaba anunciada la semana pasada y, con la designación como director médico de Mariano Pirozzo, exinterventor del Hospital Bonaparte, se sumó un motivo a la protesta que encabezan los gremios con representación interna.
Se esperaba para hoy una primera reunión del nuevo director con jefes de servicio a modo de presentación formal y para interiorizarse de la situación en las distintas áreas. Además, los residentes informaron que participarían esta noche de una nueva marcha de velas.
En el Garrahan indicaron a LA NACION que, por el paro, el hospital estaba funcionando con servicios reducidos. Se garantizaba la atención de urgencias, de los pacientes internados, las cirugías que no se pueden posponer y se reprogramaron turnos ambulatorios si era posible. “Puertas adentro, se estuvo trabajando”, respondieron.
Por la tarde, en una marcha de velas organizada por la Asamblea de Residentes y Concurrentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los profesionales se reunieron en el cruce de las avenidas Corrientes y Callao y marcharon hasta el Obelisco.
En la movilización, reiteraron los reclamos contra el Gobierno por el “vaciamiento” de los hospitales nacionales Bonaparte, Garrahan y Posadas y cuestionaron el cambio del sistema de residencias que comenzará a regir en septiembre próximo solo para las becas financiadas por el Ministerio de Salud de la Nación. Sostuvieron que “se deja de considerar al sector como trabajadores” en ese programa de formación de posgrado.
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