
Ada Fonre negó todo vínculo con el empresario
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El nombre de Ada Fonre no pasa inadvertido para quienes están interiorizados con la causa que investiga el crimen de José Luis Cabezas. Mucho es lo que se dijo de esta mujer: desde que actuaba como testaferro de Alfredo Yabrán hasta que era su amante y, en el ínterin, que le había puesto un restaurante, Piégari, en el complejo La Recova.
Su nombre tampoco escapó a la verborragia del ex ministro de Economía y actual titular de Acción por la República, Domingo Cavallo, quien la señaló como la responsable de las relaciones públicas del grupo Yabrán y el nexo entre el dueño de OCA y Oscar Andreani.
Ella niega todo. Hasta ahora, la ex secretaria del empresario telepostal que murió anteayer nunca quiso hacer declaraciones. Trabajó para el magnate durante 11 años en la compañía aérea Lanolec y no deja de referirse a él como "el señor Yabrán".
La relación que unió a Fonre con el controvertido hombre de negocios motivó una de las últimas investigaciones que emprendieron en Pinamar Gabriel Michi y el reportero gráfico asesinado hace más de un año.
El trabajo periodístico fue abandonado, según declaró el redactor de Noticias en Dolores, debido a que no habían obtenido datos que les permitieran avanzar.
A los 47 años, Ada Fonre es dueña del 70 por ciento de las acciones del concurrido restaurante Piégari, situado en Posadas y 9 de Julio. Jura que no tiene nada que esconder y asegura que no es mantenida ni tiene millones, "tal como lo sería si fuera la amante" del magnate.
-¿Cómo se enteró de la muerte de Yabrán?
-A través de las noticias. Estoy totalmente sorprendida, como todo el mundo. Nunca me pareció un hombre capaz de suicidarse.
-¿Qué relación tenía con el empresario?
-Fui su secretaria en Lanolec durante 11 años, desde 1980 hasta 1991. En ese momento renuncié.
-¿Esa fue la última oportunidad en qué tuvo contacto con él?
-No, fue en 1994. Yo tenía cáncer de mama y el señor Yabrán y su secretaria Ester Rinaldi me llamaron para ofrecerme su ayuda.
-¿Estuvo en el entierro de Yabrán? -Ni se me ocurriría ir. Yo no tenía un vínculo cercano con él.
-Se dijo que usted había sido, o actualmente era, su amante...
-Eso no es cierto. Lo que pasa es que cuando yo era joven era muy linda y siempre está esa idea de que la secretaria es la amante del jefe. Pero cuando estaba en Lanolec trabajaba 8, 10 o 12 horas, hasta 16. Nunca tuve una relación personal con él.
-¿Y alguna comercial? Concretamente, ¿Yabrán o alguna de sus firmas tienen o tuvieron participación en su restaurante Piégari?
-El no tiene nada que ver con mi empresa. El restaurante fue pensado con Carlos Piégari, mi socio, cuando él estaba con el suyo (la Cosa Nostra ). Yo conocía a mi socio de antes y era su cliente. Yo tengo el 70 por ciento de la sociedad y Piégari, el 30.
-Si no tenía relación alguna con el empresario telepostal, ¿por qué declaró el año último en la causa que investiga el crimen de José Luis Cabezas y en la que él estaba imputado?
-Porque me habían mencionado como actual empleada del señor Yabrán. Pero si a los 47 años sigo siendo secretaria, es que soy muy mala trabajando. Yo quería crecer y ahora tengo mi propia empresa.
-¿Cómo era Yabrán-jefe?
-Era muy buena persona con la gente que trabajaba para él. Lo era conmigo y con todos. Su muerte me duele como a cualquiera que lo conoció. Me da mucha pena por él y su familia. El señor Yabrán quería mucho a sus hijos y a su mujer y ellos lo adoraban a él.
-¿Por qué no habló públicamente antes?
-Nunca salí a hacer declaraciones acerca de las cosas que se decían porque se tergiversa todo, pero yo no tengo nada que esconder.
Demoraron por una cuestión territorial
PARANA.- Los operativos policiales que finalizaron anteayer con el hallazgo de Alfredo Yabrán tuvieron como protagonistas centrales a efectivos de la policía departamental de Concepción del Uruguay. Sin embargo, a la hora del allanamiento principal, actuó primero la fuerza de Gualeguaychú, dado que si bien la estancia San Ignacio se extiende por los dos departamentos y la información de inteligencia era uruguayense, el casco está en Gualeguaychú.
La jueza María Cristina Calveyra ordenó el allanamiento de la estancia La Selmira. Esta avanzada, como las anteriores nueve, fue infructuosa.
El área de Investigaciones de Concepción del Uruguay, a cargo del comisario inspector Carlos Alberto Seves, no se cruzó de brazos. El martes a la tarde requirieron a Calveyra una orden de allanamiento porque sospechaban firmemente de la presencia de Yabrán en la estancia San Ignacio. La jueza se declaró incompetente porque no estaba en su jurisdicción.
Su par Graciela Pross Laporte demoró la medida hasta el día siguiente porque ya era tarde. De cualquier modo, anteayer, a las 10.15, se decidió y actuó con policía de Gualeguaychú. Cuando los oficiales se calzaron los borceguíes, ya olfateaban al prófugo, aunque sin imaginar el desenlace.
Efectivos de Gualeguaychú y de Concepción del Uruguay confluyeron en Villa Mantero y partieron rumbo a San Ignacio. Los puesteros dijeron que Yabrán no estaba.
A las 13.15 ingresaron en el casco y fueron recibidos por tres personas de civil, un matrimonio y un hombre joven. Cuando pidieron entrar en la única habitación cerrada, los caseros dijeron que ése era "un lugar privado".
Policías protagonistas del operativo aseguraron a La Nación que apenas abrieron dos centímetros la puerta, sonó el disparo. "Nos asustamos y sacamos las armas", comentaron.
En el baño contiguo al dormitorio, se encontraba Yabrán boca abajo, junto al inodoro. Nadie vio cuando se descerrajó el tiro. Llamaron dos veces al empresario por su nombre de pila, al sospechar que se encontraba adentro, pero no respondió.
Esperaron un instante y decidieron ingresar. Ante el cuadro, sólo quedaba llamar a la jueza.


