
Afecta a Berazategui el volcado de aguas servidas en el río
La mancha creció en menos de tres años
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Los vecinos de Berazategui la conocen como "la mancha". Desde hace más de una década les impide disfrutar de sus 22 kilómetros de playas y de las aguas del Río de la Plata. Se trata del vertido cloacal sin tratamiento más grande que tiene la Argentina y que se mezcla diariamente con el río.
Lo más grave es que "la mancha" sigue creciendo. Un sobrevuelo por el área de descarga de los desechos muestra claramente cómo el color del agua del río se torna más oscura. Ocupa una zona de 1,5 kilómetros de largo por 600 metros de ancho. "Hace tres años tenía sólo un kilómetro", dijeron desde el municipio.
Sobre la costa debería funcionar una planta para tratar los vertidos cloacales de más de cinco millones de habitantes, pero dos prórrogas en el contrato de concesión a la empresa Aguas Argentinas lograron correr el plazo para 2015. El año último, la Justicia intimó a la empresa a construir la planta en el término de 18 meses. El fallo de la Cámara Federal N° 2 de La Plata fue apelado por la empresa y hoy está en análisis en la Corte Suprema de Justicia.
Aguas Argentinas, que anteayer firmó un acta acuerdo con el Gobierno -a la que el municipio contestó con un oficio judicial-, informó que el Gobierno y la empresa conformarán un comité de acción para iniciar los estudios relacionados para el cumplimiento de dicha normativa. "Mientra esto transcurre, Aguas Argentinas limpió el caño emisario actual en su totalidad. Y se liberaron dos difusores que estaban parados", sostuvo una fuente de la firma.
Riesgo sanitario
"A estas alturas nosotros lo que queremos es que se solucione. Si creen que hay que rediseñar la planta o hacer plantas de tratamiento dispersas, no tenemos problema. Lo que no queremos es seguir padeciendo, como hace años, del vertido directo al río de las cloacas de millones de personas", explicó a LA NACION el intendente de Berazategui, Juan José Mussi (PJ).
En el lugar se vuelcan por segundo 25.500 litros de desechos -es como tirar 127 tachos de 200 litros- por un conducto que desemboca a apenas 2,5 kilómetros de la costa. "Muchos vecinos, aunque el municipio intenta dificultar el acceso de éstos a las aguas, pescan, venden y consumen esos peces", dijo el secretario de Salud de la comuna, Eduardo Podestá. Y reconoció que "puede existir riesgo sanitario". Un análisis realizado el año último por la Universidad de La Plata detectó en la grasa de los sábalos altos índices de PCB (bifenilo policlorado, un tóxico).
El complicado trazado de las cloacas -se unen en una cloaca máxima las provenientes de la Capital, Avellaneda, parte de Lomas de Zamora, Florencio Varela y Berazategui- agudiza el problema. Y en muchos casos, sirven como transporte de desechos industriales.
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