
Allanaron farmacias que venden falsos remedios genéricos
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Graciela es docente y padece de convulsiones, al igual que su esposo. Los remedios que le recetó el médico le resultan casi inaccesibles. Al buscar mejores precios compró medicamentos genéricos, es decir, aquéllos sin marca comercial. La señora los adquirió a través del Sindicato de Educadores de la Ciudad de Buenos Aires (Sedeba), que los compró en la farmacia Dar, de Caballito. Pero esos productos les provocaron graves daños a la salud de ambos.
Ayer, la farmacia Dar fue allanada, clausurada y fueron detenidas cinco personas, acusadas de utilizar una modalidad que está en auge: la elaboración de productos ilegítimos a escala industrial. Muchos de estos medicamentos son fabricados sin control y, según el director del Instituto Nacional de Medicamentos, Carlos Chiale, entre sus componentes “pueden tener un 80 por ciento menos de la droga activa o hasta un 6000 por ciento más”, lo que provoca severos riesgos para la salud. Dar es una de las cuatro farmacias allanadas en las últimas semanas por fabricar genéricos truchos, pero se investigan en veinte causas judiciales a otras tantas farmacias y ya hay más de doce imputados en esas actuaciones, dijo a LA NACION el fiscal Norberto Quantín, titular de la Comisión Especial de Fiscales, que se dedica a investigar la adulteración de remedios.
Ya son unos diez los pacientes que tuvieron problemas de salud por ingerir medicamentos de este tipo. Por ejemplo, un chico de 11 años que tomó un psicofármaco no sólo no le hizo ningún efecto beneficioso, sino que estuvo durmiendo durante dos días. Otros pacientes hasta tuvieron que ser internados en terapia intensiva, por ejemplo en el caso de un señor con alta presión, que tomó un medicamento que no se la disminuyó. Por consejo médico duplicó la dosis y esta vez compró el remedio legal, que le hizo efecto, pero se expuso a una sobredosis peligrosa para su salud.
Los casos son investigados por el fiscal Adrián Giménez, dieciséis inspectores y dos investigadores del Programa de Pesquisas de Medicamentos, del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) y el comisario René Derecho, de la Policía Federal.
La nueva modalidad cobró impulso luego de aprobación de la ley que obliga a los médicos a recetar los medicamentos por el nombre de la droga principal. Entonces, algunas farmacias, que sólo están autorizadas a elaborar en sus laboratorios recetas magistrales y no medicamentos a escala industrial, comenzaron a fabricar genéricos sin control. La diferencia de precio entre estos remedios y los producidos por los laboratorios de especialidades medicinales los convirtió en una tentación.
Los principales clientes de estas farmacias son centros de jubilados, clubes sociales, sindicatos, mutuales, hogares geriátricos y hasta hospitales, que compran en cantidad para atender los requerimientos de sus pacientes o asociados. En todos los casos son compradores de buena fe, que se ven engañados por los farmacéuticos.
Los fabricantes se valen de representantes comerciales que visitan a los compradores y así colocan sus productos, dijeron las fuentes.
El procedimiento que más impactó a los investigadores fue en una farmacia, donde tras un mueble se ocultaba una puerta falsa que servía para acceder al laboratorio, donde se encontraron cerca de 800.000 píldoras de más de 800 medicamentos diferentes. El local fue allanado y en el negocio de al lado, con los vidrios pintados de negro, funcionaba las 24 horas la fábrica de grageas.
Hospitales damnificados
Los remedios fueron ofrecidos en hospitales públicos, pero los controles realizados allí descubrieron las falsificaciones. No obstante, al menos dos hospitales del interior de la provincia de Buenos Aires compraron estos remedios, dijeron fuentes judiciales.
En los productos hallados, por ejemplo, se encontraron diversas concentraciones de la monodroga, un grado de contaminación del 25 por ciento y la falta de excipientes, que son los productos que reducen los efectos colaterales de los medicamentos, dijeron fuentes judiciales.
Esta conducta se encuadra por ahora en el delito de fraude, aunque si se prueba que el daño para la salud de los pacientes fue una consecuencia directa de la ingesta del remedio, la imputación puede llegar a envenenamiento, que se castiga con hasta 10 años de prisión.
Estos productos se descubrieron mediante las denuncias de los clientes y fundamentalmente por las inspecciones que realiza el Iname en las farmacias.Estos trabajos determinaron que el 82 por ciento de los genéricos falsos analizados por el instituto no se corresponden con las especificaciones, dijo el director del organismo, Carlos Chiale.
"Esto es muy grave porque entre la dosis tóxica y la terapéutica hay poca diferencia, con lo que cualquier alteración de la fórmula los convierte en un riesgo", dijo el profesional.
Los remedios fabricados así más difundidos son antibióticos, antiepilépticos, antiespasmódicos, diuréticos, analgésicos y psicofármacos.
En el allanamiento de ayer, el juez Eduardo Daffis Niklison ordenó la clausura de la farmacia y la detención del matrimonio dueño del negocio, de los encargados de fabricar los genéricos y de un supuesto vendedor.
Laboratorios que nadie controla
Desde hace cuatro años funciona la Comisión de Fiscales, que se dedica a perseguir la adulteración de medicamentos. El trabajo de los investigadores del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname), la Policía Federal y los fiscales permitió erradicar prácticamente la falsificación de remedios. Hubo detenciones y se decomisaron las máquinas, dijo el fiscal Norberto Quantín, que lidera ese grupo de fiscales.
Ahora resurgió una modalidad delictiva coincidentemente con la aprobación de la ley de genéricos, que pasa por la falsificación de remedios legales. "No son imitaciones, sino algo que lleva el nombre de la monodroga, que elaboran farmacias a escala industrial", dijo el fiscal. Explicó que las farmacias sólo pueden hacer recetas magistrales, que son preparados realizados a medida para cada paciente.
"En un allanamiento encontramos 800.000 píldoras. Es un riesgo para la salud, porque tener 800.000 grageas falsas es como tener 800.000 balas. Estos laboratorios no están controlados por el Estado y no tienen la higiene necesaria", dijo el fiscal.
Denuncias de médicos
Muchas de las 20 causas en que se investiga esta modalidad se iniciaron por médicos conscientes que advirtieron que el remedio que les recetaron a sus pacientes les provocaban efectos dañinos o directamente ponían en riesgo su salud.
El doctor Carlos Chiale, director del Iname, explicó que estos medicamentos "no son genéricos, ni similares, ni copias, son ilegítimos".
El trabajo del Iname consiste en retirar muestras de las farmacias, analizar los productos y verificar que se cumpla con las especificaciones, sobre todo en los medicamentos críticos, donde una leve la variación de la dosis puede convertirlos en perjudicial.
Esta modalidad había sido descubierta por el Iname hace seis años y ahora está volviendo a resurgir.
Cómo prevenirse y qué hacer
Compra: adquirir los medicamentos directamente en farmacias de confianza
Especificaciones: el cliente debe revisar que el envase contenga el nombre del laboratorio, el de la droga, la fecha de vencimiento, el número de lote y, fundamentalmente, el número del certificado de autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
Denuncias : ante la duda de que se esté ante un medicamento genérico falsificado se puede consultar al 0800-3331234 ANMAT Responde, que recibe denuncias. Si se justifica se puede enviar el remedio a analizar.
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