
Allí donde los zapatos no duelen ni aprietan
Son más caros, pero más originales. Y siempre cómodos
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Para pisar fuerte, nada mejor que un zapato personalizado, a la medida del pie. Sea por problemas físicos (juanetes, dedo martillo, arco vencido o sobrehuesos en los talones, por ejemplo), por necesidad de medio punto o un número distinto a los estándares (33 o 42, para mujeres, y 47, para hombres; o un 36 con ancho 38) o, por el simple gusto de cambiar y combinar colores fuera de lo común o materiales poco convencionales. Alternativas a pedido, para dejar huella.
La diseñadora Sylvie Geronimi (4774-5408, sylgero@hotmail.com) es una de las más especializadas del mercado. Su estricto trabajo a medida no deja nada librado al azar, pero sí a su imaginación. Sus diseños combinan muchos colores, “rosa con verde agua; violeta con beige; bordó y coco; verde metalizado, bordó y negro”. Empeñada en que la gente camine cómoda y segura, su trabajo comienza tomando las medidas del pie, luego realiza una horma especial y el molde, elige los materiales y colores, la punta y el taco. Resolver problemas con estilo (clásico y colorido) es su métier. “Recibo mucha gente derivada de traumatólogos o kinesiólogos. Mis zapatos no son ortopédicos, sí adaptables. Siempre de cabritilla importada y suela; esta temporada, con picado a full.”
¿Qué problemas se pueden resolver con un zapato a medida? Geronimi enumera: diferencias en la cadera, que hacen que una pierna sea más corta que la otra, lo que incide en la altura del taco y, a veces, en el ancho del pie; otros derivados de secuelas de poliomielitis; tendones más chicos, producto de intervenciones quirúrgicas para resolver un traumatismo; juanetes; artrosis; ojos de gallo, sobrehuesos en los talones. Y hay quienes tienen el arco y el metatarso desplazados. “Lo básico es aconsejar un modelo que quede bien. Para el juanete, uno ancho, no escotado, liso, clásico; una guillermina con presilla baja es ideal, igual que un abotinado de dos ojales para retener el pie en el empeine. Los mocasines de capellada baja también son para estos casos. Como éste es uno de los problemas más comunes, hago una tirada de modelos que se adaptan para cubrir los juanetes o los dedos martillo.” Según su estilo y a pedido, con 25 días de anticipación, de todo; desde 280 pesos.
Adaptaciones
Un par 37 con ancho 39; un pie de un número distinto del otro; un taco diferente, y un color en especial. Algunas de las variantes que ofrece Perugia Bottier. “Para nosotros, los pedidos están a la orden; más bien -dice Bruno Bruni, a cargo de la boutique de avenida Alvear 1866-, cada pedido es una orden que resolvemos en 15 días, con prueba y todo”.
Esta división de Perugia Express fue especialmente creada para los pedidos especiales. Los más frecuentes: cambio de color, para combinar con un vestido, por ejemplo; hormas más anchas para resolver problemas de juanete o dedo martillo, y un taco fino por ancho, o más bajo, por ejemplo. “Nuestros zapatos están hechos a mano y se corrigen las hormas para ofrecer la comodidad necesaria en altura, ancho, taco y color. La colección actual propone hormas en punta, con tacos estiletes en camel, colorado, celeste, rosa y marfiles. A partir de esto hacemos adaptaciones a gusto, ofrecemos cualquier cabritilla y telas; en caso de seda, raso, gasa u organza, lo trae cada clienta.” Desde 370 pesos.
Para elegir a gusto y piacere, Rallys ofrece una amplia gama de colores y materiales. “Es lo que más se pide, para combinar con un traje o vestido. No forramos zapatos, sino que lo hacemos en tela como si fuera de cabritilla”, comenta Rally Pliauzer. Para los pies con problemas, recomienda usar zapatos con plantillas acolchadas, que incluyen goma Eva. El pie chico, 34, o uno grande, 41, son otras de las habituales demandas; Rallys hace cualquier número faltante de los modelos existentes; presenta hormas con tacos de 6 cm, que muchas suelen pedir que se eleve a 8,5. Usa cabritillas italianas y españolas en variedad de tonos y, si no está el color que se prefiere, tiene sintéticos símil cuero. Rallys trabaja a medida en los locales de avenida Santa Fe 1401 y Posadas 1171; de 100 a 200 pesos, en 20 días. Cambio de material, color y almohadilla especial, 50 pesos más.
Para elegir a gusto
Ricky Sarkany (Cramer 3664) dice que tiene una clientela cautiva gracias a su oferta de medidas: largos, anchos, alturas del empeine y de distintos tacos, más dos tipos de suela y capelladas de colores. “En función de la anatomía de cada pie por calzar se recrea una horma en madera, se hace la moldería, se elige el material y color de acuerdo con los diseños de la colección. Se puede optar por una punta y taco determinados y se arma; se deja como un guante por probar y los ajustes finales. Esa horma es de la clienta -es virtual, se le dan las especificaciones, no más- y se repite para cuanto zapato se quiera; hasta lo puede encargar por teléfono. Generalmente se adecuan hormas existentes, con un cargo del 10% sobre el modelo, pero si se hace una en particular tiene un costo desde 200 pesos”, explica Sarkany.
La firma de María (Libertad 1661), de María Conorti, propone un completo catálogo de materiales: descarne, gamuzas, reptiles, pelo de pony, cueros de oveja y avestruz, y cabritillas lisas caladas, grabadas y metalizadas; en telas, terciopelos o rasos, glitter, lino y denim y hasta suela de color. Para todos los gustos, y no ahorra en colores. Los problemas en los pies los resuelve con la cabeza: “La medida justa está entre lo que quiere la clienta y lo que me gusta: combinar materiales, como gamuza o raso con cuero, plumas y gamuza, telas y cueros. Adapto hormas en caso de zapatos cerrados y uso plantillas para sandalias. Cambio punteras y saco talones a pedido, y ofrezco el medio punto. Los zapatos especiales para novias son un clásico. El 15% de lo que trabajo es a medida y cuesta 20 pesos más”.
Del zueco al modelo-objeto
Un zapato con una gran punta redonda (tipo payaso) fue el punto de partida de Lorena Calandri (lorenacalandri@hotmail.com); con esa horma ganó un concurso en Italia. Desde entonces, realiza zapatos en forma artesanal: botas con base de zapatillas; zuecos con plataformas de hasta 10 centímetros; zapatos de brocato o de cuero calado y de distintos colores; algunos con cabritilla hecha con cuero tejido en telar y otra con soga y arpillera; tacos y puntas de metal, y botas con empeine a la vista.
Los zuecos tejidos son la particularidad de Valeria Scarpati (valeriascarpati@hotmail.com). “Una suerte de pantufla muy confortable”, dice. Se trata de un zapato de horma ancha que cubre cualquier pie problemático y es unisex. Está tejido en hilo de algodón y nylon de colores (turquesa, verde, fucsia y blanco; en invierno, lana flamé) sobre cuero. Su interior está forrado.
La propuesta de Verónica Santesteban (Galería Promenade, avenida Alvear 1883, local 14) es un zapato-objeto con piezas antiguas y otras artesanales (hebillas de alpaca con turquesas aplicadas o tacos cincelados, por ejemplo). Explica que se trata de pequeñas esculturas con tallados y aplicaciones poco comunes. Suma otros accesorios como carteras y fajas o, de presentarse la ocasión, los que quiera el cliente.
Equilibrio entre técnicas y formas
“Los que piden zapatos a medida saben lo que quieren”, dice Marcelo Ríos. Las generosas y cómodas hormas de Besteedo (El Salvador 4865), su marca, resultan de técnicas viejas que buscan formas distintas con materiales no convencionales. “El fondo de mis zapatos son de TR, compuesto similar a la goma, más durable y liviano. Cada vez estoy más cerca de definir una línea de zapatos realizados con cuero ecológico; en tanto, les doy prioridad a la buena capellada y los forros. Uso distintos tipos de suela: la de zapatillas en zapatos, por ejemplo, y hago borceguíes del 35 al 44.”
Pilar Arana, desde su reciente A Dúo, boutique de Posadas 1169, también trabaja a medida; su experiencia en zapatos para novias y fiestas le permite innovar con materiales, terminaciones a mano, como bordados y colores. “Cuando digo medida digo diseño y, en particular, geométricos. A partir de una horma, juego con la moldería y, con la clienta, defino un modelo personalizado”, dice Arana.
Eugenia Sinjovich y Julieta Marán son las creadoras de Sima (Gurruchaga 2085, 1º C). Colores contrastantes, calados (números, estrellas, corazones...), costuras zizag a la vista y telas estampadas (con letras de tango, por ejemplo), sus propuestas a medida (en anchos y largos, del 35 al 40; se adaptan a tobillos y empeines especiales). En una semana; desde 68 pesos.
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