Así fue el protocolo para la eutanasia de la joven española Noelia Castillo Ramos
La joven parapléjica murió tras recibir una inyección; su padre había presentado un recurso para frenar el procedimiento
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Noelia Castillo Ramos, la joven parapléjica de 25 años que había solicitado la eutanasia, murió este jueves tras recibir una inyección para terminar con su vida. Se convirtió así en la persona más joven en recibir ayuda para morir legalmente en España, un país que quedó conmocionado ante su pedido de muerte, que inició dos años atrás.
La joven había recibido un mes antes, por unanimidad, el aval del organismo público que vela por que se aplicara correctamente la eutanasia en Cataluña, España.
El proceso está estrictamente protocolizado e incluye varias decisiones del paciente a medida que se desarrolla. El objetivo principal es que la víctima no sufra durante el proceso. Quien se somete a la eutanasia puede decidir si el procedimiento se realiza en su domicilio o en un hospital y si es el paciente o los profesionales de la salud quienes aplican el tratamiento letal.

La eutanasia se realiza a partir de una combinación de fármacos, que son ansiolíticos, anestésicos, inductores del coma y bloqueantes musculares, informó el diario El País. El paciente puede decidir si son administrados por vía oral o por inyección. Además, los profesionales de la salud deben llevar otro kit de medicamentos, para evitar que el paciente sufra en caso de que alguna medicación fallara en el proceso. En tanto, el paciente puede revocar su decisión en cualquier momento, informó ABC.
Noelia falleció esta tarde en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Barcelona, donde vivía. Pasó las horas previas junto a su familia, en particular junto a su madre, su abuela e incluso su padre, que se opuso fervientemente a la decisión de su hija.
Aun así, decidió que quería morir sola: no deseaba que el último recuerdo que tuviera su familia fuera verla cerrar los ojos. “Les he dicho a la familia que están invitados a venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección. No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”, había dicho, reportó El País.
Estuvo acompañada en todo momento por los profesionales sanitarios, como dicta la ley española. Noelia recibió la combinación de fármacos, que se administran paulatinamente, por vía intravenosa. “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”, manifestó en un programa de la televisión española.
Paso por paso
Una vez que se define el lugar en el que el paciente se realizará la eutanasia, los profesionales de la salud le ofrecen ansiolíticos por si quiere sentirse más tranquilo antes del procedimiento. En el caso de la administración intravenosa, el tratamiento continúa con la aplicación de un anestésico conocido como lidocaína, que bloquea las señales nerviosas de dolor.
Luego se procede a disminuir el nivel de consciencia con el midazolam, una benzodiazepina que tiene efectos sedantes y ansiolíticos, por lo que relaja al paciente y, en general, lo duerme. El midazolam también adormece la vena, algo clave para la aplicación del siguiente fármaco, el propofol, que puede irritarla.

El propofol se usa comúnmente en cirugías o para sedar pacientes en procedimientos de emergencia. En la eutanasia se utiliza en dosis mucho mayores para inducir el coma profundo, en donde el paciente no sufre. En general, el coma es de tal profundidad que es común que el paciente deje de respirar en esta etapa del procedimiento. En los casos en los que el paciente decide administrar el tratamiento por su cuenta, los profesionales de la salud le indican que abra una llave de la bomba de infusión del fármaco que le inducirá el coma.
El último fármaco es el rocuronio, que paraliza los músculos y se asegura, si el propofol no lo hizo, que el paciente deje de respirar. Cuando esto ocurre, los órganos dejan de recibir oxígeno y comienza a fallar, hasta que el corazón deja de latir y el paciente muere. El procedimiento no suele durar más de 30 minutos. Legalmente hablando, en España, todas aquellas muertes por eutanasia son clasificadas como muerte natural.
La historia de Noelia
Noelia fue víctima de una agresión sexual múltiple y, a raíz de ese episodio, intentó quitarse la vida el 4 de octubre de 2022. Sin embargo, el calvario que ya vivía empeoró: sufrió una grave e irreversible lesión medular completa, una paraplejia que la inmovilizó de la cintura para abajo y le provocó fuertes dolores neuropáticos e incontinencia.

Fue tras ese diagnóstico que en 2024 se decidió a solicitar la muerte asistida. Su caso abrió un profundo debate social y un camino judicial arduo. Aunque inicialmente su pedido fue aprobado por los organismos médicos correspondientes y el aval de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, su padre se manifestó en contra de la decisión junto con la organización Abogados Cristianos.
Presentó distintos recursos judiciales para impedir el procedimiento y desencadenó una serie de resoluciones en la Justicia que demoraron la eutanasia durante casi dos años. El proceso atravesó diferentes instancias hasta que, finalmente, se despejó de manera definitiva el camino para que la joven pueda acceder a la prestación.
Su decisión generó conflictos dentro de la familia: mientras su padre se negaba a aceptar la eutanasia de su hija, su madre argumentaba que, aunque no estaba de acuerdo, la apoyaba por completo y que planeaba acompañarla.
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