
Ayurveda: una ciencia milenaria muy en boga
Se impone la doctrina del equilibrio mente-cuerpo
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Años atrás, a la doctora Yolanda Belmonte se la encontraba en horarios insólitos en los claustros de las terapias intensivas, su especialidad medicinal.
Hoy esta médica clínica está abocada al tratamiento de la medicina ayurvédica en su consultorio de zona norte.
El ayurveda consiste en un plan integral para mantener y restablecer el equilibrio entre la mente y el cuerpo.
Ese balance se busca a partir de la alimentación saludable, la actividad física, las rutinas cotidianas, la armonía mental y el desarrollo espiritual junto con el apoyo de hierbas medicinales y de técnicas de desintoxicación y rejuvenecimiento.
Entre los postulados del ayurveda se encuentran los siguientes:
- Existe una equivalencia entre el universo o macrocosmos y la persona o microcosmos;
- toda experiencia positiva o negativa a nivel corporal tiene su efecto sobre la mente, y viceversa;
- así como la verdad es infinita y única para cada persona, los tratamientos posibles son infinitos y específicos también para cada paciente;
- la mejor medicina es la que cura al paciente;
- todo alimento es remedio y cada remedio es alimento;
- sus bases filosóficas se rigen por la teoría de los cinco elementos (éter, aire, fuego, agua y tierra) de la Tridosha (Vata, Pitta y Kapha) o de los tres tipos corporales, los siete dhatus o tejidos, los tres malas o productos de excreción y la trinidad de la vida, conformada por cuerpo, mente y espíritu.
La farmacología ayurvédica incluye más de 5000 formulaciones distintas, las cuales se han ido desarrollando a lo largo de milenios. Según los especialistas, se ha comprobado su efectividad, tolerancia y seguridad. La Organización Mundial de la Salud ha incluido los remedios ayurvédicos como una rama tradicional de la medicina.
El ayurveda pone énfasis en la búsqueda o el mantenimiento de una vida saludable a través de recomendaciones de un régimen cotidiano, una conducta austera, regulaciones dietéticas según los cambios estacionales, instrucciones relacionadas con el sueño y la sexualidad, y otros temas similares de la vida de todos los días.
De esta forma –dicen los expertos– se está entra en sintonía con los ritmos cósmicos de la naturaleza.



