
Los bebés de entre 4 y 6 meses respiran principalmente por la nariz, por lo que una obstrucción nasal puede interferir con su descanso y bienestar
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La lactancia materna durante los primeros meses de vida puede verse afectada por un factor que en ocasiones pasa inadvertido para las familias: la congestión nasal del bebé. Debido a que los menores de entre 4 y 6 meses respiran principalmente por la nariz, cualquier obstrucción en las fosas nasales puede dificultar el proceso de alimentación.
La relación entre respiración y lactancia cobra especial importancia durante las primeras etapas de vida, cuando los bebés dependen en buena medida de una adecuada coordinación entre la respiración, la succión y la deglución. De acuerdo con el International Journal of Pediatrics, durante los primeros meses los bebés respiran principalmente por la nariz mientras se alimentan. En ese contexto, una congestión nasal puede hacer que las tomas sean más difíciles y afectar tanto la alimentación como el descanso.

“Muchas veces los padres creen que las dificultades durante la lactancia están relacionadas únicamente con el agarre o la producción de leche. Sin embargo, la congestión nasal también puede influir”, explica la doctora Pilar Hoyos, médico pediatra.
La especialista señala que identificar este tipo de dificultades de manera oportuna puede contribuir a que las tomas sean más cómodas para el bebé. Según Hoyos, mantener una adecuada higiene nasal puede favorecer la respiración y contribuir al bienestar tanto del menor como de la madre.
Uno de los aspectos que los especialistas llaman a observar son los cambios que pueden presentarse durante la lactancia. Entre las señales de alerta se encuentra que el bebé se desprenda del pecho para poder respirar, que realice pausas frecuentes durante la toma o que tarde más tiempo de lo habitual en alimentarse. Las dificultades para dormir también pueden ser una señal relacionada con la congestión nasal.
Estos comportamientos pueden pasar inadvertidos o atribuirse exclusivamente a dificultades propias de la lactancia. Sin embargo, la respiración nasal puede tener un papel importante en la manera en que el bebé coordina los diferentes movimientos necesarios para alimentarse.
Un estudio publicado en la revista científica CoDAS (Communication Disorders, Audiology and Swallowing) encontró que un adecuado flujo respiratorio nasal se asocia con una mejor posición de la lengua y los labios. Estos elementos son fundamentales para una lactancia efectiva.

La atención a la salud nasal, por tanto, no se limita a aliviar una molestia respiratoria. Mantener despejadas las fosas nasales puede facilitar que el bebé respire mientras se alimenta y, de acuerdo con los estudios citados, favorecer las condiciones necesarias para una adecuada coordinación durante la lactancia.
Ante la presencia de congestión, los especialistas recomiendan mantener una adecuada higiene nasal. Si la obstrucción persiste, la recomendación es consultar al pediatra para determinar la atención necesaria.
El efecto de la higiene nasal sobre algunos de estos aspectos también ha sido analizado en menores de dos años. Un ensayo clínico publicado en el Turkish Journal of Medical Sciences encontró que la irrigación nasal con solución salina o agua de mar ayudó a mejorar la congestión, la alimentación y la calidad del sueño en menores de dos años que presentaban una infección respiratoria alta.
La evidencia pone de relieve la importancia de observar de manera integral las dificultades que pueden presentarse durante la lactancia. Una toma prolongada, las pausas frecuentes o que el bebé se desprenda del pecho para respirar pueden estar relacionadas con una obstrucción nasal y no necesariamente con problemas de agarre o producción de leche.
En este escenario, la higiene nasal aparece como una de las medidas recomendadas para favorecer una respiración más confortable durante los primeros meses de vida. La atención a este aspecto puede ser especialmente relevante debido a la forma en que los bebés coordinan la respiración y la alimentación.
En este contexto, compañías como Axon Pharma señalan que entre las alternativas para la higiene nasal de los lactantes hay productos como Marimer Baby, una solución de agua de mar estéril diseñada para la limpieza de las fosas nasales, cuyo uso está orientado a ayudar a mantener despejadas las fosas nasales cuando se presenta congestión.

La salud nasal, de esta manera, constituye otro de los aspectos que pueden incidir en la lactancia durante los primeros meses de vida. Aunque las dificultades para alimentar a un bebé suelen asociarse inicialmente con factores como el agarre o la producción de leche, los especialistas citados destacan que una adecuada respiración también puede ser relevante para que el menor pueda alimentarse y descansar con mayor comodidad.
Por ello, ante signos como pausas frecuentes durante las tomas, desprendimiento del pecho para respirar, mayor tiempo para alimentarse o dificultades para dormir, la recomendación es prestar atención a una posible congestión nasal y, cuando esta persista, consultar con el pediatra.
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