
Buscan un calamar gigantesco en las profundidades del mar
Habita a más de 1000 metros y su conducta es incierta; esperan documentarlo
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Madrid.- La criatura que inspiró a Julio Verne para crear el monstruo que ataca al Nautilus en "Veinte mil leguas de viaje submarino" o la que describen las leyendas del lago Ness, en Escocia, podría perder su fantasía. A partir de hoy, una costosa expedición científica española navega en el mar Cantábrico para dar con un calamar gigante que supera los 20 metros de largo y del que se acumulan indicios de existencia desde hace tres años.
Hasta hoy es el invertebrado de mayor tamaño, con ojos del tamaño de sandías y tentáculos de 15 metros. Su nombre científico es Architeuthis y la obsesión por observarlo en su hábitat desató una carrera entre entidades como el Smithsonian Institute, de Washington, y el National Geographic, que gastaron millones en el intento. Pero fue en vano: "Nadie ha visto jamás uno vivo", dijo Mario Rasero, biólogo del Instituto Oceanográfico de España.
No se trata de animalitos fáciles. Habitan a más de 1000 metros de profundidad, donde no llega la luz natural y la presión es de 80 atmósferas. "Un mundo más desconocido que Marte", según opinó Fernando González Sitges, jefe de la expedición española.
Costumbres poco claras
Menos aún se sabe sobre el temperamento del bichito. Para algunos, es un carroñero pasivo que medra en la profundidad abisal. Otros estudiosos, en cambio, aseguran que es un depredador agresivo, que no les hace asco ni a los cachalotes de hasta 20 metros de longitud, según huellas de poderosas ventosas encontradas en la piel de varios ejemplares.
De ser cierta, esta última hipótesis podría complicar la tarea ya de por sí delicada en el fondo del mar. Pero los científicos españoles cuentan con una ventaja sobre sus predecesores en la carrera: la sospecha de haber hallado un sitio que podría albergar una colonia de estos cefalópodos.
Se trata del caladero de Carrandi, a 55 kilómetros de la costa de Gijón, donde en los últimos tres años se registraron ocho hallazgos de restos de calamar gigante.
Con un costo superior al millón de euros y el aval de organizaciones universitarias y científicas, el barco oceanográfico Investigador cumplió sus aprestos finales en Vigo.
Lleva tres robots teledirigidos y cámaras móviles, similares a las que mostraron los restos del Titanic en el fondo del mar. Los equipos sumergibles enviarán sus señales a un centro receptor a bordo.
Todo muy bonito, pero... ¿cómo harán para atraer al calamar gigante? "Con un recurso de pescadores", dijo González Sitges. Se trata de una carnada preparada con más de una tonelada de pescado, a la que se agregan tres cebos, uno acústico -con pulsos de baja frecuencia que simulan una pelea entre grandes animales marinos-, otro orgánico -que emite un aroma preparado por pescadores expertos-, y un tercero, luminoso.
Junto con los científicos viaja un equipo de documentalistas que, si tiene suerte, producirá una película con lo que el calamar quiera mostrar de sí. Si se decide a aparecer.
La expedición durará 15 días, se preparó durante meses y nadie habla de pescar. Porque, entre lo poco que se sabe del Architeuthis figura que su carne resulta absolutamente indigesta: tiene tal carga de amoníaco que sólo probarla podría resultar una experiencia penosamente inolvidable.
Desde ese punto de vista, al menos, la especie estará tan a salvo como en el fondo del mar.





