
Cada vez menos homosexuales se unen civilmente en la ciudad
En 2003 eran el 70% de las parejas; hoy son el 20%; reclaman el matrimonio gay
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En 2003 se anunció como una figura revolucionaria que se incorporaba en la legislación local. La unión civil porteña fue la primera en América latina en legalizar las uniones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, pese a las predicciones, desde que se instauró son cada vez menos los homosexuales y lesbianas que se valen de ella para unirse ante la ley.
En lo que va de 2008 fueron 73 las parejas de hombres que tramitaron la unión civil en toda la ciudad. Las parejas de mujeres fueron sólo 24 y hubo meses, como octubre, en los que directamente no se celebró ninguna unión.
La tendencia hacia la baja viene registrándose desde el año posterior a la sanción de la ley. En un comienzo, las uniones de personas del mismo sexo representaban el 70% del total. Ahora, la proporción se invirtió: sólo el 20% son celebradas entre hombre-hombre o mujer-mujer.
Es más, las parejas de homosexuales representaron la mitad de las uniones de las protagonizadas por heterosexuales desde que rige esta nueva figura legal.
Si bien ese último número viene creciendo (en los primeros tres años sólo fueron 120 las parejas heterosexuales que la tramitaron y en lo que va del año fueron 210), siguen siendo pocas en relación con las que solicitan un certificado de convivencia que, en promedio, representan más de 900 por mes, según datos del registro civil porteño, mientras que 1200 son las parejas que contraen matrimonio en ese lapso.
Marcelo Suntheim y César Cigliutti son secretario y presidente, respectivamente, de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). También son los primeros hombres en legalizar su unión: lo hicieron el viernes 18 de julio de 2003 en el registro civil de la calle Uruguay, por estos días, completamente remodelado.
"Que disminuya el número de parejas homosexuales o lesbianas era esperable. La mayoría tramitó la unión civil cuando era una novedad. El aporte que hicimos a la sociedad fue impulsar una ley que no discrimina y que también permite a parejas heterosexuales convalidar su unión y tener derechos ante la ley", dijo Cigliutti. Hace dos meses y medio, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó un proyecto de ley que busca garantizar en el orden nacional el derecho a gays y a lesbianas de reclamar una cobertura de obra social para su pareja.
Actualmente, la figura rige en la ciudad de Buenos Aires, así como en Río Negro y en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz.
En septiembre pasado, la Cámara de Diputados aprobó con 132 votos en favor, 3 abstenciones y 3 negativos el proyecto de las diputadas Silvana Giudici (UCR) y Delia Bisutti (ARI), que reconoce el derecho de compartir la obra social para parejas del mismo sexo.
El proyecto había perdido estado parlamentario en diciembre de 2007 y fue presentado nuevamente el 3 de marzo pasado. "Este el primer proyecto que tiene sanción de una de las cámaras, por el que se reconoce en el nivel nacional a nuestras parejas", apuntó Cigliutti.
Heterosexuales
En el registro civil porteño se informó que la mayoría de las parejas heterosexuales que tramitan la unión civil lo hacen con el propósito de obtener un crédito o una cobertura médica en la misma obra social o empresa de medicina prepaga. En general, no lo toman como una ceremonia de casamiento civil, sino más bien como un trámite.
María Freire es una de ellas. El año pasado, poco antes de que naciera su hija, concurrió al registro civil con Guillermo Wencelblat, con quien convivía desde hacía tres años. "Realmente fue un trámite. No nos lo planteamos como un casamiento. Es más, como teníamos que llevar testigos, les pedimos a la señora que trabaja en casa y a unos amigos..., todo medio improvisado.
"Nuestro objetivo era tramitar el carnet de la obra social. Cuando salimos del registro civil, no hubo una lluvia de arroz ni familia esperándonos. Sólo fuimos a almorzar todos juntos a un restaurante peruano. No lo sentimos como una boda, pero fue lo más cercano a un casamiento que vivimos y nos dio un poquito de emoción", contó María.
Proyecto de matrimonio
En mayo pasado, la directora del Inadi, María José Lubertino, presentó un proyecto de ley para permitir el casamiento entre personas del mismo sexo.
La iniciativa está inspirada en la legislación que existe en España, Holanda, Bélgica, Canadá y Sudáfrica, además de haberse instrumentado en dos Estados norteamericanos.
Propone modificar el Código Civil y establecer el derecho de mujeres y de hombres de casarse con una persona de su mismo sexo, en igualdad de condiciones con quienes forman parejas heterosexuales, con el fin de poder adoptar hijos, heredar, poseer bienes gananciales, adherir al sistema de seguridad social y recibir pensión, todos derechos del matrimonio.
Diferencias
- La unión civil. Reconoce a los integrantes de una pareja algunos beneficios del matrimonio: la inscripción en las empresas de medicina prepaga y en las obras sociales, derecho de solicitar un crédito en conjunto o tomar vacaciones en el mismo período.
- El matrimonio. Algunos de los derechos matrimoniales de los que no gozan quienes se unen civilmente son el de adoptar, de heredar y de exigir la división de bienes gananciales en caso de separación.
- El certificado de convivencia. Acredita la unión de hecho entre personas de distinto sexo para incorporar a la pareja en la obra social, solicitar asignaciones familiares, requerir la incorporación de hijos a comedores escolares, el cese de actividad autónoma para jubilación o la baja de monotributo. Se tramita en el registro civil y, para ello, los dos deben tener el mismo domicilio en el documento.
Más separaciones entre mujeres
En total, se tramitaron 40 desuniones civiles. Diez fueron parejas entre mujeres las que disolvieron su vínculo, contra sólo dos parejas de hombres. La ley establece que una vez deshecho el vínculo, no se verá afectada la situación patrimonial de los contrayentes. Las 28 desuniones restantes corresponden a heterosexuales.





