
Campeones de boxeo signados por la tragedia
Varios protagonizaron accidentes de tránsito
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Como si fuese una marca del destino, los más populares campeones argentinos de boxeo se cruzaron en sus vidas con trágicos accidentes automovilísticos. La velocidad de sus manos fue aplaudida sobre los rings, los transformó en ídolos masivos y los hizo conocer el dinero grande, ese que puede hacer trastabillar a espíritus inquietos. La aceleración sobre automóviles, en cambio, les quitó todo. A algunos la propia vida. Otros cargan muertes ajenas por esa tendencia, natural de todos los deportistas, de ir siempre rápido por la vida.
Rodrigo "La Hiena" Barrios chocó en Mar del Plata con la realidad de un mundo que no está hecho de peleas homéricas, sino de personas normales que cruzan la calle. Sucesos similares padecieron antes Carlos Monzón, Víctor Emilio Galíndez y Jorge Castro. Cada caso tiene su diferencia, aunque no deja de llamar la atención que a todos los unan la fama y la tragedia.
Carlos Monzón pisó el acelerador a fondo para volver a la prisión. El 8 de enero de 1995 el máximo campeón mundial que tuvo el boxeo argentino se apuraba por regresar a la Unidad Penitenciaria de Las Flores, donde tenía salidas de fin de semana cuando cumplía una condena a 11 años por el homicidio de Alicia Muñiz. En una ruta santafecina terminó su historia, que supo de grandes éxitos deportivos y de la peor caída humana.
Antes había partido Galíndez, ese campeón mediopesado que en cada pelea mundialista transmitía una imagen de guapo invencible. El tentó a conciencia la suerte de la velocidad. Buscó hacerse un lugar en el automovilismo, donde la aceleración es buscada, permitida y festejada. El 26 de octubre de 1980 el Turismo Carretera compitió en el autódromo de 25 de Mayo. Allí estuvo el bravo Galíndez como copiloto de Antonio Lizevich. Su coche quedó fuera de la carrera y caminaban de regreso a los boxes cuando un despiste ajeno acabó con sus vidas. La muerte es una posibilidad que acompaña al automovilismo profesional. El riesgo, una elección.
En las calles es diferente. Acelerar es una opción a la que nadie obliga. A "Locomotora" Castro le gusta la velocidad. En 1995, cuando su carrera lo convertía en el pugilista más idolatrado, se accidentó en la ruta santacruceña 12, cerca de su natal Caleta Olivia. Una de las mujeres que lo acompañaban falleció en esa colisión. Diez años después, cuando sus peleas legendarias eran recuerdo, embistió un árbol en Puerto Madero. Tuvo lesiones en un pulmón y en varias costillas. Estuvo en coma.
En el momento de sus últimos combates de renombre, Castro consiguió asociarse como rival con la leyenda de Roberto "Mano de Piedra" Durán. El panameño empezó a frecuentar la Argentina y en octubre de 2001 tuvo un grave accidente en la avenida 9 de Julio.
Trágico, en cambio, fue el final de José María Gatica. Del Luna Park, Perón y la riqueza a la venta ambulante para subsistir, sin escalas en poco más de diez años. Un colectivo lo mató sin gloria cerca del estadio del Club Independiente.





