
China celebra los 2550 años del nacimiento de Confucio
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PEKIN.- Por estos días China celebra el cumpleaños de un hombre tan vasto, casi tan antiguo como ella misma: Confucio, el sabio y filósofo que organizó el Estado y la sociedad chinos, nació hace 2550 años.
Tan influyente para esta parte del mundo como Aristóteles para Occidente, Kong Fu Zi, el maestro Kong, rebautizado como Confucio gracias a los jesuitas, es quizá más perdurable que el filósofo griego.
Desde su muerte, en el año 479 a.C., su doctrina ética y filosófica se convirtió en la ideología oficial de los monarcas que gobernaron China durante casi toda su historia.
Y pese a que la revolución democrática de 1911, la comunista de 1949 y, en particular, la cultural de los años 60 calificaron sus enseñanzas de reaccionarias, muchos chinos, aun sin saberlo a veces, viven de acuerdo con las reglas que este contemporáneo de Buda proclamó en sus tiempos.
Confucio tuvo la vida de los profetas, sin convertirse en abanderado de una nueva religión. Nació en el 551 a.C., en el actual pueblo de Qufu (Estado de Lu), provincia de Shandong.
Hijo de una familia aristocrática venida a menos, fue sirviente en una casa noble y a los 22 años fundó una escuela. Comenzó a ser consultado por el monarca local, en cuya administración ocupó algunos cargos antes de renunciar e irse a vagar por China, acompañado por sus seguidores, durante 13 años. Volvió a Lu, donde pasó los últimos cinco años de su vida enseñando.
Reglas de convivencia
Sus discípulos reunieron sus enseñanzas en nueve textos, los Cinco Clásicos y los Cuatro Libros , que siguen siendo la base, pese a 2550 años de una historia llena de cataclismos y 50 años de negación comunista, de lo que en Occidente se conoce como "el modo de vida chino".
Confucio reinterpretó a los clásicos de su tiempo, rescatando algunos principios básicos, y emprendió una vasta sistematización de las reglas para vivir en sociedad.
Más que una filosofía, su obra es una suerte de minucioso código ético, normas que a veces repetimos sin saber a quién pertenecen (por ejemplo: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti mismo").
Las reglas rigen la relación entre padres e hijos, entre marido y mujer, y entre soberano y súbditos. Incluyen rituales meticulosamente descriptos para el matrimonio, los entierros y las ceremonias públicas, y una "vía" para que el individuo perfeccione a lo largo de su vida la bondad inherente al género humano, encarando cada acto cotidiano como un campo para trascender.
El primer monarca que unificó China vio un peligro en los llamados de Confucio a que el soberano fuera recto y ordenó quemar todos sus libros y matar a sus seguidores.
Sin embargo, desde la dinastía Han (206 a. C.) -los gobernantes por "mandato del cielo"- se entendió que el conformismo que pregonaba les venía como anillo al dedo.
Para Confucio, los súbditos deben obedecer al soberano, el hijo reverenciar al padre, la esposa someterse a su marido.
Desde entonces, y hasta 1911, por más de dos mil años el confucianismo fue ideología de Estado y base para los exámenes del servicio civil. Y, sobre todo, delineó los cánones para la vida en sociedad.
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