
Cómo y cuándo los padres deben darles dinero a los hijos
No tiene que ser un premio, recomiendan
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De la mensualidad que recibe por parte de su abuela, Francisco Fernández, de 12 años, gasta el 20 por ciento y ahorra el resto. Con ese cálculo, más los "intereses" que recibe por prestarle plata a alguno de los integrantes de su familia, Francisco cree que, en poco tiempo, podrá comprarse ese mouse óptico que tanto quiere.
"De esos 50 pesos gasto diez y lo demás lo guardo. Y cuando mi mamá me pide prestado, si tarda en devolverlo, le cobro intereses: son cinco pesos por demorar un mes", explica Francisco.
Al parecer, Francisco es hábil para los negocios. Pero, ¿tiene la edad suficiente para recibir, manejar y administrar dinero? Ese es el dilema que está en juego: a qué edad y en qué circunstancias los padres deberían darles dinero a sus hijos. Diversos especialistas consultados por LA NACION coinciden en que las primeras experiencias que los chicos tengan con el manejo de la plata serán determinantes en la relación que tendrán con el dinero durante su vida adulta, y que, por lo tanto, no es conveniente que el dinero se convierta en una autoridad capaz de aplicar castigos o premios, o de fijar el límite que los padres no se atreven a poner.
"El dinero es un premio que los demás te dan por hacer las cosas bien. Ese es el principio que rige la vida adulta en nuestra sociedad. Pero con los chicos no es tan sencillo", apunta el economista Martín Krause, docente de la UBA, que escribió un libro llamado La economía explicada a mis hijos .
"Lamentablemente, el dinero muchas veces ejerce la autoridad que los padres no pueden asumir. Darle plata a un hijo porque se portó bien no da buenos resultados. Tampoco restringírsela porque se portó mal. Así, el chico aprende que debe portarse bien por respeto al dinero y no a los padres", señala la psicóloga Eva Rotemberg, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y directora de la Escuela para Padres.
¿A qué edad un hijo está en condiciones de manejar dinero?
Lo primero es que aprenda a sumar y restar. "Los chicos necesitan dinero cuando no están papá y mamá cerca. Es una cuestión de autonomía que aparece cuando van al colegio o empiezan a moverse solos", afirma Susana Contreras, psicóloga y docente de la UCES.
Entre los 5 y los 6 años, están en condiciones de hacer uso del dinero. Saben que sirve para comprar, pero todavía no desarrollaron la habilidad de administrarlo. Esto llegará hacia el final del colegio primario. Es cuando desarrollan la capacidad de especulación. "Allí se empieza a visualizar el ahorro como factor de progreso. Especulan que es mejor juntar las moneditas que van recibiendo para luego comprarse algo más importante", señala Krause.
"Entre los 9 y los 10 años aparece la noción de ahorro. Es positivo no acostumbrar al chico a tener siempre todo. Hay que favorecer ese agujero, ese deseo incumplido. Postergar el deseo los hace crecer", explica Contreras.
Cuando el hijo superó esa edad, es aconsejable darle una suma de dinero semanal, para que aprenda a administrarlo. "Es importante que sepa que, si se lo gasta antes de tiempo, no se le repondrá. Establecer prioridades los enfrenta a tener que elegir qué es lo que más quieren", asegura Krause.
Cuando los chicos son adolescentes, ese dinero puede convertirse en una mensualidad, un ingreso que no dependa de su rendimiento escolar y que no sea el pago por colaborar en tareas del hogar. "Hay una confusión. Para mantener el hogar todos los miembros deben colaborar sin recibir una paga. Eso hace a una familia distinta de una empresa. Además, el dinero, en un medio de extorsión", apunta Rotemberg.
Los especialistas advierten que muchos padres recurren al "no hay plata", en lugar de dar una explicación. "Si es cierto que no hay plata, está bien decirlo. Pero el problema aparece cuando se usa esa muletilla en lugar de decirle: «No, porque no corresponde». La autoridad deja de ser el padre y pasa a ser el dinero", explica Contreras.
"Todos los padres enfrentan un dilema cuando sus hijos les piden plata. Los que no tienen problemas económicos sienten que no tienen argumentos para negárselo, y los que sí, se sienten culpables por no poder dárselo. En ocasiones hay que decir que no para que aprendan a valorar", apunta Rotemberg.
Ocurre que los chicos aprenden del ejemplo de los padres a relacionarse con el dinero. Ellos forjan aspectos de su identidad en función del uso del dinero que hacen los padres. Esto es, cuánto gastan en ellos mismos y en sus hijos, explicó Contreras. "Hay una patología de estos tiempos, un infantilismo con respecto al manejo del dinero. Los padres gastan bastante dinero en los chicos y a veces de una manera inconsistente. Esto va estructurando la psiquis del chico de manera que sienta que sin todas esas cosas está incompleto."
No es poco: una cuarta parte del presupuesto de los hogares porteños corresponde a gastos destinados a los más chicos, según un relevamiento que hizo la consultora de mercado Latin Panel en julio último. En promedio, una familia con un menor de 12 años gasta 3% más que una con hijos mayores. En hogares de menores recursos, se gasta hasta un 8% más. Y hay más: los padres eligen primeras marcas si van a ser consumidas por sus pequeños y, en cambio, eligen por el precio en las categorías de consumo general.
Opinan chicos y padres
Monserrat Salto Lastra, 12 años
- "Si necesito plata, fabrico collares y los vendo en el colegio. En realidad, mis fuentes de ingreso son los dientes y las buenas notas. Dientes ya no me quedan... y cada vez que me saco una buena nota, hay premio."
Mecha, mamá de Monserrat
- "No sé si es bueno darle plata, porque desde que le damos para el quiosco del colegio, desayuna cada vez peor. Si necesita algo, se lo compramos nosotros."
Paula, 8 años
- "Tengo una alcancía. Ahí guardo la plata que me regalan. Lo máximo que junté fueron 100 pesos y se los di a mi mamá para que me comprara un diccionario y una pollera."
Mariana, mamá de Paula
- "Todavía no le damos plata por mes porque es chica. Tampoco estamos de acuerdo con que se les pague a los hijos por colaborar en el hogar. Eso es algo que nos corresponde a todos."
Milagros Sifón, 15 años
- "No recibo plata todos los meses; prefiero pedirles a mis papás cuando necesito salir o ir a tomar algo. Si quiero ropa, vienen conmigo y me compran ellos."
Alejo, papá de Milagros
- "Hace un año, intentamos darle una mensualidad, pero fue un desastre. No le duraba nada; entonces, optamos por darle para las necesidades. Veremos si el año que viene aprende a administrarse mejor."
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