
Condenan a funcionarios por coimas
Aplicaron la máxima pena prevista por la ley al ex subdirector de Medio Ambiente municipal
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La justicia de San Martín dio un nuevo golpe contra hombres de la administración comunal de Malvinas Argentinas. A fines del marzo último el intendente de ese partido del conurbano, Jesús Cariglino, fue sentenciado a seis meses de prisión por desobedecer una orden judicial que le impedía talar los árboles perimetrales del barrio cerrado Cuba. Ahora, tres funcionarios del área de Medio Ambiente del municipio fueron condenados por exacciones ilegales, es decir, por cobrar coimas.
El tribunal oral N° 5, integrado por Adrián Berdichevsky, Francisco Pont Verges y Gabriel Baffigi Mezzotero, impuso a dos de los tres acusados la pena máxima prevista para ese delito, a modo ejemplificador: tres años de prisión efectiva.
Los jueces sostuvieron que era necesario "sancionar con todo el peso de la ley a aquellos funcionarios que, abusando de su cargo, exigen dádivas o prometen omitir el cumplimiento de las normas vigentes; pues no sólo están cometiendo un acto de corrupción pública digno de la mayor repulsa, sino que al mismo tiempo están dificultando en modo concreto el buen funcionamiento de los organismos públicos, lo que redunda en innumerables e insospechadas consecuencias nocivas para la comunidad".
Por eso condenaron al ex subdirector de Medio Ambiente de Malvinas Argentinas Ernesto Mywitz y al ex jefe de inspectores de esa área Juan Carlos Gandini a tres años de prisión de cumplimiento efectivo y cuatro de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Al tercer acusado, el inspector José Luis Lavanini, le impusieron dos años de prisión condicional y cuatro de inhabilitación, además de la obligación de realizar "estudios o prácticas de ética pública y trabajos no remunerados en favor del Estado o de una institución de bien público".
El trío fue condenado en juicio abreviado, en el que las partes acuerdan el monto de la pena para evitar el debate oral y público. En rigor, su coautoría del hecho ya estaba acreditada por pruebas contundentes.
Esas pruebas comenzaron a gestarse el 18 de octubre de 2000, cuando Ricardo Valenza, propietario de la empresa PPM, fue, junto con un colega, hasta la Dirección de Medio Ambiente del municipio con el fin de gestionar una habilitación para realizar tareas de control de plagas en la comuna.
In fraganti
En la oficina estaban Mywitz y Gandini, a los que se sumó, más tarde, Lavanini. A poco de comenzar la reunión los municipales hicieron saber su exigencia: 15.000 pesos en efectivo y el 20 por ciento de lo facturado en todo el partido, además de la tasa del 10 por ciento legalmente establecida.
Cuando los empresarios objetaron la "propuesta" por "lo elevado del monto por abonar en concepto total" los funcionarios dijeron -previo "regateo"- que "no había problema en que no se abonara el 10 por ciento de la tasa obligatoria, para que no se les hiciera tan pesado" el pago. Es decir, podían no pagar lo que no iba directo al bolsillo de los "interesados".
Valenza registró todo con una cámara oculta y fue directo a la Justicia. El fiscal de San Martín Marcelo Segarra, tras estudiar las pruebas, decidió seguir el juego de los funcionarios corruptos para atraparlos in fraganti . Parte del dinero exigido fue puesto en un sobre blanco, previo registro de la numeración de los billetes.
Gandini y Lavanini citaron a Valenza en el local de comidas de una estación de servicio situada en el acceso Pilar de la Panamericana el 24 de octubre de 2000. El empresario llegó con lo pactado como "primer pago": 2200 dólares y 1800 pesos. Cuando Gandini abrió el sobre la policía le cayó encima. Lavanini, que justo había ido al baño, fue apresado al volver. Después, Mywitz salió esposado de su despacho municipal.
Los acusados dijeron que fue "la primera vez" que pidieron coimas y que lo hicieron "apremiados por la necesidad económica", además de aclarar que "en modo alguno esto era una práctica institucionalizada en la municipalidad", pese a que Mywitz y Gandini dijeron a Valenza que "la ventanilla eran ellos, pero parte de las sumas iba a alguien de más arriba", sin saber que esas palabras serían su condena.




