
Confesó que mató a su hijo de seis meses
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RESISTENCIA.- Una joven madre, que primero había denunciado el secuestro de su hijo, finalmente confesó que lo había matado y lo arrojó a una laguna situada al oeste de esta capital. Luego de la confesión, la mujer condujo a la policía hasta el lugar donde fueron encontrados los restos de Nahuel Fernández, de sólo seis meses de edad.
Tras varios días de angustia que soportaron los familiares y que se extendió a toda la población de Resistencia, Elsa Graciela Piris, de 24 años, y madre de otros cuatro niños, se quebró, después de inventar distintas historias sobre la desaparición de Nahuel terminó confesando el horrendo crimen.
La joven había denunciado la desaparición de su hijo el sábado. Había inventado entonces una historia de secuestro por una pareja que a mano armada le arrebató el bebe en una parada de colectivos en pleno centro de Resistencia.
La policía, si bien montó un gran operativo cerrojo en todos los accesos de la ciudad para dar con los secuestradores como primera medida, comenzó a sospechar de las versiones inconsistentes de la mujer y la detuvo junto a su ex pareja Miguel "Vampirito" Fernández, dueño de un frondoso prontuario.
El comisario principal Ruiz Díaz, a cargo de las investigaciones, explicó a los periodistas que durante varias horas hicieron un recorrido de "ablande" con la mujer para observar sus reacciones a la expectativa de que esto pudiera conducir hacia alguna pista para encontrar a Nahuel.
Finalmente, la madre confesó llorando que el niño estaba muerto y había sido arrojado a una laguna.
La mujer no ofreció detalles sobre la manera en que sucedieron los hechos por lo que se piensa, según los dichos de los familiares y también de los investigadores, que habría sido un arranque de celos lo que llevó a la madre a reaccionar de esta manera, ya que su pareja no aparecía desde hacía tres días.
El juez que entiende en la causa, Ramón Martínez Arias, la caratuló como "homicidio calificado por el vínculo".
También se investiga la participación de Miguel Fernández, padre de la víctima, como posible mentor del filicidio.





