
Conmoción en Uruguay por violación a niñas: presos torturan y asesinan a padre procesado
Por Nelson Fernández Corresponsal en Uruguay
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MONTEVIDEO. Las expresiones de "justicia por mano propia", "linchamiento", "una lección para que aprendan" como mensaje público a potenciales delincuentes, "ley de talión", entre otras, circulan a diario en los comentarios de uruguayos indignados con dos casos de violencia sexual contra niñas. Y no solo en los comentarios: el fin de semana varios reclusos torturaron y asesinaron a un hombre que había ido a prisión por dejar que abusaran sexualmente de su hija. No fue el único caso.
La cadena de episodios relacionada a violencia sexual y la forma de castigo a los culpables, se desató el 4 de mayo cuando una niña de 11 años fue asesinada en Maldonado, a pocos kilómetros del balneario Punta del Este. Pamela Silva apareció muerta con una estaca en su cabeza, tirada cerca de su casa y sin ropa interior. La autopsia desconcertó a los investigadores porque sostuvo que no había habido una violación. Pero un examen posterior indicó que la niña había tenido relaciones sexuales, por lo menos, durante los dos últimos años. Por su edad, se considera que no puede haber un consentimiento y se califica de violación. En el cuerpo de Pamela hallaron semen de dos hombres. Uno era su padrastro que fue procesado con prisión luego que admitiera que había tenido sexo con la niña desde el 2006.
Centenares de vecinos de Maldonado esperaron en la puerta del juzgado e intentaron lincharlo. La policía armó un fuerte dispositivo de seguridad y la agresión colectiva se limitó a una lluvia de piedras.
Lo mismo intentaron hacer con la madre de Pamela, a la que inicialmente habían acompañado en una marcha en reclamo de justicia. Cuando trascendió la compleja trama sexual de la familia, la gente quiso golpear a la mujer que se ha mantenido en negar que conociera los hechos. El padrastro violador está en prisión y la policía sospecha que está relacionado directa o indirectamente en el crimen. Pero faltan datos y pruebas.
El otro caso surgió en la zona norte del país: Tacuarembó. Un matrimonio permitía que un conocido de la familia, un hombre de 69 años, abusara sexualmente de su hija de 10 años y por eso terminó en prisión. Cayeron a la cárcel justo cuando en las radios se escuchaban opiniones de oyentes convencidos en que casos como este deben terminar con un "castigo duro". Cuando se hablaba que el padrastro violador de Maldonado iba a caer en "las reglas del código carcelario", entendido eso como una violación colectiva al nuevo recluso.
Al padre de la niña lo torturaron y le quemaron los genitales. El jefe de policía local informó: "lo ataron a la parrilla de la cama, lo crucificaron y continuaron golpeándolo durante mucho tiempo; luego desarmaron la cama golpeándolo con los trozos de este mueble". El hombre murió.
El veterano que abusaba de la niña fue internado en tratamiento intensivo por el trato que le dieron los reclusos: casi lo lincharon. La madre de la niña también fue golpeada por reclusas pero no tuvo lesiones de gravedad.
Por la muerte del padre de la niña, la justicia procesó a siete presos y a dos guardias carceleros que no evitaron el linchamiento.
La sociedad uruguaya, conmovida por estos casos, espera que se aclare el crimen de Pamela y cae en un debate sobre el castigo a los violadores.
En tanto, en esa misma zona de Tacuarembó, ayer fue procesado otro hombre de 34 años por violar a su propia hija de 12 años: lo denunció su esposa y ahora la policía cuida que en la cárcel no corra la misma suerte que el asesinado del fin de semana.





