Coronavirus. Vamos bien pero esto recién empieza, dice un experto en sanidad

La cuarentena viene funcionando, se entusiasma el experto
La cuarentena viene funcionando, se entusiasma el experto Fuente: LA NACION
Hugo Alconada Mon
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2 de abril de 2020  • 15:42

Vamos bien, pero el desafío recién comienza. La cuarentena y otras medidas que adoptó el Gobierno han logrado aplanar la curva de contagios por el coronavirus, al menos hasta el momento, pero queda por responder aún si el sistema de salud podrá afrontar los casos más graves que ocurrirán. Y esa puede ser otra historia.

Esas son las conclusiones de dos análisis complementarios que desarrolló el director de la Carrera de Médico Especialista en Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Esteban Lifschtiz, tras comparar las estadísticas disponibles de la Argentina, España y otra veintena de países ante el avance del Covid-19.

En el caso de la Argentina, estimó Lifschitz, "ciertos indicadores permiten ver el vaso medio lleno, como la mortalidad por millón de habitantes que presenta nuestro país" en comparación con España. Ambos países mostraban tendencias similares hasta que el presidente Alberto Fernández ordenó el confinamiento de la población. De no haber aplicado esas medidas drásticas, calculó el experto –que no tiene afiliación política-, la Argentina ya superaría los 4600 muertos. Por eso, abundó, las medidas de aislamiento "han sido acertadas y temporalmente impecables", aunque también alertó sobre los riesgos todavía latentes.

"Una pandemia como esta viene acompañada de mucha incertidumbre, ya que su evolución no depende solo de la implementación de medidas a tiempo sino, también, de la capacidad de respuesta del sistema de salud para hacer frente a los casos más graves. Es allí donde todavía es difícil sacar conclusiones definitivas", alertó.

En esa línea, Lifschitz planteó que "es alentador que el aumento de la mortalidad haya reducido su marcha en los últimos tres días respecto a los tres anteriores (su análisis consideró datos hasta el 31 de marzo inclusive), pero no debemos relajar el cumplimiento de las medidas de aislamiento y es imperativo aprovechar la ventaja que supuso conocer la evolución de la pandemia en el hemisferio norte, sobre todo para coordinar una mejor respuesta en terapia intensiva".

No debemos relajar el cumplimiento de las medidas de aislamiento y es imperativo aprovechar la ventaja que supuso conocer la evolución de la pandemia
Esteban Lifschtiz, director de la carrera de Médico Especialista en Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la UBA

Apoyado en las cifras sobre contagios y muertes en España y la Argentina, por ejemplo, remarcó que "en el caso del Covid-19 no se trata solo de disminuir el número de casos sino, sobre todo, de aplanar la curva", es decir, "evitar que el pico de casos sea muy alto en un mismo momento", lo que explicó con un ejemplo. "Si le preguntáramos a 50 pacientes que se atienden con el mismo médico si preferirían enfermarse todos el mismo día o cada uno en días diferentes, ¿qué responderían? En ambos casos son 50 personas que van a necesitar atención pero si se enferman todos el mismo día no van a poder ser atendidos como corresponde".

La clave es achatar la curva, dice el experto
La clave es achatar la curva, dice el experto Fuente: LA NACION

Un análisis de los números italianos y españoles muestran el impacto de ese "cuello de botella" sanitario –en particular de camas disponibles en las unidades de terapia intensiva (UTI)- en los índices de mortalidad. Según algunas estimaciones, indicó Lifschitz, "Muere una persona más de lo esperable por cada tres camas de UTI que faltan".

"Segundo momento de la verdad"

Por eso, Lifschitz marcó una distinción entre la "letalidad" del virus en sí y su "mortalidad" asociada, que depende de otros factores como las condiciones de salud de cada paciente y la capacidad de respuesta del sistema sanitario, que podría compararse con un tradicional juego infantil.

"El efecto buscado es el equivalente a que nadie se quede sin su lugar en el viejo ‘juego de la silla’. Cuantas más personas necesiten sentarse al mismo tiempo, más gente quedará sin su silla", argumentó. "En términos de esta enfermedad, se trata ni más ni menos, que de un exceso de muertes por falta de recursos para atender a los pacientes más graves".

En ese contexto, Lifschitz también comparó la evolución de la Argentina con la de Francia, que muestra un comportamiento similar en el crecimiento de la mortalidad por cada millón de habitantes, con matices. ¿Cuáles? Que ese comportamiento similar ocurrió desde que en ambos países se registró la primera muerte por coronavirus hasta llegar al día 24, cuando se descontroló la mortalidad en Francia. Por eso, el experto alerta que "en caso de que Argentina continuara la progresión de Francia, el 21 de abril debería hacer frente a 2340 muertes", alertó, aunque tampoco descartó que pueda seguir el camino de Corea del Sur, que "luego de un aumento de 1600% en los primeros 10 días redujo drásticamente la tendencia".

Por todo esto, "el aplanamiento de la curva que logran las medidas de aislamiento social resulta indispensable, pero solo se logra aprovechar su impacto con una adecuada planificación de la dotación de camas de UTI necesarias. Esa cantidad de camas de terapia intensiva es el ‘segundo momento de la verdad’ porque una parte importante de la mortalidad va a depender de contar con las camas suficientes en los lugares del país en las que se las necesite", indicó el experto a LA NACION. "En términos futbolísticos, bajar la cantidad de casos con la cuarentena es el primer tiempo del partido. Pero quedan 45 minutos más, donde si te quedás sin camas suficientes te golean".

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