
Crece el número de albergues juveniles en Buenos Aires
En dos años se triplicó la oferta
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A mediados de los ochenta fueron los videoclubes; a principios de los noventa, las canchas de paddle; más recientemente, los locutorios. Ahora, en la ciudad de Buenos Aires, una nueva tendencia parece querer imponerse: la apertura de alojamientos turísticos alternativos para jóvenes, denominados "hostels y bed & breakfast".
Según un informe de la Secretaría de Turismo y Deportes de la Nación, en los últimos dos años la cantidad de albergues juveniles se triplicó. La oferta pasó de 1000 a 3000 camas, sin contar los emprendimientos por inaugurarse que subirán el número de plazas a 4000.
"Recibimos dos consultas semanales de gente interesada en invertir en este mercado -comentó Jorge Purciariello, subsecretario de Turismo del gobierno porteño-. En general se trata de profesionales desocupados que, en grupos de dos o tres, alquilan una casona antigua a bajo precio y la reciclan."
Otros, también tentados por la devaluación y el auge del turismo, encontraron en los hostales una manera de explotar comercialmente sus propiedades. "Tenía un instituto de inglés en Belgrano y no me cerraban los números -contó Edgardo Flemenson, que en abril está por abrir The Red House, con capacidad para 45 personas-. Mi esposa lo va a regentear y la idea es contratar a estudiantes de turismo para atender a los mochileros. Tengo muchas expectativas."
Sin embargo, "este negocio no es para hacerse rico -aclaró Frida Berger, propietaria del Hostal de San Telmo-. Los costos fijos son altos y los chicos pagan sólo 14 pesos por cama. No podés cobrarles más porque quieren gastar poco, conocer gente y vivir el país desde adentro".
De todas formas, el segmento del mercado joven resulta muy atractivo. Cada año, sólo a través de la red de los Albergues de la Juventud, más de cuatro millones de turistas recorren el mundo y gastan en promedio 45 dólares diarios.
"Durante diez años la Argentina estuvo fuera del mundo para los backpackers (mochileros). Es un movimiento de gente nueva que antes no se veía. En general, tienen un poder adquisitivo medio alto y están fascinados con nuestra cultura y, por qué no decirlo, con los precios", admitió Jorge Varela, uno de los gerentes del Hostel Inn-Tango.
A través del tango, el fútbol y el peso barato, Buenos Aires ganó terreno en el itinerario de los mochileros. La mayoría son europeos y vienen, principalmente, de Inglaterra, Alemania, Suiza e Italia. Están los que viajan por 15 días y los que superan el año. Se movilizan dentro de la ciudad como los residentes habituales, es común verlos en colectivos y subterráneos, cargando, sin dificultad, sus enormes mochilas.
Tener el know how
La repentina proliferación de hostales y bed & breakfast en la ciudad, sobre todo en los barrios de San Telmo, Montserrat y Palermo, puede, según los especialistas, saturar el mercado.
"La competencia hace que que los precios bajen -el promedio de la plaza está en los cinco dólares-y muchos de los albergues que abren cierran a los pocos meses", comentó Pablo Fisch, presidente de Hostelling International Argentina. "Calculamos que en este momento hay 45 en la ciudad -hace cinco años había menos de 10-, pero sólo el 10 por ciento está ganando plata."
Para Fisch el principal problema es que la mayoría se lanza a inaugurar hostels sin conocer el rubro: "No es soplar y hacer botellas. Está pasando lo mismo que con el diseño. Soy argentino, contexto de devaluación, qué hago, cómo sobrevivo, exporto, qué exporto, diseño, hay millones de diseñadores, pero realmente sobreviven los que lo hacen profesionalmente, los que estudiaron el mercado e hicieron una proyección."
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