
Creen que una falla mecánica causó la caída del montacargas
A un mes del accidente ocurrido en Alem y Córdoba ésa es la principal hipótesis
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La caída del montacargas que hace un mes provocó la muerte de seis obreros que trabajaban en la construcción de una torre de 31 pisos situada en Alem y Córdoba se habría originado en una falla en la computadora que controlaba el aparato.
Ese dato, el único que trascendió sobre la probable causa de la tragedia, surgió del peritaje realizado por los bomberos, dijeron fuentes allegadas a la investigación.
Según las versiones, el informe afirmaría que los frenos de seguridad del montacargas no funcionaron a tiempo y que, después de 3 o 4 pisos de caída libre, habría sido imposible detenerlo.
De esta forma se descartarían las primeras versiones que hablaban de sobrepeso o falta de mantenimiento en el aparato.
Una obra fantasma A cualquiera que pase por estos días por la esquina de Alem y Córdoba debe llamarle la atención la quietud, el silencio que impera del otro lado del portón. Al asomarse, pareciera que todos los obreros se hubieran desvanecido en un segundo, dejando abandonados en el lugar sus elementos de trabajo.
A simple vista, es la única señal que ha dejado la tragedia ocurrida el 19 de mayo último, cuando el montacargas se precipitó desde el piso 24. La torre está a medio terminar. Por orden judicial, desde el día del accidente, ningún obrero pisa el edificio en construcción.
Los familiares de las víctimas continúan esperando que aparezcan las respuestas. Las responsabilidades jurídicas todavía no fueron determinadas, y las AFJP aún no efectivizaron el pago de las indemnizaciones correspondientes.
La causa no avanzó mucho. Hace algunos días pasó del Juzgado de Instrucción Nº31, a cargo de César Quiroga, al Correccional Nº7, de María Laura Garrigós de Régori. La mayor parte del expediente no se conoce, debido al secreto de sumario.
Marta Pujadas, subjefa de Asuntos Legales de la Uocra, dijo a La Nacion que lo bueno es que "todo está avanzando, aunque lentamente. Hay que tener en cuenta que para una causa penal un mes no significa casi nada".
El tema de la seguridad Mientras tanto, cada uno de los protagonistas de esta historia delega las responsabilidades en alguien más.
Para Saúl Numa Doeyo, director de Obras Civiles SA -la empresa que junto con Gerlach Campbell SRL se encarga de la construcción del edificio- consideró: "De confirmarse las versiones acerca del resultado del peritaje, se demostraría que nosotros no tenemos nada que ver, pero obviamente hay que esperar".
Las estadísticas indican que sólo en la ciudad de Buenos Aires se producen más de 109.000 accidentes de trabajo al año. De ellos, se calcula que aproximadamente 230 resultan mortales.
Según el sistema puesto en vigencia el 1º de julio de 1996, las empresas deben cumplir con cierto nivel de seguridad, que las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) deben exigir. Esto tiene que ser supervisado a su vez por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que es el organismo que tiene el poder de policía para controlar y aplicar multas a las empresas que no cumplan con las normas.
Diógenes Ocampo, vocero de la SRT, afirmó a La Nacion que "ya se habían realizado dos actas de inspección a la obra de Alem y Córdoba, una poco tiempo antes del accidente", aunque no pudo precisar la fecha exacta.
La SRT tiene jurisdicción en todo el país, y depende directamente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. "Es verdad que no contamos con todos los empleados que quisiéramos. Tenemos 43 inspectores para controlar toda la Capital", reconoció Ocampo.
"La responsabilidad es una cadena - explicó Marta Pujadas, abogada de la Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (Uocra)-. Si la empresa no cumple con las normas mínimas de seguridad, si la ART no las exige, y si la Superintendencia no controla, entonces estamos ante una responsabilidad compartida. Y en esa falla el único que pierde es el trabajador."
Pero mientras se miden las culpas, los familiares de los fallecidos en el accidente aún deben esperar la culminación de largos trámites para poder cobrar las indemnizaciones que les corresponden.
Las dos ART en las que estaban asegurados los trabajadores que fallecieron en el montacargas aseguraron a La Nacion que "ya se realizaron los depósitos correspondientes en las AFJP a las que pertenecían estas personas". Esta información fue brindada por Interacción ART y por Berckley ART, las aseguradoras de las empresas Vilca SA y Sudamericana de Cielorrasos SA, para las que trabajaban las víctimas.
Las AFJP, por su parte, dieron cuenta de los depósitos, pero explicaron que aún faltan completarse ciertos trámites para que las viudas o sus hijos -a los padres no les corresponde indemnización- puedan cobrar la pensión junto con las cuotas de la indemnización.
"El trámite es largo, ya que se debe hacer un cálculo de acuerdo con los años de aportes, la edad de la persona y otros tantos datos" -explicó un empleado de Claridad AFJP, una de las que debe efectivizar el pago de la pensión y de la indemnización- pero a partir de que se presentan todos los documentos necesarios, todo se agiliza."
Mientras tanto, la Uocra otorga a las madres un subsidio de 300 pesos durante seis meses, hasta que comiencen a cobrar la pensión.
Seis familias destrozadas Jaime Delgado fue el primer padre en llegar al lugar del accidente. Desesperado, salió corriendo de su casa en Banfield apenas se enteró de la noticia en la televisión. Sus hijos, Franco y Carlos, de 22 y 24 años, estaban en el montacargas.
La Nacion intentó reiteradas veces comunicarse con la familia Delgado, sin obtener ninguna respuesta. Otras dos víctimas, Norberto Delgado (18) y Víctor Hugo Signani (24) son primos de los primeros, y también resultó imposible contactarlos para conocer su situación actual.
También fallecieron en el trágico accidente Germán Ríos, de 25, y David Recalde Copayo, de 18, un joven de nacionalidad boliviana.
Detrás de esta lista de nombres hay familias que, llenas de dolor, esperan una respuesta. La que les diga por qué sus hijos, esposos, padres, murieron de una forma tan absurda, tan violenta, tan inesperada.
"Todavía no nos dijeron nada", afirmó a La Nacion Jorge Ríos, padre de Germán.
A Mirta Ríos, hermana menor de la víctima, siente que carga con el inmenso dolor de sus padres. "Ellos no saben qué hacer. Se sienten perdidos", confesó la joven. Su mamá, Luisa, dice que con Germán se fue una parte de su vida. Las lágrimas en sus ojos denotan una enorme tristeza. "Dicen que el tiempo cura las heridas, pero no creo que eso me pase a mí", aseguró. "El no merecía morir así, y nosotros tenemos derecho a saber qué fue lo que pasó".
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