
Cumplió 90 años el Plaza, pionero de la hotelería porteña
Festejos: los descendientes de Tornquist, fundador del tradicional hospedaje, brindaron rodeados de fotografías y diarios de época.
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Corría 1908 cuando el empresario Ernesto Tornquist murió sin ver concretado el mayor legado que dejaría a la ciudad de Buenos Aires:el hotel Plaza, que ayer cumplió 90 años.
El moderno y elegante hospedaje que había construido en horas de sueños idealistas se reducía, en el momento de su muerte, apenas a una estructura de vigas de hierro instalada frente a la plaza San Martín.
El financista quería ofrecer a los extranjeros que llegaran a la Argentina un albergue tan lujoso como los europeos.
Pero al morir Tornquist, no sólo dejaba colocados los cimientos del hotel que durante su larga historia cobijaría a reyes y príncipes, presidentes, artistas plásticos, músicos y cineastas. Además, había sembrado las semillas de la excelencia edilicia.
Para diseñar el futuro Plaza, Tornquist contrató al arquitecto alemán Alfred Zucker, creador de la Catedral de San Patricio, en Nueva York.
Mientras Zucker dirigía la obra de ejecución de sus planos, las selectas mueblerías londinenses Thompson & Co. y Warin and Gillow fabricaban el mobiliario.
Con el comedor decorado por Carminagni, las estatuas del escultor español Gustavo Eberlein y el cielo raso decorado por el pintor valenciano Julio Vila Prades, el hotel abrió sus puertas un año después del deceso de su fundador.
El día de su inauguración, el 15 de julio de 1909, recibió a su primer huésped ilustre: el entonces presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta.
Luego, pasaron por sus salones y habitaciones los actuales reyes de España, el ex presidente norteamericano Teodoro Roosevelt, el ex presidente francés Charles De Gaulle, el cantante y actor Bing Crosby, el actor francés Alain Delon, el tenor italiano Luciano Pavarotti, la cantante lírica María Callas, el futbolista brasileño Pelé y el científico Albert Sabin.
Exposición
Para conmemorar sus nueve décadas, los descendientes de Tornquist celebraron ayer un oficio en la Iglesia del Santísimo Sacramento y luego se reunieron para brindar en el ahora llamado Marriott Plaza Hotel.
Hace cinco años, la cadena internacional Marriott compró el tradicional edificio y modernizó sus instalaciones con miras a competir en un mercado globalizado.
Para agasajar a los familiares del fundador, el hotel dispuso unos paneles donde muestra la evolución de los servicios, mediante una combinación de escenas de cada época.
En los frisos asoman tapas del diario La Nación que sirven como referencia histórica a las fotografías tomadas en el interior del Plaza.
El hotel fue el primero en ofrecer agua corriente y aire acondicionado. Claro que el sistema consistía en hacer funcionar ventiladores que emitían aire frío que pasaba por barras de hielo colocadas alrededor del salón comedor.
En su etapa inicial, el edificio contaba con 160 habitaciones y 16 suites; calefacción central, luz eléctrica y un teléfono que permitía comunicarse "hasta con Rosario". Ahora, dispone de discado directo internacional, business center, piscina y gimnasio para los huéspedes de sus 267 habitaciones y 38 suites.
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