
Curanderos que son los verdaderos médicos en la Puna
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SALTA.- Hace 27 años, una historiadora y antropóloga nacida en esta ciudad comenzó a trepar los cerros arriba de una mula y adentrarse en el mundo de los aborígenes. Conoció sus creencias y costumbres, se interesó profundamente en el mundo de los curanderos, y con el tiempo se dedicó a estudiar las pautas populares de la salud mental en la Puna. Y todo quedó escrito en un libro.
Durante 18 años trabajó como investigadora del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), pero no como un antropólogo más: se hizo atender como paciente , tomó parte en "curaciones" y hasta participó como madrina en algunos rituales.
"Ella es como una Pachamama gringa", suelen comentar, un poco en broma, quienes la conocen, pero que no dudan sobre sus conocimientos, sobre el tema. Es que en realidad, en la Puna, la Pachamama es la tierra: el espíritu y el alma de la tierra.
Hoy, Cristina Bianchetti, con 51 años, llegó a una conclusión que dista de la de muchos otros científicos: la revalorización de los curanderos.
"Nuestra sociedad -reflexiona Bianchetti-, con la influencia del hospital y de la escuela, está coartando la libertad de esa gente. Creemos que mienten o que son ignorantes, pero yo lo veo como la pérdida de algo fundamental para la estructura de una comunidad, de sus valores morales, humanos, muy tradicionales. Con nuestra cultura estamos creando el genocidio de todo aquello. Fíjese: como agente sanitario primario es mucho más completo un curandero que un enfermero que, con sexto grado aprobado, se cree un médico. Además, los médicos no curan, los médicos recetan".
-¿Y los curanderos sí lo hacen?
-Ante todo, ellos tienen la exactitud del diagnóstico. Detectan fácilmente una úlcera o un problema en las vértebras. Yo lo comprobé con pacientes que se atendieron con ellos y que luego una endoscopía o una radiografía mostraron lo mismo. Durante todos esos años me relacioné con más de 20 curanderos y comprendí que existe una parte mágica y otra física. Utilizaban minerales como el litio y hoy en la medicina convencional, el litio se utiliza para controlar la esquizofrenia.
-Esa parte mágica de la que usted habla, no pasa simplemente por la psiquis o los secretos de la mente.
-Yo hice una clasificación de sus diagnósticos con los convencionales y hay cosas muy parecidas. Correlacioné lo científico con los términos de ellos. Por ejemplo, cuando dicen que alguien "está perdidito" se están refiriendo a una psicosis. O cuando hablan de una pilladura- rapto del alma- o una tentadura del demonio, se están refiriendo a la esquizofrenia, que es la única cosa que no pueden curar. Ellos creen que si el diablo te pilla durante un carnaval, tu comportamiento futuro será como el de una eterna fiesta y bailarás todo el día. Eso se parece a la esquizofrenia.
-Usted como científica, ¿pudo comprobar las curaciones?
-Primero le quiero aclarar que hay mentirosos como en todas partes. Los curanderos nacen, se hacen por circunstancias mágicas o aprenden. La técnica es sencilla. Ellos sienten al tocar al paciente el mal en su propio cuerpo. Es un reflejo como un espejo. Yo participé en varias curaciones, como la de un arqueólogo que vino con un problema lumbar. Estuvimos horas con él y de repente comenzó a respirar como un animal y a ponerse tieso. El curandero perdió el control y yo comencé a decir oraciones y a invocar a la Pachamama. Al rato el paciente recuperó la conciencia.
Las ofrendas a la Pachamama
SALTA (De un enviado especial).- Al recorrer uno los cerros y los valles Calchaquíes suele ver a menudo ofrendas a la Pachamama. Es algo típico de las creencias que se mantienen por aquí, mientras el gobierno de Juan Carlos Romero está abocado a un amplio plan contra la deserción escolar o la importancia del paso del corredor bioceánico con el recuperado ferrocarril.
En tanto, la antropóloga Cristina Bianchetti manifiesta que "los arqueólogos trabajan con los restos de cadáveres y a los antiguos, como dicen los aborígenes no se los debe tocar. En su filosofía, cuando uno se mete con los muertos, luego tendrá dolores de huesos". Además, habla de experiencias personales de "otra dimensión" y de algún aprendizaje que obtuvo del curanderismo después de tantos años: "Eso dejemóslo de lado, porque después mis colegas me dicen curandera y me comparan con un manosanta. Yo simplemente comprendí científicamente la cultura de los aborígenes de la Puna".
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