
Del conurbano a un restó de lujo en Puerto Madero
De impecable camisa a rayas y pantalón oscuro, uno de los dueños del restaurante Royal China, de Puerto Madero, cruza a paso rápido el vestíbulo del local, decorado con réplicas de soldados de terracota de la dinastía Qin, que fueron traídas en barco desde Asia.
Su nombre es Lixin Cai. Saluda con suma cordialidad, da unas indicaciones a sus empleados y posa rápidamente para unas fotos. Consulta su reloj Breitling y se disculpa por tener un compromiso inevitable de índole familiar.
Su asistente de confianza, Anabella Romero, se encarga de contar su historia y la del lujoso restaurante de comida china, primero de ese estilo en poner un pie en Puerto Madero, un año atrás.
El periplo de la familia Cai comenzó mucho más lejos del centro porteño. Más precisamente, en el partido bonaerense de San Martín donde, recién llegados desde China, él se instaló junto a su esposa con la ayuda de algunos familiares. Primero fue a trabajar como empleado en un supermercado, y después llegó la apertura del primer tenedor libre, justo enfrente de la municipalidad.
"Son personas que se hicieron de abajo, con mucho empeño y sacrificio. Les costó mucho adaptarse a las formas argentinas porque en China no saben lo que es un sindicato, ni vacaciones ni hay sistema jubilatorio", cuenta Anabella.
Con la ayuda de familiares, salieron adelante. Poco después del primer tenedor libre, junto a otros socios, llegó el segundo, Finca Gourmet, en San Miguel, y un tercero en Morón, Moon Plaza, "el tenedor libre más grande de Sudamérica", con nada menos que 600 cubiertos. "Igualmente, nada que ver con Royal China", apunta Anabella.
Es que el de Puerto Madero es un restaurante a la carta, de comida cantonesa, con cuatro cocineros oriundos de Hong Kong, que se ocupan de las distintas especialidades que se sirven. Y donde aún asiste un 80% de comensales de la comunidad, muchos de ellos gente de "alto nivel" del país asiático, como embajadores, políticos o empresarios. "Querían un lugar más fino y llamativo situado en un lugar estratégico de Buenos Aires", precisa Anabella.
Lixin y su mujer tuvieron dos hijas en la Argentina: Sofía, de 11 años, y Valeria, de 4. La más chica está ahora en China, con sus abuelos, aprendiendo el idioma y absorbiendo la cultura de ese país. Pero en unos años ya estará de vuelta. Porque la familia Cai piensa mudarse de San Martín a algún barrio cerrado en el conurbano. Acá tienen su vida y este nuevo desafío: el restaurante chino que busca ganarse su lugar en uno de los polos gastronómicos más codiciados del país.
Investigan una muerte en Caballito
Un comerciante de nacionalidad china murió de un balazo en la cabeza en el supermercado donde vivía, en el barrio porteño de Caballito. Los investigadores intentaban determinar ayer si se trató de un accidente al manipular su propia arma, de un suicidio o un homicidio. El hecho ocurrió anteanoche en Vallese al 800.






