
Detienen al conductor del móvil policial
El suboficial quedó a disposición de la Justicia, acusado de homicidio culposo; vecinos indignados
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Ayer quedó detenido, acusado de homicidio culposo, el sargento Angel Acevedo, el policía que manejaba la camioneta del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF), que a la 0 de ayer atropelló a dos jóvenes que viajaban en una motocicleta, en la intersección de las avenidas Pueyrredón y Santa Fe.
El motociclista Eduardo Vega (de 24 años) murió al instante y su mujer, María Isabel Duarte (de 22), resultó gravemente herida y al cierre de esta edición permanecía internada en el hospital Juan A. Fernández. El sargento Acevedo, chofer de la camioneta del GEOF, se encontraba anoche a disposición de la Justicia. El padre del joven muerto, Raúl Héctor Vega, también es sargento de la Policía Federal y se desempeña en la comisaría 44a.
Como informó La Nación en su segunda edición de ayer, y de acuerdo con el relato de los testigos que presenciaron el accidente, a la medianoche de ayer una camioneta de la Policía Federal que circulaba a alta velocidad por la avenida Pueyrredón, cruzó en rojo el semáforo y atropelló a una motocicleta que circulaba por Santa Fe.
"Los chicos de la moto volaron como 15 metros. Varios policías se bajaron del carro de asalto, vieron lo que había ocurrido y uno de ellos empezó a gritar: "Vamos, tenemos que ir a un asalto con rehenes". Los oficiales se subieron al camión y dejaron a los jóvenes ahí tirados", contó indignado Cruz Ayala, una de las personas que presenció el accidente.
Adolfo Verón de Astrada, vecino de esa zona, aseguró que unos minutos después llegaron enfermeros de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, que se encuentra a metros del lugar donde se produjo el hecho, y trasladaron en camillas a las víctimas. "Pero el chico ya estaba muerto", agregó.
María Isabel Duarte había pasado a buscar, a las 23.50, a su marido por la casa de empanadas El Noble Repulgue, en Coronel Díaz y Charcas, donde él trabajaba de repartidor desde hacía una semana y media. Ella había ido al cine y, ya en la moto, se dirigían a su casa en la localidad de Quilmes.
Fuentes policiales y judiciales confirmaron que la camioneta iba hacia un asalto con rehenes en Mataderos e informaron que el sargento Angel Acevedo dejó a los oficiales en ese lugar y volvió a Santa Fe y Pueyrredón, donde se puso a disposición de la comisaría 19a.
Vecinos indignados
Apenas ocurrió el accidente, la concurrida esquina se transformó en un caos de tránsito, a tal punto de que cuando los camilleros intentaron trasladar los cuerpos a la clínica se encontraron con que un centenar de curiosos les cerraba el paso.
Los vecinos cortaron de inmediato el tránsito hasta que llegaron efectivos de la comisaría 19a. y vallaron la zona. Eso generó embotellamientos, en los que los bocinazos se mezclaron con gritos y discusiones entre la gente y los policías.
Es que si bien la figura legal de abandono de persona no cuadra con este caso, según sostienen los especialistas (ver aparte), ése fue el sabor amargo que a los vecinos les dejó el accidente.
A eso se sumó la actitud de los oficiales del GEOF, que causó estupor e indignación entre los vecinos. No fue sólo el abandono de los jóvenes lo que los sublevó, sino la actitud que adoptaron los efectivos cuando bajaron del móvil policial.
Fuera de sí, el taxista Carlos Alberto Alvarez relató que los policías se miraban entre sí y se reían: "Es increíble, se reían. Verificaron que el chico estaba muerto, se subieron al celular y se rajaron. Ni pidieron que llamáramos a un médico".
Héctor Ortiz tampoco podía creer lo que acababa de presenciar y, al igual que Alvarez, se mostró muy enojado: "La policía es justamente la que tiene que enseñar que no se puede dejar tirado a alguien a quien se atropella. Pero, en lugar de socorrerlos, los dejaron".
El velatorio
Los restos de Eduardo Vega fueron velados en la tarde de ayer en la cochería Zapiola, en Bernal Oeste. Conmovido , su padre pidió disculpas y no hizo declaraciones.
Allegados a Vega explicaron que sargento de la comisaría 44a. y que no fue autorizado a hablar, que le habían reconocido que un efectivo atropelló a su hijo y que estaba en contacto permanente con sus jefes.
Agregaron que todavía no había pensado si iba a iniciar acciones legales contra los efectivos del GEOF, fuera de la causa que sigue la Justicia.
La madre del chico atropellado no llegó a la casa de velatorios hasta la noche debido a que sufrió un pico de presión. Su abuelo, Eduardo Mendieta, aseguró que se enteraron de la muerte de Eduardo cerca de la 1 de la madrugada: "Aún no logro salir del trance", expresó.
Un delito que permite la libertad
El sargento Angel Acevedo está imputado por homicidio culposo, la misma figura que se aplica a cualquier conductor que a bordo de un vehículo provoca la muerte de una persona. La condición de policía del acusado no modifica la imputación.
El artículo 84 del Código Penal prevé una pena de seis meses a cinco años de prisión e inhabilitación de cinco a diez años para quien causa la muerte de otro por imprudencia o negligencia. Desde el año último, el mínimo legal es de dos años cuando la muerte ocurre en un accidente de tránsito.
Encarcelar al acusado o disponer su libertad depende del criterio del juez de la causa.
El tipo penal habilita al magistrado a decidir por una u otra vía.
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