
Dime cómo te vistes y te diré quién eres
Con marcas propias o ajenas, las elecciones personales de quienes hacen moda. Tome nota
1 minuto de lectura'
Trabajo difícil el de mantener el equilibrio cuando se es dueño de una firma de ropa, de cosmética, o de una peluquería. Los extremos, variopintos: no usar otra firma que la propia o no usarla jamás; ponerse sólo colecciones de temporadas anteriores, o hacer ropa sofisticada, pero andar siempre en jeans. Y hay quien acepta cortarse el pelo con tijeras ajenas, pero sólo si pertenecen al ex peluquero italiano de Maradona.
Jazmín Chebar
“En un 80% me visto con mi ropa. Me gusta, diseño lo que me gustaría usar, pero una curiosidad es que, cuando sale la temporada, estoy tan agotada del proceso que, en lugar de usar la ropa, la guardo en el placard y la saco sólo al año siguiente. Ahora, por ejemplo, uso todo el tiempo una musculosa y una pollera azul eléctrico con vivos fosforescentes en tela de los trajes de baño, y es del verano 99 o 2000. El resto de mi ropa es antigua, la compro en ferias, y en las galerías 5ta. Avenida y Bond Street, o cuando viajo. Y le robo muchos zapatos y carteras a mi mamá... Tengo camisitas con encaje, pantalones de corderoy, y me encanta un vestido musculosa amplio con un lazo en la cintura que permite abuchonarlo, en un crêpe entre crudo y beige, estampado con uvitas, naranjas, corazones y estrellitas. De este tipo de ropa, lo que más me divierte es encontrarla”.
Javier Estebecorena
HE
“Hace tres años que no me compro ropa. Nunca fui de comprar mucho, y ahora menos. Uso mi marca siempre, por cuestiones de economía, porque me gusta y porque es un compromiso con lo que hago. Me gusta ver si funciona, la reacción de la gente cuando la ve, qué pasa cuando se plancha, cuando se lava, cuando se ensucia, cómo es cuando está vieja... Verle la vida completa.”
Graciela Campomar
“A veces no estoy vestida de mi marca, porque no abarco todos los rubros. Nunca hago algo que no me gusta, aunque sé que hay cosas que serían muy comerciales. Para llegar a tener estilo hay que hacer lo que a uno le gusta: si se hace todo mezclado, se pierde personalidad. Cuando no uso mi ropa, es porque me quedo con los originales que traigo de Europa -yo siempre digo que no soy diseñadora, sino que me ilustro de todo lo que pasa afuera-. Por ahí me pongo un tailleur de tweed de una línea clásica como Fusco , con algo loco de Gaultier o de Dolce. Y en el weekend, los jeans son de Gap, Versace y Banana. No compro ropa en la Argentina, porque viajo todo el tiempo y no estoy muy al tanto de lo que pasa acá. Si no hiciera ropa y tuviera que vestirme acá, tendría que salir a investigar.”
Diego de Adúriz
Brandazza de Adúriz
“No me gusta la ropa de los diseñadores, no me gusta nada. Lo que yo hago sí me gusta, pero no me lo pongo. Es que yo soy más minimal para vestirme, me gusta estar todo de blanco, todo de verde... Y lo nuestro tiene cositas, tachas, costuritas. Así que compro todo en ferias. Soy muy austero para elegir; en realidad, compro la ropa por los colores: por ejemplo, no importa lo que sea, lo que importa es que sea verde. Y si veo que me falta algún color, voy y lo compro. Ahora estoy buscando cosas doradas. Y como vamos a empezar a hacer más ropa de hombre, también voy a hacer ropa más cómoda, la que quiero usar.”
Fátima Rizzo
Sepia
“Obvio que uso Sepia, porque son los productos que creamos. Lo que sí hago siempre es testear los de otras marcas, texturas, colores, como research y consumidora. Como vivo más en San Francisco que acá, compro muchos productos norteamericanos; los últimos fueron una crema con brillitos (Body glitter, de Carmen G Cosmetics), un tratamiento de aceite para ojos (de Sundari) y un pack de viaje con cremas, tónico y máscara, de la marca Bloom.”
María Marta Facchinelli
“En lo cotidiano, no uso Facchinelli, porque me muevo en talleres, viajo por la provincia, alguna vez tengo que bajarme de un camión con un perchero... Ahí, para rockearla, prefiero denim y remeras. Y el resto del tiempo sí, uso mi ropa, que es más prêt-à-porter, y no se necesita estar ni superflaca ni divina, ni es muy específica para un uso. Para ir a tomar unos tragos, una noche puedo usar una camisa de poplin y un pantalón ancho, que tal vez era el mismo que tuve puesto de día, pero con una remera crota. Sólo compro ropa cuando viajo, y si es barata. Tengo mucho de H&M, porque es cómoda y masiva.”
Roberto Giordano
“Uso todos mis productos, la mousse número 3 pro volumen, el champú número 2 para el pelo teñido... No tengo el pelo teñido, pero sí muy fino, y lo uso para contrarrestar el efecto del gel. Es que ahora tengo un look tipo John Lennon: eso me dijo Scioli cuando me vio, pero no, me implanté pelo de la nuca con un médico que me recomendó Arturo Puig, pero conservando mis entradas. Me corto el pelo con diferentes chicos, para que no se pongan celosos: tengo 20 sucursales y 500 empleados, y de paso testeo cómo va todo. Desde marzo voy a tener peluquería propia en París, pero hasta entonces cada vez que estoy por ahí voy a tres salones de amigos: Jean-Louis David, Maniatisse y Jacques Dessanges. En Italia me corté el pelo con Federico Trimarco, el peluquero de Maradona, que le cortó el pelo diez años al Diego. Y si no tuviera peluquería ni productos iría a todas porque son muy buenas. La primera sería Chez Moi, en Quilmes, donde empecé en esto barriendo el piso. No lo podrían creer, me dirían: ¡¡¡Viniste al barrio!!!”
Mariano Giesso
“El 95% de mi ropa es de Giesso, porque tengo la suerte de poder hacer la ropa a mi gusto, y puedo usarla en todo tipo de eventos. De otras marcas, sólo uso ropa en géneros tecnológicos para navegar, y deportivas en general. Para navegar, mi marca es Murphy&Nye. Para esquiar, Patagonia. Y Nike para correr. Zapatos, sí, compro Church (los ingleses, que hace dos años vendo acá) y Camper. Si no existiera Giesso, compraría ropa un poco en cada lado, porque ninguna marca me satisface demasiado. Me haría los trajes a medida, compraría camisas acá y allá, y los jeans serían Levi’s.”



