Dueños fantasmas: la estafa al alquilar en Pinamar y Cariló en temporada

Darío Palavecino
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8 de noviembre de 2019  • 12:01

PINAMAR.- La primera alarma fue el precio muy accesible. ¿Podía realmente reunir esa propiedad las condiciones de calidad suficientes como para tener, en pico de demanda, un valor tan por debajo del promedio? Eso hizo dudar a Laura B., de Capital Federal, que se había entusiasmado con un chalet en Cariló de comodidades y valores difíciles de encontrar en el mercado.

Decidida a dar el sí, antes de depositar el 50% en concepto de reserva, recurrió a familiares que viven en la zona para que certificasen si había coincidencias entre el domicilio y las fotografías que el supuesto propietario había publicado a modo de aviso en una página de Facebook.

Y estaba ahí, era cierto. Una vivienda hermosa, con una amplia pileta y un parque enorme. Pero una serie de coincidencias los llevó a una oportuna consulta adicional que terminó de desentrañar lo que escondía tan tentadora oferta: un intento de estafa mediante ardides que asoman por la costa atlántica en vísperas de cada inicio de temporada. Y cuyas víctimas, en su mayoría y a excepción de Laura B, recién se enteran cuando llegan a destino.

Esta modalidad delictiva es un clásico en cercanías de las fiestas de Fin de Año y primeros días de enero, cuando arriba la primera gran ola de turistas que, como es tendencia durante la última década, recurre a las redes sociales en busca propuestas que eluden el costo adicional que suelen incluir las viviendas ofrecidas a través de las inmobiliarias.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

"Al momento no tenemos denuncias presentadas, lo que no quita que aparezcan cuando lleguen los viajeros para iniciar sus vacaciones", reconoce a LA NACION el responsable de la oficina de Defensa del Consumidor en Pinamar, Pablo Bertozzi.

Estos hechos los considera una constante y recuerda que apenas iniciado el último verano recibieron a los primeros damnificados. Con sus valijas a cuestas aparecen en la dependencia pública para dejar constancia del engaño que fueron víctimas y encontrar un plan B para que su veraneo no sea un fiasco absoluto.

La estafa

Los estafadores dan el primer paso con la publicación de un aviso en redes sociales. Mezclados entre otros que son serios, utilizan como anzuelo un precio más acomodado que el resto. O puede ser alguna condición adicional que mejora la relación costo/beneficio: días adicionales de estadía como bonus o servicio de ropa de cama sin costo.

El caso que tuvo como casi víctima a Laura B. arrancó en la página Alquileres Pinamar, Ostende, Valeria y Cariló, en Facebook. Se dejó tentar por un chalet de cuatro habitaciones en Cariló con un precio por semana de 42.000 pesos para 12 personas y 30.800 para un máximo de siete. Se contactó con el supuesto propietario, que se presentó como Mauro y por WhatsApp le dijo que podía viajar y visitar la casa cuando guste.

No fue ella pero sí su prima, María Laura, acompañada de su esposo. Fotos y chalet coincidían. Pero algo llevó al hombre a un doble chequeo. Encontró a un parquero vecino, le preguntó el nombre del dueño de esa casa y como no lo sabía, el hombre le recomendó que consulte en la agencia de alarmas que cubría esa propiedad. En esas oficinas quedó al desnudo la estafa en marcha: el propietario no era quien publicó en Facebook.

"Es la segunda vez que nos pasa", reconoció a LA NACION la propietaria real de esa casa que, en esta última semana y en la misma web, vio con sorpresa como hace pocos días se publicaba otra vez el mismo aviso, siempre con la foto real del frente y otras de dependencias interiores que no corresponden a su casa.

Bertozzi advirtió que a partir de un mismo aviso puede aparecer más de un damnificado. "Hacen su negocio cobrando la seña exigida, que casi siempre es la mitad del total del alquiler", dijo sobre otros casos presentados durante años anteriores en la dependencia a su cargo.

Por eso advirtió que resulta imprescindible tener en cuenta que destinos como Pinamar y Cariló tienen valores promedios internacionales, que rondan los 150 dólares diarios para un muy buen chalet. "Lo que esté muy por debajo es para tener cuidado", dijo, y recomendó a los potenciales inquilinos que consulten en la oficina de Defensa del Consumidor y a inmobiliarias.

Reclamos y solicitudes

En el caso de Pinamar destacó que en la web del municipio hay una solapa de Reclamos y Solicitudes para plantear situaciones de duda con este tipo de operaciones. Bajo el mismo nombre también funciona una aplicación para celulares que se descarga desde Google Play o App Store. Busca ser una ayuda para evitar estos engaños.

También extendió el alcance a la hotelería, ya que tienen en el municipio un relevamiento de la oferta local y se pueden aclarar dudas a quienes estén a punto de contratar vía web, que es la modalidad cada vez más utilizada para las distintas variantes de alojamiento.

Bertozzi invita a que los casos consumados o no sean planteados ante la dependencia a su cargo. Si bien no les compete investigar, la información la reúnen y elevan a la justicia.

LA NACION tomó contacto con fuentes de Fiscalía de Pinamar. Reconocen que cada temporada llegan denuncias por estos casos pero poco pueden. "No es de competencia local ya que aquí solo está la casa, pero el desapoderamiento y los depósitos ocurren en otro destino, que se donde se debe instruir la causa", explicaron.

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