
El crimen que dividió a la gente de Rufino
El informe forense conocido en los últimos días comprometió al ex juez y a su esposa en el crimen y les hizo perder apoyos
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RUFINO.- A un año del asesinato de Natalia Fraticelli, no hay nada en la ciudad que recuerde a la hija del ex juez Carlos Fraticelli. Ni siquiera la bóveda donde están los restos lleva su nombre.
El crimen de la joven de 15 años y la posterior detención del ex magistrado y de su esposa, Graciela Dieser, acusados de ser los presuntos autores del asesinato de su hija, dividieron a la sociedad de esta ciudad.
Hoy no habrá marchas para apoyar al matrimonio Fraticelli, como ocurrió en los dos meses que siguieron al crimen. Dichas manifestaciones terminaron en julio del año último. Tampoco se realizará acto alguno para recordar a Natalia. Unicamente se celebrará una misa en su memoria, a las 19.
Tal como quería su padre, Franco, el hermano adoptivo de Natalia, comenzó a estudiar abogacía en la filial local de la Facultad de Derecho de Lomas de Zamora y se gana unos pesos con un trabajo en el locutorio que pertenece al matrimonio al que los Fraticelli otorgaron la tutela del joven. Anteayer, el hijo del ex magistrado tuvo que limpiar, con lijas y aguarrás, el frente de su casa. Entre las 6 y las 8, le habían pintado con aerosol la leyenda: "Criminales. Asesinos".
Durante el último año, además de convertirse en procesados por el crimen de su hija y perder adeptos, los Fraticelli fueron abuelos: en abril último, su hijo mayor, Franco, de 19 años, fue padre de una niña, con quien comparte sus días en la casa de San Juan 340, la misma vivienda donde hace doce meses mataron a su hermana.
Luego del procesamiento del matrimonio Fraticelli, se formaron dos grupos: los que apoyaban a quien era el juez penal de Rufino y sostenían que su acusación se trataba de una maniobra política pergeñada supuestamente por la policía, por un lado, y aquellos que aceptaron la investigación del crimen encarada por el juez penal de Melincué, Carlos Risso, en la que quedó al descubierto la presunta responsabilidad que Fraticelli y su esposa tuvieron en el asesinato de su hija.
Aunque, en la actualidad, mucha de la gente que apoyaba al ex magistrado comenzó a darle la espalda. El cambio de actitud fue progresivo y se produjo a medida que se conocieron más indicios que demostrarían que los Fraticelli fueron los responsables de la muerte de Natalia.
En los últimos días, el informe de los médicos forenses de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que concluyó que la causa de la muerte de la adolescente fue asfixia por estrangulamiento, coincidió con la primera autopsia, en la que el juez Risso se fundó para procesar al matrimonio Fraticelli.
Juan Carlos Cuesta es uno de los defensores más enfervorizados de Fraticelli, a quien visita todos los fines de semana en la alcaidía de Melincué.
"Yo estoy seguro de que los Fraticelli no son culpables. Acá nadie investigó si efectivamente hubo una tercera persona en la escena del crimen. La gente de Rufino que vio algo tiene miedo de hablar. Hay muchas dudas sobre la actuación de la policía y del juez Risso. Todo esto se utilizó políticamente por aquellos que querían sacar del cargo a Fraticelli", expresó Cuesta.
Otros, como Ricardo Gómez, propietario de un comercio en la calle Juan B. Justo, sostienen que Fraticelli los defraudó. "Me parece que si hubiera sido tan inocente como decía tendría que haber renunciado a los fueros de inmediato y no haber utilizado ese beneficio para eludir a la Justicia. Esa actitud jugó en su contra", dijo el comerciante.
"Sentimos una mezcla de dudas y de dolor. Incertidumbre porque no está claro lo que pasó realmente, y dolor porque nosotros queremos mucho a los Fraticelli. Mi hija es muy amiga de ellos y tuvo que recurrir a la ayuda de un psicólogo para tratar de superar la muerte de Natalia", señaló Susana, la vecina de la casa de San Juan 340, que cada día barre la mitad de la vereda.
Quienes tienen contacto diario con Fraticelli y con su mujer, en la alcaidía de Melincué, aseguran que el matrimonio está peleado y que sólo se juntan para comer los domingos, cuando los visita su hijo Franco. Lo único que pareció unirlos fue el nacimiento de la nieta.
Los amigos del matrimonio niegan dicha versión y aseguran que no es cierto que Fraticelli planea que su hijo se postule algún día para ser intendente de Rufino, ni que pretenda convertir la casa en la que mataron a Natalia en un lugar histórico, para que sea visitado por todos aquellos que quieren saber algo más del crimen que conmocionó no sólo a Santa Fe sino también a todo el país.
Mientras tanto, el juzgado penal que ocupaba Fraticelli sigue vacante y continúa en subrogancia a cargo del juez en lo civil Víctor Pautasso. Hace una semana se abrió el concurso para cubrir el puesto y no se presentaron más que tres postulantes.
En tanto, en prisión, el ex magistrado detenido se dedica a escribir un libro sobre la corrupción policial y judicial, y comenzó a usar un arito que pertenecía a su hija Natalia.
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