
"El escándalo de la CNN es resultado de la dura competencia"
Contra reloj: varios profesionales opinaron que los errores en el informe de la cadena de TV se deben al trabajo bajo presión.
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La retractación de la cadena televisiva CNN por el informe en el que aseguraba sin sustento que los militares norteamericanos usaron gas nervioso durante la guerra de Vietnam para aniquilar a los desertores puso al periodismo cara a cara con sus propias debilidades.
Varios de los profesionales consultados ayer por La Nación coincidieron en señalar la presión que las corporaciones mediáticas ejercen sobre sus empleados como una de las causas de la falta de rigor periodístico.
Según Andrés Oppenheimer, columnista del Miami Herald, "CNN, la revista Time y otros medios están cada vez más corporativizados y más presionados para obtener réditos económicos. Eso los hace reducir costos en tiempo, en periodistas, en todo, y se refleja en los resultados".
En opinión de Mariano Grondona, este caso muestra que el periodismo "se ha convertido en una carrera abierta al éxito y sometida a una durísima competencia". Según el conductor de "Hora clave", esto propicia que "gente inescrupulosa persiga su ambición".
Fe de erratas
Por su parte, Jacobo Timerman, que fue director de La Opinión y de La Razón, subrayó el lado humano del asunto. "Los medios están hechos por seres humanos, que cometen errores, no por semidioses. Y el hecho de que se hayan retractado demuestra que no se creen semidioses. No hay mejor forma de completar la información que poner una fe de erratas", dijo.
Desde los Estados Unidos, Mario Diament, del Miami Herald, admitió la continua degradación de la credibilidad del periodismo norteamericano y no dudó en atribuirlo a la presión por obtener primicias.
"Después de la caída del muro de Berlín, la prensa encuentra dificultades para hallar temas que interesen a la gente. Y esto ha arrastrado a los medios más serios, como CNN y Time."
A su entender, gran parte de la culpa la tienen las corporaciones: "Los principales medios han sido absorbidos por grandes propietarios anónimos, menos interesados en la seriedad de la información que en la obtención de dividendos. A sus periodistas les piden impacto, y cuando éstos salen a morder la información se comete este tipo de errores".
La pérdida del rigor
Joaquín Morales Solá también opinó sobre el tema. Para él, la única manera de conservar la confianza es asumir los errores que se cometen. Pero advirtió que este caso "tiene que servir de ejemplo al periodismo argentino, que todavía conserva su buena imagen, aunque se corre el riesgo de caer en algo parecido a lo de CNN, porque se está perdiendo el rigor".
Diament y Oppenheimer también coincidieron en que los medios de América latina aún conservan su prestigio en la sociedad. Según el primero, en estas latitudes la prensa todavía ejerce un papel de denuncia y suple las falencias de los poderes Legislativo y Judicial. Y Oppenheimer invitó a la prensa latinoamericana a imitar "la autocrítica de los medios norteamericanos".
El presidente de la Academia Nacional de Periodismo, Félix Laíño, fue más duro en su juicio:"Los medios de los Estados Unidos, que estaban al tope de la escala de credibilidad, han descendido a los niveles más inferiores, porque falsean y manipulan la información. Y los argentinos deberíamos mirarnos en ese espejo, porque aquí también se hace lo mismo".
Y para expresar el impacto que el escándalo de la CNN tuvo sobre la credibilidad periodística, Magdalena Ruiz Guiñazú recurrió a una comparación. "Es como en los matrimonios: el que engaña una vez será mirado con desconfianza por el otro cuando se tiene alguna duda".




