El Gobierno pidió ayuda a la DEA en el caso de la efedrina
Colaborará con información de inteligencia; el acuerdo lo cerraron la Presidenta y Shannon
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En respuesta a la Casa Rosada, que le pidió ayuda para combatir la producción ilegal de drogas sintéticas en el país, el gobierno norteamericano puso a disposición la colaboración de la Drugs Enforcement Administration (DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos). El objetivo es investigar el tráfico de efedrina y otros precursores químicos. La DEA prestará asistencia en inteligencia e intercambio de información con la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval, informaron a La Nacion altas fuentes del Gobierno y de la embajada norteamericana.
El acuerdo se terminó de cerrar durante la última reunión entre la Presidenta y el subsecretario de Estado para América latina de Estados Unidos, Tom Shannon, el 27 del mes pasado, en la Casa Rosada. El Gobierno intentó así dar una señal de que se propone combatir la importación ilegal de efedrina y de precursores químicos para la elaboración de metanfetaminas.
La preocupación de la Casa Rosada por las derivaciones del asesinato en General Rodríguez de tres empresarios del negocio de los medicamentos, sospechados de tener vínculos con el narcotráfico, se introdujo en la relación con Washington. El jefe de la DEA en la Argentina, Anthony Greco, se reunió con el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, el 30 de julio pasado, antes del triple crimen, y abordaron un plan de colaboración bilateral. Para ese entonces, ya había sido descubierta una "cocina" de elaboración de drogas sintéticas en Ingeniero Maschwitz y habían sido asesinados dos colombianos en la playa de estacionamiento de un shopping de Martínez, en un aparente ajuste de cuentas entre carteles de la droga de México.
Fue Fernández quien solicitó la reunión con el agregado de la DEA en la embajada norteamericana. Participaron también el propio embajador de los EE.UU., Earl Anthony Wayne, y los jefes de las fuerzas de seguridad, Néstor Vallecca, de la Policía Federal; Oscar Arce, de la Prefectura, y Héctor Schenone, de la Gendarmería, además de sus respectivos jefes de las divisiones de lucha contra el narcotráfico.
Allí, el ministro de Justicia hizo saber a Wayne y a Greco la preocupación de las fuerzas de seguridad federales por el aumento del ingreso de efedrina y de precursores químicos en el país, que se destinan a la elaboración de estupefacientes. La Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) consignaron ante Greco que se incautaron en los últimos meses cerca de 1200 kilogramos de efedrina con destino ilegal en el país.
El tema se conversó también en las reuniones entre Wayne y el jefe del Gabinete, Sergio Massa, hace diez días. El encuentro se concretó luego de dos informes del gobierno norteamericano en los que se criticaba a la Argentina por la falta de controles de los precursores químicos. Ver aparte.
Como parte de la preocupación oficial, las críticas norteamericanas y la evidente utilización de la Argentina para llegar con precursores químicos a los carteles mexicanos, Fernández y la ministra de Salud, Graciela Ocaña, informaron el viernes pasado que se limitará la importación de efedrina. Sólo podrán introducirla en el país los laboratorios que se dediquen probadamente a elaborar medicamentos.
Nerviosismo oficial
Desde que aparecieron en un zanjón de General Rodríguez los cuerpos de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, un creciente nerviosismo se percibe en la Casa Rosada, especialmente por las consecuencias políticas que este caso podría generar. La revelación de que Forza, vinculado con el comercio ilegal de efedrina, apareciera como aportante de dinero de la campaña de Cristina Kirchner no hizo más que profundizar ese desasosiego.
El contacto que Forza mantenía con el Gobierno era a través del superintendente de Servicios de Salud, Héctor Cappacciolli, allegado al ex jefe del Gabinete, Alberto Fernández. "Ahora Cappacciolli está en la cuerda floja", dijo a LA NACION una fuente oficial.
Según confiaron voceros del Ministerio de Justicia, la colaboración de la DEA será en inteligencia, sobre el comercio ilegal de precursores químicos, y en tecnología. Habrá, además, intercambio de información, de capacitación y de personal que viajará entre ambos países para recabar experiencia y datos que permitan avanzar en la investigación sobre drogas.
Según fuentes de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), que dirige José Granero, se debería cumplir un acuerdo previo para que la DEA provea un sistema informático para procesar la información sobre las transacciones internacionales y locales, sin la cual no se puede avanzar en operativos. También, aportar el soporte informático para elaborar los registros nacionales de importadores y exportadores de precursores. Ese aporte se conversó en reiteradas reuniones internacionales, pero no prosperó.
"Ese sistema informático debería cooperar con las fuerzas de seguridad federales que, hasta el momento, no se involucraron en la investigación sobre precursores", dijo a LA NACION un allegado a Granero, enfrentado con Aníbal Fernández. Quizás, el avance se produzca a partir de este acuerdo.
En reiterados operativos, la Argentina ha recibido la colaboración de la DEA. Un caso paradigmático fue el operativo del 17 de enero pasado, en el que se incautó la mayor cantidad de cocaína de los últimos años. Las fuerzas de seguridad secuestraron unos 1000 kg de cocaína en Avellaneda y en Malvinas Argentinas. Hubo 18 detenidos por intentar contrabandear la droga dentro de carritos metálicos para transportar las planchas que cubren el césped de los estadios de fútbol, de modo de protegerlos durante los recitales.
En la embajada de los Estados Unidos confirmaron a LA NACION que en las recientes reuniones se abordó la preocupación por el crecimiento de la circulación de efedrina en el país. "Hay mucha cooperación y, como siempre, continuará", dijo una fuente del gobierno norteamericano.





